{"id":3229,"date":"2020-11-12T21:04:11","date_gmt":"2020-11-13T05:04:11","guid":{"rendered":"https:\/\/delgado.ec\/blog\/?p=3229"},"modified":"2020-11-12T21:04:11","modified_gmt":"2020-11-13T05:04:11","slug":"el-estudiante-modelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/delgado.ec\/blog\/2020\/11\/12\/el-estudiante-modelo\/","title":{"rendered":"El estudiante modelo"},"content":{"rendered":"<p>Rara vez tuve problemas de conducta durante mis primeros a\u00f1os de escuela. Me portaba tan bien que los profesores castigaban a toda la clase, excepto a m\u00ed. Objetivamente, era el estudiante mejor comportado y el que ten\u00eda las mejores notas. Siempre pon\u00eda atenci\u00f3n, apuntaba todo, sab\u00eda todas las respuestas. Todo era perfecto hasta que un d\u00eda decid\u00ed no poner atenci\u00f3n. Era una clase de ingl\u00e9s de quinto grado y desvi\u00e9 mi atenci\u00f3n de la profesora a uno de mis compa\u00f1eros. No tengo idea de qu\u00e9 me entretuvo, pero a\u00fan recuerdo lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s. La profesora me pregunt\u00f3 algo porque no estaba poniendo atenci\u00f3n. No supe la respuesta. Y ella me pregunt\u00f3 con profunda admiraci\u00f3n &#8220;\u00bfqu\u00e9 te pas\u00f3?&#8221; Y ese fue el evento m\u00e1s desagradable durante mis a\u00f1os de escuela. S\u00ed, fui el estudiante modelo.<\/p>\n<p>Les cuento esto para que sepan por qu\u00e9 esperaron hasta el sexto grado para llamarme al psic\u00f3logo. Sencillamente nunca di motivo. No fui sino hasta la evaluaci\u00f3n colectiva previa a la graduaci\u00f3n. La psic\u00f3loga fue muy amable. Mis padres estaban all\u00ed. Tengo vagos recuerdos de lo que sucedi\u00f3 en la reuni\u00f3n, recuerdo que conversamos sobre el contraste entre mi comportamiento en la escuela y lo inquieto que era en la casa. Al final de la sesi\u00f3n, la psic\u00f3loga me dijo que deb\u00eda dejar de separar ambos mundos y tratar de divertirme m\u00e1s en el colegio (ahora que iba a la secundaria). Yo era bastante bueno obedeciendo, as\u00ed que le hice caso.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del primer mes de clase en el colegio, llegaron las libretas de calificaciones. Hasta ahora recuerdo el shock emocional de mi mam\u00e1 cuando vio mi nuevo promedio: 17.33 de 20 puntos. Estaba desecha. Siempre fui un alumno de sobresalientes (19 o 20). En cambio, David Acosta, nunca hab\u00eda estado tan feliz. &#8220;El Acosta&#8221; fue uno de mis compa\u00f1eros de grado y apenas se enter\u00f3 de mi nota se fue saltando de alegr\u00eda (ahora me rebasaba por un par de puntos). Por supuesto, me hubiera encantado tener un promedio alto, pero la verdad es que no me importaba. Ahora el colegio tambi\u00e9n era un lugar para divertirme y no \u00fanicamente un templo del saber. Evidentemente no todo iba mal, hubo clases en las que despuntaba (primero matem\u00e1ticas y luego f\u00edsica), pero esas eran materias en las que era extremadamente dif\u00edcil equivocarse. Vamos. Si te ponen una ecuaci\u00f3n al frente, solo hay una forma de solucionarla.<\/p>\n<p>Me gradu\u00e9 sin honores (igual que en la escuela) y despu\u00e9s proced\u00ed a la importante carrera de no hacer nada. En serio. No hice nada. Me hab\u00edan hablado tanto de la importancia de escoger la carrera adecuada que cuando lleg\u00f3 el momento prefer\u00ed la par\u00e1lisis. Tuve la suerte de salir &#8220;no favorecido&#8221; para el servicio militar obligatorio y as\u00ed pude eludir la terrible responsabilidad de elegir una carrera. Y no es que mis padres no trataran. Me llevaron a un psic\u00f3logo vocacional que me dijo que pod\u00eda &#8220;seguir lo que quiera&#8221;, aunque recomedaba algo que no sean f\u00edsica o matem\u00e1ticas. Tambi\u00e9n hice una prueba costos\u00edsima despu\u00e9s de visitar una feria de carreras. Lo bueno es que no pagu\u00e9. Es una historia corta as\u00ed que la contar\u00e9 de paso.