Educación: Retos & Recursos

Mi presentación sobre “Retos y Recursos de la Educación” durante el Foro sobre Soberanía Tecnológica y Protección de la Privacidad organizado por la Asociación Ecuatoriana de Software Libre & Diabluma, en colaboración con la Asamblea Nacional de Ecuador (que también fue anfitriona del evento).

Presentación en línea:
http://prezi.com/l32leah7zb_t/educacion/

El Futuro de la Medicina

“Se aspira a que en las facultades de Medicina
se enseñe ‘todo’ pero nadie habla del perfil
de profesional que necesita la sociedad”
Ricardo Hidalgo Ottolenghi

Voy a hablar del perfil de profesional médico que necesita la sociedad. Lo haré no solo basado en las actuales prácticas y tendencias sino también considerando el impacto que tienen otros factores como las tecnologías disruptivas, el desarrollo de la inteligencia artificial, las necesidades de varias industrias y el componente humano.

Para quienes no lo saben cabe aclarar primero que la medicina sí ha avanzado (y mucho) dentro de la última década. No hablo en esta ocasión de células artificiales para llevar oxígeno, ni de la impresión de órganos o la invención de dispositivos que nos ayudan a determinar la etiología de la tos. Hablo de la gran expansión que ha tenido en este tiempo la práctica médica basada en evidencias. Para quienes no estén familiarizados con el término, se trata de el análisis juicioso de toda la información disponible jerarquizada según la solidez con que fue estructurada en primer lugar.

La Medicina Basada en Evidencia (MBE) es una verdadera revolución pero es apenas lógico suponer que esto debió haberse hecho desde un principio, ahora es mucho más fácil aplicarla debido a la revolución tecnológica que estamos viviendo. Los datos pueden ser recopilados desde todas partes del mundo, analizados adecuadamente y publicados en uno o varios sitios desde donde cualquier médico con entrenamiento básico los puede interpretar adecuadamente.

Dicho esto proseguiré abordando la cita médica, a la cual dividiré en en tres partes:

  1. Pre-diagnóstico: el cual se desarrolla en la intimidad del consultorio médico, donde la relación médico-paciente es determinante, el tiempo adecuadamente invertido es oro y para simplificarlo, el doctor se transforma en un recopilador de datos.
  2. Diagnóstico: Es el proceso mediante el cual transformamos la información recopilada en uno o varios cuadros presuntivos o definitivos en base a lo cual tomamos una acción determinada, sea para tratar o curar, o para investigar los cabos sueltos.
  3. Esta fase podría tener muchos nombres, pero básicamente es cuando aplicamos el conocimiento que ha recopilado la humanidad acerca de una condición determinada.

¿Por qué divido en tres fases aparentemente en forma arbitraria a la cita médica?    Por cuestiones didácticas. Las he dividido así porque cada fase representa una especie de procesos específicos que a mí criterio son más o menos difíciles de automatizar. Eso es todo. La automatización es una tendencia general en el mercado, vuelve a los procesos mucho más productivos mientras los costos se van por los suelos. Las máquinas no duermen, ni piden seguro y no tienes que respetar sus derechos, tampoco se jubilan. Si nos damos cuenta de esto veremos que es sensato pensar en los procesos que realizamos cotidianamente en función de esto para analizar las tendencias futuras.

Impacto de la automatización en la medicina

Durante los últimos años se ha tratado de desarrollar un tipo de inteligencia artificial que simule el diálogo humano. Se sienta a las personas en unas máquinas e incluso se premia a las que tardan más en ser descubiertas. Pero este tipo de diálogo es casi inútil en la consulta médica. Los pacientes mienten intencionadamente o no. Suele ser necesario preguntarles algo de varias maneras por repetidas ocasiones y simplemente es bastante difícil que esto cambie en un mediano plazo. Actualmente hay tecnologías que con el reconocimiento de voz pueden dar un pronóstico en el trastorno del Parkinson, es cierto, pero estos casos son más bien excepcionales. Se trabaja para que el entorno de todo paciente sea totalmente monitorizado, pero eso tiene muchas implicaciones éticas sobre la privacidad además de trabas técnicas que son mucho más difíciles de resolver respecto a las otras ‘fases’ que he mencionado. Así mismo, la recolección de información del cuerpo físico es mucho más eficiente (por la relación costo/beneficio) si permitimos que un médico haga el trabajo y no un conjunto de máquinas de extremada complejidad que hoy en día todavía no existen. En conclusión, es muy probable que esta fase de la cita médica siga siendo realizada por el médico por un largo tiempo.

