{"id":3574,"date":"2021-09-30T22:10:22","date_gmt":"2021-10-01T05:10:22","guid":{"rendered":"https:\/\/delgado.ec\/blog\/?p=3574"},"modified":"2021-09-30T22:10:22","modified_gmt":"2021-10-01T05:10:22","slug":"la-bufanda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/delgado.ec\/blog\/2021\/09\/30\/la-bufanda\/","title":{"rendered":"La bufanda"},"content":{"rendered":"<p>Cuando muri\u00f3 mi abuela, no fui a su velorio. No quise. Recordaba que no me agrad\u00f3 para nada la ceremonia cuando parti\u00f3 mi abuelo y se lo dije a mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014No voy a ir.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pero es mi madre!<\/p>\n<p>Respond\u00ed con algo parecido a \u201cno me importa\u201d. Creo que nunca se sinti\u00f3 tan traicionada. La verdad es que no pod\u00eda entenderla. Jam\u00e1s en la vida me hab\u00eda faltado mi madre. M\u00e1s bien lo contrario. Una vez me fui a la escuela sin desayunar (el chofer del bus era extremadamente puntual) y cuando llegu\u00e9 mam\u00e1 estaba ah\u00ed con una taza de leche con caf\u00e9. Me la tomaba mientras me dec\u00eda que jam\u00e1s vuelva a salir de la casa sin haber comido algo. Es un recuerdo que llevo como un tatuaje. Mam\u00e1 en uniforme d\u00e1ndome de comer.<\/p>\n<p>El velorio de mi abuela transcurri\u00f3 como deb\u00eda, supongo. Todos continuaron m\u00e1s o menos con sus vidas como pudieron, excepto Paty, mi prima. Quien alguna vez fuera una persona exclusivamente risue\u00f1a. Esa Paty no volvi\u00f3. La familia estaba totalmente destrozada porque todos nuestros rituales giraban en torno a la abuela: la fanesca, la colada morada y la novena de navidad. Cuando era ni\u00f1o, cuatro de los seis hermanos viv\u00edan con los abuelos. Las otras dos hermanas visitaban la casa con frecuencia. Yo incluso ten\u00eda la llave porque viv\u00eda a meras dos cuadras. La casa de los abuelos era nuestra Mecca. Fue duro cuando muri\u00f3 el abuelo, pero esto era un terremoto preguntando si el edificio va a seguir entero.<\/p>\n<p>La casa se sostuvo. Se sostuvo porque migramos todas nuestras tradiciones y reuniones al port\u00f3n de enfrente. En retrospectiva, era apenas l\u00f3gico. Mi t\u00eda Colombia era la que dominaba las recetas familiares. Jam\u00e1s se alej\u00f3 de mis abuelos y era mam\u00e1 en derecho propio. La \u00f1a\u00f1a Colombia se convirti\u00f3 en el nuevo centro de la familia. Mi mam\u00e1 siempre se refiri\u00f3 a la t\u00eda como la m\u00e1s fuerte de las hermanas. En mi memoria, \u201cla Colombi\u201d empez\u00f3 a existir al graduarse del colegio, como alguien extremadamente responsable. Nunca conoc\u00ed una versi\u00f3n infantil de mi t\u00eda. Jam\u00e1s supe de alguna travesura de su infancia. Al contrario, era quien correg\u00eda a mi abuelo y apoyaba a la abuela. Quien le dijo a mi madre qu\u00e9 estudiar. Y en ese presente, quien tej\u00eda todas mis bufandas y sacos de lana. La pregunta en navidad no era tanto, \u00bfqu\u00e9 me ir\u00e1 a dar? Sino cu\u00e1l ser\u00eda el modelo del saco y el color de la lana.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n hab\u00eda empezado incluso antes de la muerte de los abuelos. Cuando papi Julio a\u00fan viv\u00eda, le dijo a Paty que prendiera las velas para empezar la novena. Ella le dijo que ten\u00eda eso prohibido y papi Julio me dijo: prende t\u00fa. Mis pap\u00e1s a\u00fan no me han prohibido nada. Y entonces agarr\u00e9 los f\u00f3sforos y lij\u00e9 esa cabeza. Me sent\u00ed m\u00e1s var\u00f3n que nunca. En ese entonces, ya rez\u00e1bamos la novena guiados por la abuela, pero en casa de mi t\u00eda. Tambi\u00e9n all\u00ed se desgranaban los choclos, se desmenuzaba el bacalao, se repujaban las empanadas. Ahora que lo pienso, si mi abuela pudo seguir tanto