Un poco harto

No soy bueno mintiendo y esta ha sido una semana difícil, así que sólo lo diré: estoy fastidiado. Hace más de ocho días, mi hija gata dejó su nido y su futuro se me escapa. Hace ocho días el editor en jefe de El Telégrafo me lanzó mierda y salpicó a un poco de gente, pero el problema soy yo. Las cosas están al revés, ahora soy yo quien espera en casa, ahora mi opinión ya no es bienvenida. Justamente en la semana del gran diálogo nacional he sentido como se tapan las bocas, se cubren orejas y se cierran los ojos. Esta semana, me cansé.

Nunca, como en estos siete días, me había callado tanto. “Para no herir amistades”, supongo que el que se detesta soy yo.

El libro abierto: congreso sobre bibliotecas digitales y dominio público

En la era digital abrir un libro tiene un significado totalmente nuevo. Un libro abierto está disponible para que quien sea que tenga internet lo encuentre facilmente, pueda leerlo en cualquier dispositivo y además le sea posible, con las herramientas adecuadas, jugar con el texto: buscar, señalar, copiar y pegar e incluso hacer una obra derivada, un remix.

Hace cuatro meses me emocioné cuando vi que la gente de Creative Commons Uruguay se había puesto a digitalizar las obras que se encontraban en el dominio público —es decir aquellos libros, textos, fotografías, sonidos o videos que, después de décadas de la muerte del autor, pierden la protección de derecho de autor— y quise iniciar algo similar aquí en Ecuador. Me encontré con la sorpresa de que ya hay muchos procesos en desarrollo, la Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit había empezado a fotografiar en alta resolución muchas de sus obras, el Ministerio de Educación había montado una biblioteca digital en Quito y Wikimedia Ecuador se encontraba incluso traspasando textos de letra en letra para preservar adecuadamente los libros.

Hablé con las personas encargadas de estos proyectos personalmente, también conversé con quienes estaban digitalizando parte del Archivo de la Biblioteca Nacional —FLACSO Andes— y con profesionales de la Universidad Central, cuya biblioteca fue recientemente renovada y cuenta con investigadores que estudian la microfauna que habita en los libros, ahí me enteré que los libros se lavan. Varios acciones se están llevando a cabo y parece que es tiempo de que sincronicemos y colaboremos en un proyecto mucho mayor: La Biblioteca Digital del Ecuador.

El 3 de julio, un día después de mi cumpleaños, se llevará a cabo el Congreso Ecuatoriano de Bibliotecología Digital y Dominio Público, donde se tratarán los elementos necesarios para abrir libros: el dominio público, las licencias libres Creative Commons, los estándares de digitalización e indexación en internet y las herramientas que están a libre disposición de la gente para dar soporte a estos procesos. Contaremos con la presencia de un montón de personas que han trabajado el tema aquí en Ecuador y también con una delegada de Internet Archive, la mayor biblioteca digital de conocimiento libre del mundo y uno de los 200 sitios web más importantes:

Número de textos de Internet Archive (marzo, 2014)

Número de textos de Internet Archive (marzo, 2014)

El congreso, que se llevará a cabo en el Hemiciclo de FLACSO, no tiene costo alguno y está destinado a quienes les interesa la cultura libre digital, pero especialmente aquellos que juegan un rol crucial en alimentarla y mantenerla: autores, bibliotecarios, administradores de repositorios, gestores culturales, editores y lectores.

El evento lo hemos organizado personas que trabajamos en FLACSO, el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual, el Ministerio de Conocimiento y Talento Humano, Ministerio de Cultura, y la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación. Los interesados en participar de este Congreso, pueden inscribirse de forma gratuita y conocer más detalles ingresando a:

DominioPubli.co

Congreso

Entrevista en FLACSO radio: La privacidad y el internet

Post original en flacsoradio.ec compartido bajo licencia CC-BY-NC-SA 4.0 internacional

La privacidad en internet no existe. Y es que si los servicios que usamos —Gmail, Facebook, Skype, WhatsApp, etc.— son gratis, nosotros somos el producto. Por ejemplo, gracias a las filtraciones que hizo Edward Snowden, exfuncionario de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, conocemos que las empresas de servicios por internet venden nuestra información privada.

En esta edición del programa hablaremos del poder tecnológico de gobiernos y empresas sobre la ciudadanía. También revisaremos las alternativas que nos ofrece el software libre para defender nuestras comunicaciones. Para ello entrevistamos a Rafael Bonifaz, presidente de la Asociación de Software Libre del Ecuador, y Andrés Delgado, activista por las libertades en el internet.