Yendo al otro extremo, la fase final es ahora muy diferente de lo que solía ser antiguamente, cuando tenemos un diagnóstico, basta ingresarlo en motores de búsqueda especializados, para obtener la mejor información al respecto, cómo tratarla, cómo investigarla, el pronóstico del paciente, la población a la que le siente mejor un medicamento u otro. No es exagerar el decir que a partir de ese momento la cuestión ya no corre por nuestras manos, y no es solo que queramos desentendernos del asunto, es que las presiones de la comunidad hacen que el médico busque usar lo mejor. Ahora mismo existe un gran miedo en muchos médicos de Ecuador por la nueva ley de mala práctica médica. Y el único respaldo real con que contaremos es haber hecho lo que la MBE nos dice que hagamos.  Los gastos por seguros médicos y por juicios de mala práctica también se han incrementando mucho, y es así que puedo afirmar sin duda alguna que en esta tercera fase, nos hemos vuelto casi prescindibles, estamos ahí para decirle a la máquina que tiene el paciente y luego para que la máquina nos diga qué debemos hacer. Somos meros interlocutores.

He dejado la segunda parte para el final pues es esta donde las cosas aún no están claras y  donde seguramente podremos ver una transición desde un proceso que actualmente lo realiza el médico hasta un procesamiento de datos que lo pudiera realizar una máquina. El robot Watson de IBM se hizo famoso en Estados Unidos por vencer a todos los competidores del concurso de trivia Jeopardy! el mismo que requería un análisis complejo de un sinfín de datos para responder a preguntas específicas realizadas por el conductor. Watson tenía acceso a 200 millones de páginas de contenido, incluyendo a toda la wikipedia inglesa en su memoria de 4 terabytes. Su procesador es además una cosa muy compleja muy distinta de la computadora donde pudieras estar leyendo esto, es infinitamente superior. Pero actualmente tenemos otros recursos que eventualmente podrían ayudarnos a superar este desfaz técnico. Están las recientemente desarrolladas computadoras cuánticas, e incluso los sistemas utilizados para buscar vida en otros planetas que ayudan a “dividir” la carga de trabajo en varias máquinas.

Volviendo al tema, esa información que el médico recoge del paciente es procesada por el cerebro del médico, en base a sus conocimientos. y ¿quién podría afirmar que tiene 200 millones de páginas de contenido en su cabeza? Además se sabe que el principal obstáculo que enfrente el médico es su propio sesgo y el apegarse al diagnóstico presuntivo que le sugiere su cerebro a pesar de que la evidencia lo orienta hacia otra cosa. La máquina no tiene ese problema, simplemente basa su búsqueda en algoritmos inteligentes para brindarnos las mejores opciones. Muchos podrán decir que esos algoritmos ya han sido probados y que funcionan pobremente. Yo he mismo he visto uno o dos programas intentando hacer eso y funcionan casi igual de mal que un paciente buscando sus síntomas en Google. Pero a esas personas les digo, los algoritmos evolucionan y siempre para mejor. Las máquinas se harán cada vez más sofisticadas para ofrecer hipótesis diagnósticas, incluso nos podrían preguntar por un síntoma o signo que se nos pasó por alto al momento de la anamnesis y el examen. Desplegarán los porcentajes de probabilidad diagnóstica y el mejor set de pruebas para asegurarnos qué hacer. Recordemos una vez más el problema de la mala práctica médica, el sesgo de información y de sospecha diagnóstica. Serán todos un problema innecesario cuando en lugar de decirle a la máquina que diagnóstico pensamos que tiene el paciente, la máquina nos diga que es lo más probable (verdaderamente) de acuerdo a la información recopilada en la primera fase.

