Islas de la vulnerabilidad

En 2025 empecé a trabajar en el Laboratorio de ecologías y estilos de vida saludable. Mi primer año de trabajo se concentró principalmente en el análisis de la soledad. Hace poquitos días, por ejemplo, el Journal of Men´s Health publicó un artículo que se traduce más o menos como “¿Se puede curar la soledad masculina con conocimiento sobre los beneficios de la conexión social?” En este estudio se manejaron dos tipos de soledad: social y emocional. La primera se acerca más al concepto de confiar en otros y la segunda a la sensación de abandono y rechazo. El artículo compila cuatro estudios cuyos hallazgos y conclusiones resumo a continuación:

  • Estudio 1: La mayoría de hombre entiende los efectos de la soledad en la salud mental, pero solo la mitad está consciente de que la soledad puede afectar su salud física y promover el uso de sustancias. Conocer sobre los beneficios de la conexión social se asocia a una reducción de los niveles de soledad social, pero no emocional.
  • Estudio 2: Los hombres que más importancia le dan a la conexión social en su vida (de entre una lista de indicadores) usualmente reportan niveles ligeramente más altos de soledad. Pero este estudio fue tan chiquito—con tan solo 37 participantes—que realmente uno no puede concluir nada sobre el tema.
  • Estudio 3: Canadá publicó sus guías públicas sobre conexión social. Este estudio se enfocó en qué factores hacían que los hombres sigan esas guías. En resumen, saber que las guías eran buenas o importantes no ayudó, lo que realmente ayudó fue que la gente pensara que las guías era algo “obvio” o “que todo el mundo sabe” y que les parezca algo fácil de hacer. Los hombres somos bien tribales.
  • Estudio 4: Este es quizá el estudio más interesante. Tratamos de evaluar el efecto de tratar de conectar con otros con los niveles de soledad. Además, esta encuesta en particular fue contestada por miles de personas. Entonces teníamos una buena capacidad para estudiar estos efectos. Los hombres que más se esforzaban por conectarse con otros reportaban menor soledad social, pero un efecto opuesto: la soledad emocional aumentaba.

En síntesis, no es que a los hombres del estudio (todos canadienses) no les importe conectarse con otros. De hecho, muchos tratan y sienten que es algo importante, pero al hacerlo, logran en su mayoría sentir que pueden contar con alguien, pero sin que eso les solucione la sensación de aislamiento. De hecho, la sensación empeora.

En otras palabras, nuestro estudio ha confirmado ese meme que muestra a una pareja. La mujer le pregunta al hombre que cómo le fue con su amigo recién divorciado y que qué sucedió y el hombre le explica que los hombres no hablan de esas cosas, solo se acompañan. Y la mujer no entiende cómo los hombres pueden tener una relación de amistad así. Me gusta confirmar memes científicamente.

Pero escribo esto porque hay dos cositas esenciales para no sentirse solo y abandonado. Primero, como interlocutores, los hombres necesitamos aprender a ser vulnerables. En palabras simples, aprender a emborracharnos sin tomar alcohol. Dejar que esos problemas que tenemos atorados salgan, idealmente en forma de tristeza, pero sino al menos de ira. Y que esos sentimientos puedan ser verbalizados y muestren lo ridículos que son nuestros problemas. Lo patéticas que son nuestras vidas y lo poco hombres en lo que nos hemos convertido.

Segundo, necesitamos a la otra persona que esté lista para escucharnos. Hace años uno de mis amigos me dijo que estaba ansioso porque alguien me rompiera el corazón. Su plan era que yo esté desecho y me ahogue en alcohol para contarle mis penas. Por supuesto que lo dijo mitad en broma y mitad en serio, pero es una de las mejores ofertas que me han hecho. O, siendo un poco más emotivo, es una de las cosas más bonitas que me han dicho.

Canadá no tiene estas islas de vulnerabilidad. Ecuador, en ese sentido, era un hermoso archipiélago en el que uno podía encontrarse, en la forma más aleatoria, entre gente no solo dispuesta sino curiosa acerca de tu historia de vida. Y ojalá sea algo trágica. Y si es chistoso reírse de esa tragedia mejor. O, como dice ese otro meme, ¿no será de tomar un traguito?

Andrés Delgado

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