Usuarios Digitales se equivoca sobre la Neutralidad de la Red

El 2 de abril de este año, la organización Usuarios Digitales publicó un comunicado a través de su página de Facebook. En él critica que  las tres operadoras móviles del país ofrecen a los usuarios plan de “WhatsApp ilimitado” pero que, por efecto de la Ley de Telecomunicaciones —y explícitamente debido a que esta no garantiza totalmente la Neutralidad de la Red— se restringe el uso de uno de los servicios: las llamadas a través de esa plataforma. “Solicitamos que el acceso a servicios de Internet sean realizados en las mismas condiciones y con igual trato que otros usuarios en el comercio global” concluye el comunicado.

Este es un perfecto ejemplo de cómo un problema planteado adecuadamente, falla al ofrecer una solución poco consistente. Y voy a ilustrarlo con el caso icónico de la lucha por un Internet neutral: NETFLIX vs. COMCAST.

% Cambio en la velocidad de descarga de NETFLIX

Netflix es un servicio de transmisión de video en línea, lo que estamos viendo arriba es un gráfico de los cambios en las velocidades de descarga de los videos transmitidos por Netflix entre enero de 2013 y marzo de 2014, donde cada línea representa un proveedor de servicios distinto. Fíjense ustedes en la línea negra de Comcast, la velocidad a la que se bajan los videos se mantiene casi sin alteraciones hasta octubre y desde ahí para adelante empieza a desplomarse. Lo que sucedió es que Comcast estaba chantajeando a Netflix, le dijo que a menos que pague una considerable suma de dinero, sus velocidades seguirían empeorando. En Febrero de 2014, Netflix accede a ese pago y sus velocidades se incrementan en cerca de 40%. Un año después la FCC decidió que esto no era aceptable e impuso legalmente el trato igualitario de todos los paquetes de Internet (con sus tristes excepciones).

No es problema que Netflix tenga que pagar más a los proveedores de Internet por el servicio, pues tiene el dinero para hacerlo, el punto es ¿podrá alguien que quiera ofrecer un servicio similar a Netflix pagar esa tasa? Netflix tiene un mercado consolidado y no tiene que preocuparse por todo el sacrificio que implica montar una empresa, pero ¿qué hay de cualquier otro posible competidor? ¿qué tal si, de repente, Netflix empezara a proveer un pésimo servicio y nosotros, los consumidores, no pudiéramos acceder a ningún otro servicio similar porque estas tasas hacen imposible el surgimiento de nuevas empresas? No habría innovación.

Acá en Ecuador sucede algo similar con los servicios ofrecidos por las operadoras móviles. A pesar de que la gran mayoría del tráfico va hacia Google, Twitter, Facebook, Youtube y otras redes sociales, las operadoras han optado por brindar estos servicios de forma “ilimitada”. Si yo uso exclusivamente Telegram durante todo el mes, por ejemplo, tendría sólo el número de megas que me ofrece mi plan. Una vez que se acaban mis megas, tendría que contratar más para seguir usando Internet. Si uso Facebook o Whatsapp (que es lo mismo porque las dos son de Mack Zuckerberg) no pasa eso, puedo usar Whatsapp todo lo que yo quiera. Lo lógico sería que, para administrar la red más adecuadamente, Claro, Movistar y CNT cobren más por usar los servicios que les ocasionan más problemas de tráfico en la red. ¿Por qué sucede lo contrario?

Seguramente lo que está sucediendo es exactamente lo que pasó en el caso Netflix vs. Comcast, y es que los proveedores de servicio están percibiendo ganancias por brindar un trato preferencial a un servicio en específico. Claro, no hay cambios en la velocidad de transmisión pero sí hay problemas en cuanto a la posibilidad de innovación y la creación de monopolios y oligopolios. Imaginemos por un momento que Facebook le está pagando a las operadoras móviles para que el  servicio de Whatsapp sea gratuito y, de repente, añade la transmisión de llamadas a su servicio. Movistar, Claro y CNT restringen el uso de llamadas por Whatsapp y Usuarios Digitales sale a la defensa de Facebook para continúe con su abuso, pero a mejor precio.