tiempo al frente de las novenas, fue por la paciencia, trabajo y dedicaci\u00f3n de todos mis t\u00edos, pero especialmente de mi t\u00eda Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles recib\u00ed un mensaje de mi madre. \u201cLa misa empieza a las 12 pm, voy a hacer una lectura\u201d. El enlace me llev\u00f3 a una c\u00e1mara a\u00e9rea de la capilla donde velaban a mi t\u00eda. Cuando empez\u00f3 la ceremonia, doce personas mir\u00e1bamos en l\u00ednea. Hab\u00eda ya algunos comentarios de p\u00e9same a la familia y me di cuenta de que no era el \u00fanico atascado en la ciudad equivocada. Mi t\u00edo Richard hab\u00eda tomado el primer avi\u00f3n disponible y estaba sentado en la primera fila junto al esposo e hijas de mi t\u00eda. Detr\u00e1s estaban mis otros t\u00edos y en tercera fila la familia pol\u00edtica. En la columna derecha estaban mi mam\u00e1 y mi hermana. Regres\u00e9 a ver mis ropas pregunt\u00e1ndome por qu\u00e9 no estaba vestido de negro. Supongo que son accidentes que no ocurren cuando tienes con quien compartir el luto.<\/p>\n<p>\u201cEl se\u00f1or es mi pastor, nada me hace falta\u201d. Mam\u00e1 ley\u00f3 el salmo responsorial que jam\u00e1s falta en un velorio. Creyente o no, el salmo 23 es una de las poes\u00edas m\u00e1s lindas jam\u00e1s escritas. \u201cAunque pase por el valle de sombra de muerte, no temer\u00e9 mal alguno, porque t\u00fa est\u00e1s conmigo\u201d. Mam\u00e1 debe haber perdido la cuenta de las veces que ha le\u00eddo ese salmo para consolar a alguien m\u00e1s. Hoy, mientras le\u00eda, esperaba que pudiese consolarse a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>No voy a mentir, ver la misa fue algo completamente extra\u00f1o. La voz del sacerdote ten\u00eda un ritmo completamente extra\u00f1o, y el servicio exequial hab\u00eda contratado a alguien que haga las veces de p\u00fablico en el micr\u00f3fono. Sin esa persona, la voz del sacerdote hubiese dialogado con decenas de murmullos inaudibles y seguro buscaban corregir eso para mejorar la experiencia de quienes ve\u00edamos en l\u00ednea. Tal vez todo empez\u00f3 porque en la pandemia, el sacerdote era el \u00fanico presente en la ceremonia. En todo caso, los \u00fanicos momentos reales de la ceremonia estaban a manos de mi familia.<\/p>\n<p>A parte de Paty, la t\u00eda Colombia tiene dos hijas: Paola y Anita. Ambas se dedicaron a las letras, igual que su pap\u00e1. Paty es m\u00e9dica, y fue con ella que me entend\u00ed mientras mi t\u00eda estuvo en el hospital. Fue ella quien me escribi\u00f3 en la madrugada a contarme que mi t\u00eda \u201cse fue\u201d. Cuando mi t\u00eda recibi\u00f3 su diagn\u00f3stico, toda la familia estuvo ansiosa y confundida. Nosotros, al contrario, ten\u00edamos una idea bastante clara de lo que suceder\u00eda. Las terribles desventajas de haber pasado a\u00f1os estudiando para momentos de impotencia como esos. Creo que nadie m\u00e1s en la familia puede entender lo que es eso.<\/p>\n<p>Mientras se desarrollaba la ceremonia, mi cerebro trataba de procesas esas palabras. \u201cSe fue\u201d. Y yo dec\u00eda, \u00bfse fue realmente? Desde hace tiempo, creo en esa doble muerte de la que habla la pel\u00edcula Coco. Nuestras ideas y actos nos sobreviven y dejan una parte de nosotros en el mundo. S\u00e9 que es poco consuelo, pero una persona no se va del todo. Al mismo tiempo, pensaba que hay cosas que definitivamente se van. Las caricias, los abrazos, los olores\u2026 Me preguntaba si ser\u00eda capaz de encontrar palabras adecuadas para hablar tambi\u00e9n de esa vida eterna que mencionaba el sacerdote. Eterna mientras recordemos.