El futuro de la educación médica

Vuelvo entonces a lo que vinimos. Afirma el Dr. Hidalgo:

Se aspira a que en las facultades de Medicina se enseñe ‘todo’ pero nadie habla del perfil de profesional que necesita la sociedad

Mi respuesta es simple. Pienso que dadas las tendencias actuales la Facultad de Medicina no bastará para formar lo que el paciente necesita, y esto se debe a que el paciente no requiere de un buen médico (porque a pesar de serlo está lleno de limitaciones) sino de un sistema de salud. Un sistema que incluye principalmente a los especialistas en informática, se requiere de profesionales en educación, psicología y diseño para que elaboren guías educativas que ayuden no solo en el apego al tratamiento sino en las buenas prácticas de prevención en salud. Se necesita de desarrolladores para aquellas aplicaciones que mejoran el apego en el paciente crónico.

Y he abordado solamente la cita médica. Ni que hablar de como los datos de cada paciente se integrarían a la base de datos principal que ayuda en la toma de decisiones posteriores, que como un ser humano evoluciona en su entendimiento de patrones de enfermedad. O del impacto que tendrá la disminución de costo de la secuenciación de ADN que posiblemente se extienda a toda la población como un método de screening habitual, como dijo un amigo, seremos humanos open source.

Lo que necesitamos los profesionales de hoy es saber de las últimas tendencias en medicina, y de como mejor adaptarnos a ellas. Necesitamos saber de meta-análisis. Sí. Pero también de teléfonos inteligentes y aplicaciones, de como codificar un programa y mantenernos al tanto. Porque el futuro ya está aquí, solo que muy mal distribuido, pero en los tiempos actuales esa distribución ocurre a un ritmo cada vez mayor. Necesitamos saber de bases de datos, de sistemas de código abierto, de proyectos colaborativos, del crowd-funding científico.

Es cierto que toda esta explosión no llega a nuestro país y que en términos prácticos podríamos escondernos en nuestro retraso para creer que estamos haciendo lo que debemos con lo que tenemos. Pero me gustaría hacer una invitación, que tal si en lugar de eso, construimos lo mejor que podemos construir con nuestros recursos actuales. Y volcamos todas nuestras fuerzas no a una eficiencia ya obsoleta sino a la construcción de un sistema mucho mejor. ¿Qué tal si abrazamos el cambio? No es fácil, pero los únicos peces que nada con la corriente, son los peces muertos.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo

El mundo vs “Zeitgeist”

El mundo es esta realidad en la que vivimos, la tierra que pisamos, las personas que nos rodean, y aunque a primera vista, y si te preguntan ¿qué es el mundo? Te sería bastante fácil responder, la verdad es que es muy difícil encontrar hoy en día a personas que realmente se hayan dedicado a entender el universo en el que habitamos a profundidad.

Hasta cierto punto, siendo humanos es comprensible, no tenemos ojos en la nuca, siempre estamos algo sesgados y para permitir nuestro desarrollo y evolución, nuestro cerebro ha desarrollado eso que los científicos denominan plasticidad neuronal, en otras palabras siempre nos olvidamos de algo para dar espacio a cosas nuevas, sean estas más urgentes (que requieren atención rápido) o más importantes (que requieren mucha atención).

Entonces lo que nosotros experimentamos como sociedad no es realmente el mundo sino el “Zeitgeist”, que en palabras sencillas, es nuestra propia manera de ver las cosas. La forma en que percibimos al mundo en base a nuestros conocimientos, prejuicios, preocupaciones, deseos y demás.

Yo, junto con otros millones de personas alrededor del mundo, trabajamos para convertir ese “ vs ” de allá arriba en un “ = ”, no tenemos otra intención que esa y nuestra única ganancia y motivación es ver que el mundo se transforme en un mejor lugar producto de ello. Enfocándonos básicamente en dos puntos:

1.- La manera en que administramos los recursos de nuestro hogar, la tierra y

2.- El efecto que dicha gestión tiene sobre el comportamiento humano, dicho comportamiento claro está se expresa en forma de nuestra dinámica social, nuestra relación con el medio ambiente y nuestra vivencia personal.