No sabemos qué es lo que realmente está sucediendo, pero una verdadera defensa de la neutralidad de la red no implica defender a un servicio (Whatsapp) sobre los demás, sino una igualdad de trato para todos quienes proveen contenidos y servicios en Internet. Que Whatsapp se salga con eso de incluir las llamadas de voz en el servicio ilimitado sería peor para todo el resto de posibles competidores y, a la larga, todo monopolio va en detrimento de los intereses de los usuarios. Si realmente queremos iniciar una batalla, esta debería ser para garantizar una cancha igual para todos, una batalla por una neutralidad de la red verdadera donde ningún servicio tenga un trato preferencial.

Un amigo tiene un amigo… que trabaja con la SENAIN

Y me están buscando. Que me cuide me dijo mi amigo, que me andan “haciendo inteligencia”. Meses atrás, en un lugar de Ecuador de cuyo nombre no quiero acordarme tuve una conversación con alguien que trabajó en la Secretaría de Comunicación (SECOM), fiel al régimen. No veía nada de extraño en lo que hacía, me confesó que trabajan con la Secretaría Nacional de Inteligencia (antigua SENAIN) espiando en la Asamblea Nacional, que también espiaban reporteros. “Es que te toca”, “clarof” le interpelaron. Normal.

Confirmé el chisme—claro, esto no puede ser otra cosa— cuando adiviné esta semana quién exactamente era el amigo de mi amigo, la soplona que le contó que me seguían. Fácil. Trabaja en la SECOM. Raro también que todo se de inmediatamente después de que yo publicara una crítica a la SECOM en este blog, una crítica que a la fecha no llega a las 300 visitas.

¿Y la orden del juez? ¿Y la causa aparente? No hace falta, toda disidencia es traición.

Para eso drones y satélites, para eso explotar “todos los dispositivos móviles“, para eso el software de reconocimiento facial y de voz, para eso el monitoreo de redes sociales, el ataque a computadores, los 79 millones anuales y las casi 400 personas de la Secretaría de Inteligencia.

Para mí solito.

¿Qué pensará Chomsky?

Cerca de las 16:00 prendí mi computadora y revisé las notificaciones de mi RSS, José Hernández había escrito “Ellos son los dueños de todo”. Fui directo al primer enlace y me encontré con esta carta:

carta secom fundamedios 1

Esto parece ser un avance porque tiempo atrás, cuando se abusaba del derecho de autor para censurar contenido en Internet a nombre del Estado, se nos aseguraba que esto no era así. Esto pese a que debido a argucias legales, el único que pudo haber solucionado ese problema era, efectivamente, el Estado. Las instituciones a nombre de quienes se realizaban las reclamaciones debían impedir su mal uso por parte de Ares Rights. Sino se puede afirmar que hubo censura por su acción, al menos sí la hubo por omisión. Y todo iba bien este negocio hasta que, en este mes, WordPress le ganó a Straight Pride UK y, por prácticas similares a las de Ares Rights, este tuvo que pagar la módica suma de US$ 25000.

Ahora, vemos una nueva forma de abuso del derecho de autor, pero resulta que en este caso viene de mano directa de la Secretaría de Comunicación. ¿Qué es diferente? Tal vez el tipo intimidatorio, la SECOM sabe muy bien que si quiere eliminar ese tuit lo que debe hacer es dirigir la reclamación a Twitter, Inc., pero en este caso han preferido dirigirse directamente a FUNDAMEDIOS, que borren el tuit o iniciarán “acciones legales pertinentes de conformidad a nuestro ordenamiento jurídico vigente”.

Claro, la actual ley de propiedad intelectual en su artículo 83, numeral j permite “la parodia de una obra divulgada, mientras no (…) ocasione daño a la obra o a la reputación del autor, o del artista intérprete o ejecutante, según el caso”. Honestamente pienso que un tuit, en particular el tuit en cuestión, poco o nada puede dañar la reputación de una Secretaría Nacional, pero tal vez la SECOM y yo discrepemos, después de todo ellos piensan que cuando uno dice algo, no lo dice.

Uno debe poder burlarse de las cosas, el derecho de autor tiene limitaciones y excepciones, y así lo reconoce la nueva propuesta de ley de propiedad intelectual que se está trabajando en SENESCYT para reemplazar a la actual. Las limitaciones y excepciones son mucho más acentuadas que en la ley del ’98, incluyendo el derecho a la libre expresión, expresado mediante la parodia —en las limitaciones y excepciones a los derechos patrimoniales: “La sátira, pastiche o parodia de una obra divulgada, siempre que se ajuste a las reglas de estos géneros”.