<\/p>\n<p>Fui al centro de exposiciones Quito y uno de los stands ofrec\u00eda pruebas gratuitas para saber qu\u00e9 carrera seguir. Te daban un papel con el nombre y el n\u00famero de tel\u00e9fono. La feria estaba a reventar as\u00ed que yo llam\u00e9 despu\u00e9s de pocos d\u00edas e hice cita. Era un edificio nada llamativo, una oficina peque\u00f1a, pero la prueba era claramente m\u00e1s compleja que cualquier otra prueba de afinidad. Me demor\u00e9 noventa minutos. Cuando acab\u00e9 de llenar todos los cuadros (era una prueba semiautom\u00e1tica), las hojas iban a una m\u00e1quina que imprim\u00eda los resultados (el operador balbuce\u00f3 algo de una patente extranjera y de una impresora que cuenta el n\u00famero de impresiones). El representante de la empresa vino con un sobre que no estaba sellado y me pidi\u00f3 que pague unos 150 d\u00f3lares americanos. Entonces me re\u00ed \u2014incluso hoy esta historia me da risa\u2014 y le expliqu\u00e9 que no ten\u00eda dinero. Le record\u00e9 que su empresa distribu\u00eda papeles promocionando una prueba gratuita y que vine por eso. El se\u00f1or trat\u00f3 de convencerme, pero era como querer agarrar arar en medio de un tsunami. En serio, no ten\u00eda dinero. No s\u00e9 qu\u00e9 tan &#8220;accidental&#8221; fue esto o si ese era su modus operandi. Al final, el se\u00f1or dijo que pod\u00eda hacer un trato conmigo. &#8220;Despu\u00e9s de todo, tus resultados ya est\u00e1n impresos&#8221;. Su idea era que le pague con informaci\u00f3n. Que le de los nombres y n\u00fameros de tel\u00e9fono de todos mis compa\u00f1eros de colegio. F\u00e1cil. Meses antes de graduarme, me dieron un directorio telef\u00f3nico con nombre, foto y tel\u00e9fono de cada uno de los alumnos del colegio (s\u00ed, en serio). Le expliqu\u00e9 esto al se\u00f1or que ten\u00eda al frente y seguro quiso matarme cuando conclu\u00ed con &#8220;pero no ser\u00eda \u00e9tico&#8221;. Al final, claudic\u00f3. Mi personalidad y cerebro estaban entrenados para ser&#8230; <em>redoble de tambores<\/em>&#8230; traductor e interprete.<\/p>\n<p>Si hubiese tenido un poco m\u00e1s de visi\u00f3n de mundo, hubiera tomado su consejo. Me\u00a0<em>encanta<\/em> traducir textos. No solo aprendes cosas nuevas durante el trabajo, sino que te expones a varias tem\u00e1ticas, conoces gente nueva (aunque sea de forma impresa) y te expones a culturas distintas. Encuentras patrones comunes entre tu lengua y otras y, en general, ampl\u00edas tu visi\u00f3n como generalista. Adem\u00e1s, las pocas veces que he hecho de interprete simult\u00e1neo me han felicitado, y eso que traducir a gente como Julian Assange no es nada f\u00e1cil. En fin. Yo tambi\u00e9n trat\u00e9 de encontrar la senda adecuada, aunque nunca hall\u00e9 nada concreto.<\/p>\n<p>Eleg\u00ed medicina (esa s\u00ed es una historia larga). Todav\u00eda viv\u00eda en casa de mis padres y creo que mi hermana estudiaba teatro. Nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mica no era de las mejores, pero esa era una preocupaci\u00f3n de mis padres. Yo apenas lo notaba. Si algo de bueno tuvo mi vida es que me hizo estoico. Siempre ten\u00eda lo que necesitaba porque ir en bus, leer libros y contemplar la vida son lujos harto baratos. Ahora, estudiar medicina en una universidad privada no result\u00f3 barato. Mi \u00fanica opci\u00f3n era obtener una beca lo que implic\u00f3 estudiar bastante. Recuerdo que me dorm\u00eda leyendo y me despertaba con una alarma a las 04:30 de la madrugada. Llevaba libros a las salidas familiares o sino simplemente me ausentaba. Volv\u00ed a ser el ni\u00f1o de escuela que se esforzaba poco en hacer amigos, pero que se esforzaba en aprender lo que m\u00e1s pueda.