La administración de los recursos

Para dar un valor real a los recursos, quiero que por un momento regreses al vientre materno, salgas al espacio o te pierdas en una isla. Es decir, que vayas a un lugar desde donde puedas darte cuenta de qué es aquello que realmente necesitas (y por tanto tiene un valor inherente): afecto, comida, abrigo, agua, aire, atención en salud, estímulo y desarrollo intelectual. Nada de esto implica PIB, préstamos, sueldos, cheques ni tarjetas de crédito. Esa es la magia del útero, de la isla y del espacio.

Sin embargo esa magia se desvanece cuando existen otros intereses en juego, otras personas que comparten las mismas necesidades y que cuentan no con recursos adicionales, sino con exactamente los mismos.

Existen miles de formas de afrontar este problema, pero solo existe UNA forma más eficiente de hacerlo, que consuma el mínimo de energía/recursos y brinde el máximo de resultados positivos. Esa ideología se repite mucho en el sistema actual donde se maximiza la producción y el consumo para dar paso a la economía de mercado donde todos compiten y “mueven” a la economía. Nadie puede negar el progreso que se ha tenido en los siglos XIX & XX, pero existe un problema fundamental respecto a esta filosofía de maximizar la eficiencia que no se consideró en ese entonces y que ahora nos trae problemas: el tiempo.

No importa cuanto queramos defender al actual sistema socio-económico (llámese capitalismo, libre mercado, sistema de libre empresa) la verdad es que una consecuencia natural del mismo es consumir la mayor cantidad de recursos en el menor tiempo posible, trayendo enormes beneficios a corto plazo, pero daños irreparables a largo plazo. Y es aquí cuando  nuestra aspiración hacia eternidad junto con nuestro instinto de conservación se estremecen.

Para hacer una historia larga corta, basta reconstruir esa premisa: hay que crear un sistema de gestión de recursos que consuma el mínimo de energía/recursos y brinde el máximo de resultados positivos en el largo plazo. Entonces al principio de eficacia, le hemos añadido el principio de sostenibilidad (algo que pueda permanecer en el tiempo, ser eterno). Voy a apelar aquí a su humanismo para incluir en esta nueva premisa el principio de igualdad, es decir que TODOS merecemos lo mejor (eficacia) para toda la vida (sostenibilidad).

¿Cómo hacerlo? Con la mejor evidencia posible. Aplicando el método científico con un interés social y ambiental bajo la premisa que acabo de describir. ¿Con qué objeto? El de crear abundancia.

Abundancia

El hecho es que nuestros recursos pueden ser tan abundantes como nos lo permita la ciencia o -en la actualidad- tan escasos como decida el mercado. Es nuestra decisión el aplicar la tecnología para acabar con el hambre, la pobreza, la guerra, el crimen y la depresión mediante la creación de abundancia. Si las cosas sobran, nadie se enoja.

Hay que recalcar que dentro de esta abundancia que menciono, no existirá despilfarro, puesto que no hemos perdido la perspectiva sobre cuan importante es la eficacia y la sostenibilidad. Transformar toda nuestra infraestructura tomaría unos cuantos años, pero ciertamente valdría la pena hacerlo.

En un ambiente donde no existe la escasez y se genera igualdad de oportunidades, la salud pública, creatividad, educación, y felicidad se disparan también.

Duelo

Lo que digo no es ningún secreto, pero no se habla de ello lo suficiente, y por eso usualmente genera varias reacciones comunes. Similares a cuando a uno le dicen que se va a morir, porque el Zeitgeist que mencioné al inicio, nuestra forma de percibir el mundo, es parte de nuestra identidad, y sentimos que eso está desapareciendo caemos en las cuatro fases típicas del duelo:

  • Negación

  • Ira

  • Negociación

  • Depresión

  • Aceptación

He conocido gente en cada una de estas etapas y es normal que atravesemos cada una de ellas, es más, es saludable desde cierto punto de vista. Y al igual que en el duelo, es preocupante si alguien se queda atorado en una de estas etapas.

Dar la mala noticia

Gran parte de la sociedad no se ha enterado que estamos agonizando, no es consciente del desastre ambiental que implica perder 200 especies cada día, o de matar sistemáticamente a 34.000 niños por el simple hecho de no alimentarlos y darles una salud apropiada cuando bien podríamos. No se da cuenta que hemos agotado los recursos en varias partes del mundo y que si seguimos como estamos, para el 2050 necesitaremos de dos planetas Tierra.