<\/p>\n<p>Una desconocida tom\u00f3 el micr\u00f3fono y anunci\u00f3 que leer\u00eda algo a nombre de Ana Mar\u00eda. Si esto fuera una monta\u00f1a rusa, este es el momento donde te aseguras de que te pusiste bien el cintur\u00f3n. Mi prima me ha sacado l\u00e1grimas, aunque no se lo he contado. Recuerdo que estaba en un hotel en Toronto, en medio de una conferencia cuando le\u00ed un texto suyo. No voy a mentir, me perd\u00ed la conferencia magistral por leer ese texto y qued\u00e9 devastado. Mi esposa solo vio que me descuajeringaba en la cocina, llorando desconsoladamente.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil transmitir todo lo que dijo mi prima, es m\u00e1s, ser\u00eda absurdo intentar replicarlo aqu\u00ed. Pero creo que su reclamo de que la vida es tan hijueputa fue justo. As\u00ed como justo fue todo lo que dijo de mi t\u00eda, de lo solidaria que era. No me malentiendan. Odio que, en los funerales, todo el mundo solo habla cosas bonitas de los muertos. Lo entiendo desde la l\u00f3gica y tal, pero siempre me ha molestado. Ahora, ese resumen de vida, ese elogio, me parec\u00eda totalmente balanceado. Mi t\u00eda vivi\u00f3 para servir a otras personas, independientemente de cu\u00e1nto tuviera en el bolsillo. Mis recuerdos de ella son tres: estaba preparando comida para alguien m\u00e1s, o estaba extendiendo la mano para darle algo a alguien m\u00e1s, o estaba tejiendo para alguien m\u00e1s. Si fue injusta con alguien, fue con ella misma, por haber dado a los otros dem\u00e1s.<\/p>\n<p>La otra cuesti\u00f3n con el discurso de Anita es que era un poco escuchar hablar de mi madre. Estoy seguro de que, de haber estado en la misa, mi hermana y yo nos hubi\u00e9ramos regresado a ver como diciendo \u201cve, mi mam\u00e1 es igualita\u201d. Lo cu\u00e1l hubiera sido chistoso en cualquier otra circunstancia, pero no un velorio donde estas palabras nos infund\u00edan miedo. Miedo a perder a mam\u00e1, a que me deje tomar el bus sin desayuno y no est\u00e9 estacionada frente a la escuela cuando llegue. Miedo a la vida, porque es inevitablemente hijueputa. Miedo a estar lejos en el momento equivocado, a quedarse lejos, a todo lo dem\u00e1s. \u00a0Perd\u00f3n mam\u00e1, deb\u00ed haberte acompa\u00f1ado al funeral.<\/p>\n<p>Hace pocas semanas, mam\u00e1 me coment\u00f3 que mi t\u00eda hizo un gesto de agradecimiento. Estaba contenta de que compr\u00e9 los pasajes de avi\u00f3n. Estoy seguro de que esperaba verme, a mi esposa y a mi hija. Estoy seguro de que quer\u00eda darme un abrazo y, obviamente, regalarme una bufanda. Pero hay abrazos que cuestan miles de d\u00f3lares y solo son asequibles en ciertas fechas. Hay abrazos para los que uno tiene que programar anticipadamente un reemplazo en la cafeter\u00eda y consultar con las regulaciones regionales. Hay abrazos que son m\u00e1s dif\u00edciles porque te fallan las fuerzas y el cuerpo no te alcanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>D\u00edas atr\u00e1s empec\u00e9 a reorganizar la ropa. Con el fin del verano, uno tiene que reorganizar el cl\u00f3set para que las cosas abrigadas est\u00e9n a mano. Puse todo lo que me iba a ser \u00fatil en una bolsa y, como no sab\u00eda exactamente d\u00f3nde ponerla, la dej\u00e9 en el suelo. Ha estado ah\u00ed un par de semanas sin pena ni gloria. Hoy Alice se tropez\u00f3 con la bolsa y se qued\u00f3 fascinada con las bufandas. Se enroll\u00f3 una en el cuello y casi ahorca a la mam\u00e1 con la otra. Me la colgu\u00e9 al cuello, es pr\u00e1cticamente un abrazo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando muri\u00f3 mi abuela, no fui a su velorio. No quise. Recordaba que no me agrad\u00f3 para nada la ceremonia cuando parti\u00f3 mi abuelo y se lo dije a mam\u00e1. \u2014No voy a ir. \u2014\u00a1Pero es mi madre! Respond\u00ed con algo parecido a \u201cno me importa\u201d. Creo que nunca se sinti\u00f3 tan traicionada. 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