<\/p>\n<p>Me dieron un cuarto de beca. Medicina era la carrera m\u00e1s dif\u00edcil de la universidad y aunque estoy seguro que tuve uno de los promedios m\u00e1s altos (o el m\u00e1s alto para entonces) en la historia de la facultad, no hicieron excepciones: 25% durante el primer a\u00f1o. El segundo a\u00f1o s\u00ed hicieron excepciones: 50%.\u00a0 Quiz\u00e1 haya sido esta obligaci\u00f3n de tener buenas notas lo que me transform\u00f3 nuevamente en el ni\u00f1o de conducta perfecta. Recuerdo claramente cuando el Juan Esteban (el segundo mejor estudiante) se quej\u00f3 de esto. Seguramente quer\u00edan cancelar una clase y necesitaban que todos estemos de acuerdo. Y casi que era as\u00ed, pero estaba yo. Lo que &#8220;el Juanes&#8221; dijo fue &#8220;qu\u00e9 este man no tienes vida social&#8221;. Y estoy seguro que lo dijo como insulto o, al menos, con algo de tono despectivo, pero era la verdad. No ten\u00eda vida social. Eso era lo que me permit\u00eda estar en la cima de la pir\u00e1mide. A\u00fan m\u00e1s importante, no ten\u00eda preocupaciones en casa. Mis problemas m\u00e1s grandes al final del semestre no eran mis notas sino las de mis amigos, y luego las de mi novia. Pero esas preocupaciones rara vez impactaron mis notas porque eran cosas que suced\u00edan\u00a0<em>despu\u00e9s <\/em>que acabaramos clases.<\/p>\n<p>Mis notas empezaron a deteriorarse al final de la carrera, cuando encontr\u00e9 cosas que hacer. Cuando consegu\u00ed una novia estable y me involucr\u00e9 como voluntario en un activismo deteriorante. Me gradu\u00e9 con honores porque las notas eval\u00faan promedios y no desempe\u00f1o presente. Cuando trastabillaba en los \u00faltimos semestres, recordaba las palabras del Juan Esteban. Efectivamente, no era mejor que mis compa\u00f1eros, sencillamente ten\u00eda una vida m\u00e1s sencilla, un hogar estable y pocas distracciones (el Juan Esteban no es mala persona, tambi\u00e9n me compar\u00f3 con &#8220;un ninja&#8221; despu\u00e9s de nuestra prueba de gen\u00e9tica).<\/p>\n<p>Les cuento todo esto porque no puedo estudiar. Me puse a escribir de la pura frustraci\u00f3n. Ya no vivo con mis padres y tengo responsabilidades nuevas. No tengo quien haga mi cama y arregle toda la casa. Ya no soy un se\u00f1orito que tiene la vida arreglada y puede darse el lujo de tener notas perfectas porque &#8220;no tiene vida social&#8221;, incluso en medio de una pandemia. Extra\u00f1o los d\u00edas sencillos, la mente poco distra\u00edda y mi capacidad absoluta de leer lo que quiero o lo que necesito cuando me venga en gana. Si tienen ese tesoro, a\u00fan no lo pierdan.<\/p>\n<p>Vancouver, a los doce d\u00edas del mes de noviembre del a\u00f1o de la Pandemia.<br \/>\nDesde la computadora de escritorio adquirida para la esposa y sustra\u00edda en aras de terminar un doctorado que apenas empieza.<\/p>\n<p>P.S.: Casi me olvido. Este blog es una de mis preocupaciones (cuesta unos 15 d\u00f3lares al mes). Consideren <a href=\"https:\/\/www.buymeacoffee.com\/andresdelgado\" data-versionurl=\"http:\/\/web.archive.org\/web\/20200830200332\/https:\/\/www.buymeacoffee.com\/andresdelgado\" data-versiondate=\"2020-08-30T20:03:34+00:00\" data-amber-behavior=\"down hover:2\">comprarme un caf\u00e9<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rara vez tuve problemas de conducta durante mis primeros a\u00f1os de escuela. Me portaba tan bien que los profesores castigaban a toda la clase, excepto a m\u00ed. Objetivamente, era el estudiante mejor comportado y el que ten\u00eda las mejores notas. 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