Esa gente necesita ser educada y concienciada acerca de su condición, tal cual se hace con un enfermo terminal, y de la misma manera que un médico responsable, debemos mantener una comunicación empática con ese paciente (la sociedad entera) para conseguir el máximo de colaboración en aras de aplicar un tratamiento que SÍ puede curarlo. ¿A cuántas personas conoces que sean conscientes de la catástrofe que estamos viviendo como sociedad y como planeta? No son muchas y es nuestro deber moral el hacer que esa minoría crezca, entendiendo que muchos pasarán por las fases de negación arriba mencionadas, y de cuan importante es llevarlos hasta la etapa de aceptación no solo del problema que enfrentamos sino de la verdadera solución que tenemos a mano, como ya dije enfoques hay muchos, pero solo uno es el mejor: el más eficiente, el sostenible, el que brinda una oportunidad a todos.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo

Volvamos a nuestro enfoque -pero enfocándolo dentro de nuestra terapia social- sobre aquello que consume el mínimo de esfuerzo y consigue el máximo efecto a largo plazo para todos…

Un equipo de científicos ha descubierto que cuando el 10% de una población sostiene una creencia inquebrantable, ésta llega siempre a ser adoptada por la mayoría de la sociedad. Si los convencidos sólo consiguen influir en las personas cercanas, esto no produce ningún cambio a gran escala en el sistema. Pero si los agentes de cambio empiezan a convencer a más y más gente, la situación comienza a cambiar. Los individuos pasan a cuestionar sus propias ideas y después adoptan completamente las nuevas perspectivas, para seguir expandiéndolas.

Hay cuatro lecciones básicas aquí:

  1. Tomar esta idea (aplicar el método científico con un interés humano y ambiental buscando la máxima eficacia y sostenibilidad para todos) y aprender lo máximo sobre ella para que se torne inquebrantable.

  2. Compartir esta idea con otros y acompañarlos en el proceso de comprensión.

  3. Contagiar la necesidad real de transmitir esta idea.

  4. Ver al mundo convertirse en un mejor lugar gracias a tu trabajo.

Porque SÍ puedes cambiar al mundo.

Hoy estuve en el Ocupa Quito, en su segunda reunión autoconvocada, y aunque esperaba no encontrar a nadie (y parecía que así iba a ser por la dispersión en la plaza), finalmente tuve el gusto de conversar con unas 20 personas preocupadas por la situación global, “y local” decían, como que el primer adjetivo excluyera al segundo.

Al ser un grupo heterogéneo y que apenas empieza, procuré crear una atmósfera de entendimiento preguntando dos cosas sencillas: ¿Cuál crees que es el problema? y ¿qué solución propones tú? Al parecer fue claro que la gente entendía que el mundo se gobierna por intereses económicos y que ése era el principal problema, en eso estábamos de acuerdo todos. Unos expresaban más indignación hacia las ramificaciones del sistema (leyes y política) mientras que otros se centraban en el ingrediente principal (la economía de mercado).

La solución era otra cosa, en eso no nos poníamos de acuerdo. Algunas personas de edad reconocían que el principal enfoque debía ser la educación, no entraron en detalles pero esa era la palabra que definía su propuesta. Se mencionaron las iniciativas locales/personales como una vía hacia un mundo mejor, la toma del poder, la generación de empleo, el trabajo digno y hasta el comunismo (pero uno diferente, decían). Si bien el lector puede tener una idea distinta, esto no fue una discusión acalorada o radical, mas un diálogo sereno donde no hacía falta estar de acuerdo con todo, y donde la diferencia de opiniones no implicaba una exclusión de la propuesta del otro.

Buckminster Fuller decía que para solucionar algo uno no tiene que pelear con el sistema existente, sino que debe construir uno nuevo que vuelva al anterior obsoleto. Eso aplica incluso para los sistemas de valores. Traté de englobar las preocupaciones generales en lo que eran realmente. A todos les preocupaba no las crisis, no las políticas, no el desempleo; estos eran todos medios por los cuales se ha creado una falta de acceso a los recursos. Cuando mencioné que, en mi opinión, el problema real estaba en que la gente no tiene agua potable, alimentación, vivienda, vestimenta o energía eléctrica para satisfacer sus necesidades, nadie renegó de la idea. Podría decir incluso que, de alguna forma, encontramos el punto común de las quejas y reclamaciones populares.