Otros links para mayor información:

Lo que vemos quienes alquilamos internet

Conseguí un nuevo trabajo en una de esas empresas que vende el servicio de Internet. Me he vuelto un poco huraño y estar encerrado en una oficina aislado del ruido parece una buena opción, tengo tiempo de sobra para leer y escribir porque mi tarea es bastante pasiva. Sólo tengo que supervisar los registros de cuando la gente se conecta y desconecta a Internet. La pantalla se parece a esta —sólo que no tenemos política de bloqueo y, bueno, la fecha es junio de 2015:

El día de mañana van a capacitarnos sobre la herramienta pero hasta tanto he visto algunas cosas interesantes. La primera es que muchos clientes corporativos, es decir que trabajan en empresas, acceden a páginas porno en horarios de oficina. Las mujeres, fuera de las páginas a las que parece que tienen que acceder por el trabajo, miran sobre todo qué comprar.

Casi todos usan Facebook más que cualquier otra cosa, como cada perfil tiene un usuario distinto, puedo saber los perfiles de quién está visitando un cliente en específico. No sé quien es el cliente al inicio pero hay maneras de averiguarlo. Puedo buscar en el contrato el nombre, la dirección o el número de teléfono registrado para el servicio técnico, pero la persona que paga no es necesariamente la que está navegando, lo mejor es esperar a que suban una foto o algo así para que Facebook “arroje” la URL (la dirección que aparece en la barra de direcciones) de la foto una vez que ha terminado de cargarse, entonces es muy fácil entrar al enlace y ver de quién se trata.

Lo he hecho unas cuatro veces el día de hoy, el tercera era una señora casada que pasa mucho tiempo viendo el perfil de uno de sus compañeros de trabajo (la gente suele poner en Facebook cuál es su empresa). Estoy preocupado por otra persona que anda buscando en Google sobre zimovudina y abacavir, seguramente tiene VIH y, o no puede conseguir la medicación o le da vergüenza ir a la farmacia. También me enteré —wow— que existe una página llamada comosuicidarme.com. Iba a entrar para ver qué es, pero me dio miedo que mi nueva jefe vea eso en su registro y me mande al psiquiatra.

Captura de pantalla de 2015-06-04 14:21:03

También tenemos este juguete llamado IP2Location, que nos dice desde dónde se están conectado los clientes. La verdad es que en la nueva versión del programa de monitoreo es mucho más amigable y nos da la información igual que con los otros datos de arriba. Aquí se ve sólo la ciudad pero realmente la IP —esos cuatro números divididos por puntos— me puede decir exactamente dónde se encuentra una persona. Andre, mi amor, si estás leyendo esto no te preocupes que tu universidad no está dentro de nuestros clientes, ya busqué.

En este video nos enseñan todo lo que podemos hacer, está chévere. Está en inglés pero tiene subtítulos en español que hay que activar en YouTube. Hablan muy rápido así que toca leer más rápido todavía:

Metadatos

El trabajo está muy bien pero yo no quiero que vean lo que hago, así que creo que voy a usar Tor, en mi anterior trabajo lo usaba porque la mayoría de páginas web estaban bloqueadas y Tor me permitía verlas sin ningún problema.

The Onion Router o TOR es un explorador como google chrome, de hecho es una variante de firefox que todo el mundo puede descargar. Utiliza matemática muy avanzada para ocultar tu conexión. No es perfecta, se pueden correr computadoras para descifrar su clave pero hacerlo demoraría entre cinco y diez años, entonces TOR usa este cifrado para conectarse a un “nodo tor” en cualquier lugar del mundo, repite este proceso tres veces —es decir que hay tres capas de cifrado, demasiados años de cálculos hasta para la NSA— y finalmente uno se conecta a la página que buscaba. Si no entrego datos personales a la página donde me conecto puede que jamás averigüen que estuve ahí.

Quizá a los jefes no les guste eso.

Estado, medios de comunicación y corrupción

¿Cuándo el periodismo se convirtió en cosa de hackers?

Las semanas pasadas sonó mucho el tema de la corrupción en el gobierno. “Hay que depurar Alianza PAIS @mashirafael” le decían al presidente en twitter. Todo después de sacar a la luz el caso de la asambleísta Esperanza Galván, la esmeraldeña pidió a un contratista cerca de 800 mil dólares “usando el nombre del vicepresidente Jorge Glas”. Lo recalcaron, como si ese hubiese sido el delito. La parte acusadora estuvo representada por Alexis Mera y, por supuesto, Glas. 1800-SOYHONESTO y sanseacabó: manos limpias, corazones ardientes.