Proseguí explicando como todas estas ‘ausencias’ pueden ser resueltas con la aplicación de tecnología y lo absurdo que es luchar contra la eficiencia científica, capaz de satisfacer todas nuestras necesidades, sólo para conservar nuestros empleos, cuando es obvio para cualquier persona que una máquina produce mucho más que un ser humano, con menos errores, sin descansar los fines de semana, sin necesidad de un seguro médico y con poco o ningún esfuerzo (salvo el requerimiento energético, mismo que puede ser obtenido de fuentes renovables).

La solución, dije, es administrar nuestros recursos y capacidad tecnológica para satisfacer todas esas necesidades básicas humanas y como transición hacia ello eliminar todas las estructuras que no permiten alcanzar la máxima eficiencia -siempre dentro de los límites permisibles para una sociedad sostenible. Estas estructuras pueden variar en el tiempo, pero actualmente se ven representadas por el sistema de libre mercado y el sistema político-legal.

Lo que vino después fue establecer algo bastante sencillo, que  ningún cambio significativo ocurrirá si no existe una minoría significativa consciente de todo lo arriba mencionado. La educación es la clave, y en este sentido:

  • Toda persona puede educar a otro ser humano.
  • Actualmente educarse requiere solamente inversión de tiempo y acceso a la información.
  • Puede enseñarse en múltiples maneras según la conveniencia y gusto del emisor.
  • El aprendizaje se ve muy facilitada por las actuales herramientas de comunicación electrónica.
“No puede existir una revolución sin internet” es lo que dije finalmente, “por primera vez la humanidad tiene una herramienta para comunicarse con la humanidad”. Toda esta oleada de levantamientos en el mundo se ha dado por la transmisión de información, puesto que conforme se universaliza el acceso a la información, más evidente se vuelve la problemática social y las soluciones obvias desde una aproximación científica. 

La gente está “medio” indignada porque conocen los problemas sociales, si entendiera las soluciones estaría totalmente indignada y la situación que enfrenta la mayoría de humanidad junto con el planeta se volvería sencillamente inaceptable.

Como quiero aprender

Hoy me topé con un dato interesante, los 10 trabajos más solicitados en el 2.009 en Estados Unidos, ni siquiera existían en 2.004. Así que como dice Ken Robinson nos estamos educando para cosas que ni siquiera se han inventado. De hecho si tú estudias una carrera técnica de 4 años, y vas por el segundo, la mitad de lo que aprendiste durante el primer año ya es obsoleto.

Y yo estudio Medicina en una facultad donde:

  • La mitad de los profesores me prohibe sacar mi laptop.
  • Están prohibidos los teléfonos celulares.
  • El 95% de la gente no sabe que es una wiki o como funciona.
  • Todavía nos manejamos con dispositivos mayormente análogos y no electrónicos.
  • Se nos pide memorizar en lugar de referenciar.
  • Se prohiben grabar las clases.
  • Los docentes tienen autoridad en lugar de función.
  • Algunos estudiantes no piensan acerca de nada de lo que dije antes.
En fin, aquí todavía nadie se pregunta si el sistema educativo que tenemos está bien. Yo creo que no y hay múltiples razones para ello. Entre ellas:
  • La gente todavía espera que el estudiante realice muchas tareas que actualmente pueden ser simplificadas y automatizadas. Esto aplica para fórmulas de cálculo especialmente donde se dice que el médico TIENE QUE poder obtener tal o cual resultado PERO sólo en UNA MANERA y no necesariamente la más fácil. Recuerdo cuando en nutrición me pedían calcular los líquidos de un paciente con múltiples operaciones hasta llegar a un resultado aproximado, ni siquiera se le había ocurrido al docente que una fórmula podría existir para sustituir ese tipo de labor, o que podría ser automatizada no en algo complejo sino en una hoja electrónica, o que alguien ya hizo una aplicación médica para ello y que podría funcionar en múltiples plataformas electrónicas.
  • Aún se cree que la mejor manera de motivar a los estudiantes es poniéndoles malas notas cuando se equivocan. A mí me enseñan bajo un modelo denominado Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), este es considerado un nuevo paradigma en la educación, especialmente en la medicina donde cada paciente presenta un cuadro singular que bien puede ser considerado un problema. Se ha demostrado que los estudiantes de Medicina que usamos ABP tenemos mucho mejor desempeño frente a aquellos que no han usado este método. ¡Es genial! PERO lo están haciendo mal. Actualmente sabemos que cuando se trata de tareas creativas, el peor incentivo que uno puede dar es dinero, paga, puntos, y lo mejor que uno puede hacer es que la persona en cuestión no se preocupe por ello, sino incentivar que desarrollen sus propios métodos de estudio, ayudarlos a mejorar y además promover que este desarrollo sea socialmente útil, trascendental.

¿Cómo sería mi universidad ideal?

  • La información no debería ser evaluada en base al formato al que es presentado sino a la fuente que lo respalda, sin importar si el estudiante lo sabe o no de memoria.
  • Se debe no sólo permitir sino incentivar al estudiante a que realice búsquedas en clase, sea en su libro, en internet o en páginas indexadas (Existe un terrible miedo a la wikipedia, totalmente infundado, si encuentran algo mal, corríjanlo).
  • Los estudiantes deben poder registrar la clase en la manera que ellos deseen, hoy en día las mejores universidades no sólo permiten grabar en video las clases, sino que ellas mismas suben las charlas a internet. Aquí confesaré que en el caso de esquizofrenia, en el cierre de caso, no leí nada, escuché la conferencia del Dr. Robert Sapolsky en Stanford acerca del tema, me fue mejor que a todos.
  • ¿La evaluación debe ser parte fundamental de cada clase? Sí, pero la calificación no. Para resolver un problema en general dentro de una clase lo mejor es no tener nada más en la cabeza, salvo la información relacionada. Muchas veces me topo con que la mejor manera de obtener una buena calificación es preguntar ¿Qué le gusta al doctor? El qué es mejor para el paciente, cuáles son las nuevas innovaciones en el área, existen nuevos protocolos jamás son interrogantes en la cabeza de un estudiante al ingresar a clases, sino ¿Cómo califica el docente? ¿Es necesario estudiar o no para tener buena nota? ¿Pregunta en orden o a cualquiera? ¿De dónde hay que leer para no quedar mal? Por más que el cuerpo académico se esfuerce en decir que esta es una actitud irresponsable del estudiante, esto no es sino una consecuencia del sistema educativo y del de calificaciones.
  • ABP solo cuando es necesario, solo cuando el docente lo maneje bien y lo más importante, NO SIEMPRE. ¿En qué consiste mi clase de farmacología? En que todos los estudiantes elaboremos una exposición distinta del mismo capítulo de un sólo libro y que a volundad de la docente alguien pase a repetirlo frente a toda la clase, y bueno que cada uno “aporte” algo más si hace falta. ¿Tienen idea los docentes de cuanto tiempo consume elaborar una exposición? ¿Consideran ello lo poco útil de transcribir todo desde un formato impreso o de copiar y pegar desde el formato digital? Obvio que no tendría que ser así, pero ello resulta del escaso tiempo que tenemos para elaborar la presentación. Al iniciar la clase se nos toma una prueba que cuenta como actuación, al minuto siguiente alguien empieza a exponer y ahí es cuando todos dejamos de poner atención.
  • Nuestro proceso de aprendizaje debe incentivar el uso de dispositivos electrónicos sobre el uso de la memoria siempre que sea posible. Existe una simple razón para ello, tiene menor índice de error. Además si nos fijamos en las tendencias, si no nos preparamos quedaremos obsoletos. La historia clínica que nos dan debería ser electrónica y una labor conjunta con otras facultades debería permitirnos el desarrollo de programas aplicados a la medicina.
  • El docente entiende que el tiene una función fuera de ser una autoridad. El docente NO ES UNA AUTORIDAD.