El presidente hizo el llamado a no ser corrupto y denunciar a quien lo es ¿se supone que la “línea caliente” es la prueba fehaciente de que hay un compromiso del Estado por luchar contra la corrupción? David Rosero, actual presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, diría que no. El consejero culpa a la mayoría oficialista en esa entidad de archivar nueve de cada diez denuncias de corrupción.

Como ciudadano, también me pregunto con cuánta seriedad debo tomar el compromiso de luchar contra la corrupción que pregona el gobierno. Me viene a la mente el reajuste de 600 millones de dólares (750 veces la cantidad solicitada supuestamente por Galván) en el proyecto Coca Codo Sinclair. Me quedé con la curiosidad de saber qué mismo pasó con ese caso. Diario El Comercio hace una investigación bastante buena —lo digo porque la redacción permitía realizar la verificación de las fuentes— y publicó las cartas donde solicitó aclaraciones al gobierno sobre el reajuste. El Estado no respondió, lo obligó a retractarse.

¿Habrá que llamar al 1800-769466 para preguntar por ese caso? ¿No inauguraron en 2007 un 1800-YABASTA?

Las denuncias de corrupción funcionan únicamente cuando se garantiza seguridad a dos actores: quien denuncia y quien publica. En Ecuador, existe un alto nivel de persecución a disidentes políticos, puede que el Estado no sea el responsable directo pero hay un nivel de confrontación tan alto que cualquier potencial denunciante tiene muchísimas razones para temer represalias. Basta recordar lo sucedido con Crudo Ecuador donde frontalmente se admitió que Juan Gabriel, quien administraba estas cuentas de redes sociales, no estaba cometiendo ningún delito pero se desarrolló una genuina cacería humana que terminó en una amenaza que la policía no consideró lo suficientemente importante. José Serrano dijo que se investigaría el caso, Crudo Ecuador respondió que volvería a publicar cuando tenga garantías. Sigue sin publicar.

Es en este tipo de escenario donde la protección de la fuente corre por responsabilidad de los medios de comunicación, estos medios no tienen necesidad de contratar costosos bufetes de abogados, lo único que tienen que hacer es asegurarse de que no se pueda identificar a la fuente al tiempo que se pueda verificar la autenticidad de los documentos en base a los cuales se realizan las denuncias.

Washington Post, ProPublica, The Intercept… todos estos medios usan buzones seguros que garantizan el anonimato de la fuente y facilitan el envío de archivos. Usan SecureDrop, un sistema de software libre y gratuito que podría ser implementado todos y cada no de los diarios que funcionan en Ecuador, especialmente en medios digitales (esto debido a que el costo de mantener un medio digital es menor y permite un financiamiento menos centralizado. Un diario más proclive a reflejar la opinión pública y no aquella de un grupo de poder específico, véase Gkillcity.com). También se puede brindar una mejor protección a las fuentes si los periodistas usan herramientas de cifrado en sus comunicaciones: correos, chat, voz sobre IP y servicios de mensajería.

Contacté a Diario La Hora al respecto, no ha respondido. Un articulista de El Comercio me supo decir que, en su diario, los periodistas que manejan temas delicados usan correos cifrados. Esto es una muy mala idea porque, si yo fuera un agente de inteligencia corrupto, identificaría a los periodistas que tienen correos cifrados para seleccionarlos como “objetivos”. Estaría más pendiente de sus encuentros y, por tanto, es mucho más probable que me encuentre con sus fuentes. Todos los periodistas de un determinado medio deben estar en capacidad de ofrecer comunicaciones seguras a sus potenciales fuentes, además deben usarlas rutinariamente para lograr que el espionaje ilegítimo a medios de comunicación sea costoso e ineficiente.

Los periodistas, en esta época digital, deben aprender de inteligencia, deben simular encuentros para confundir a quienes los siguen y no comprometer a sus fuentes, identificar cuando pueden ser víctimas de un ataque informático y, muy seguramente, deberán aprender a usar las mismas herramientas que utilizan algunos criminales para poder defenderse dentro del estado totalitario que hoy es internet. Deben aprender sobre la web profunda y no precisamente por las mismas razones.

Si se implementan estos sistemas, todavía nos queda un vacío, y es la protección al periodista y al editor que publican las noticias. Se aceptan sugerencias ante la indefensión.