Pero la SECOM no sólo tiene el ojo puesto en la ley de derecho de autor, también le recuerda a FUNDAMEDIOS que según el numeral 6 de su estatuto, la fundación “no podrá ejercer asuntos de carácter político”, entiéndase que esto es meterse en la vida pública. Yo no soy la persona adecuada para realizar un análisis jurídico de la existencia de esta clausula. Solo diré que sé que debe estar ahí porque sino, dadas las condiciones que presenta el Estado ecuatoriano mediante el Decreto 16, no se admitiría su existencia.

Y es en este punto de mi vida que me acordé de Noam Chomsky, el héroe de las izquierdas. Chomsky, quien cree que todos los poderes deben estar sujetos a un control democrático por parte de todas las personas. Chomsky, quien es un crítuco acérrimo de que los medios de comunicación obtengan su información directamente del “gobierno, las empresas y los ‘expertos’, información, por lo demás, financiada y aprobada por esos proveedores principales y otros agentes de poder”. Ese Chomsky que dijo acertadamente que “si no creemos en la libertad de expresión para las personas que despreciamos, no creemos en ella en absoluto”.

Me acordé de la entrevista que le realizó Bill Moyers, y lo que dijo el lingüista respondió cuando se le preguntó por qué pensaba que Reagan era un personaje (trágicamente) interesante:

Desde un punto de vista quien percibe a la democracia como un problema que hay que superar, y ve la solución correcta en ser líderes con visión futurista con una clase especializada de administradores sociales — desde ese punto de vista, debe encontrar los medios para marginar al público (…) Reducéndolo a la apatía y la obediencia, permitiéndole participar en el sistema político, pero como consumidores, no como participantes verdaderos. Les permites tener un método para ratificar las decisiones que otros hacen pero eliminas los métodos por los que podrían, en primer lugar, informarse a sí mismos; segundo, organizarse; y tercero, actuar de una manera que realmente permita controlar la toma de decisiones. La idea es que nuestros líderes nos controlan, no que los controlemos (…) Hemos dado un gran paso en esa dirección.

Si Chomsky leyera la carta de la SECOM a Fundamedios ¿qué pensaría?

 

Esos vegetarianos

“Los veganos creen que van a vivir más tiempo,
lo que no saben es que tienen más probabilidades de morir
asesinados durante una conversación”.

@daemonic3

Esta semana nos reunimos con unos amigos en un restaurante, yo lo elegí sin darme cuenta que se trataba de uno vegetariano. Me preguntaron si era vegetariano y respondí que no. “¿Y entonces quien es vegetariano?” me increpan. Rápidamente revisé a mis comensales y señalé a mi amiga periodista. ¡Ella! La señalé, como uno señala al que hace ruido con la funda de comida prohibida en el cine. Pero ella se sentía señalada desde antes, nos contaba que salía a hurtadillas a comer a su propio restaurante pero sin decir a dónde.

¿ERES VEGETARIANO?

Es una pregunta que puede tener miles de significados. Desde “¿no comes carne?” hasta “que raro que eres, por dios, no sé si quiero seguir siendo tu amigo”. A mí me la hacen a menudo y veo todos esos significados en su cara. Les digo que no y se extrañan más todavía. Que para qué entonces voy a un restaurante vegetariano, me dicen en una mezcla de curiosidad y un “ajá, sí claro ¿te a vergüenza decir que eres vegetariano?”.

La verdad es que no soy vegetariano sino que procurso bajarle al consumo de carne por dos razones fundamentales. La primera es que uno no puede decir que le preocupa el cambio climático –como suelo decir– y hacerse de la vista gorda respecto a las emisiones de metano del ganado, la destrucción de bosques para producción de pastizales y el tremendo consumo de agua que esto representa. El consumo masivo de carne es un tremendo problema para la sostenibilidad del planeta.

La segunda razón es que el consumo de carne enferma. Todo enferma, en cierta medida. Daß ein Ding kein Gift ist decíamos en la facultad: la dosis hace al veneno. Es por eso que me permito comer carnes pero en general procuro almorzar vegetariano de lunes a viernes. Si me preguntan, creo que deberíamos reducir la dosis de cárnicos a una pequeña porción (aproximadamente del tamaño de un iPhone 4S) unas 3 veces por semana. En Medicina, no hay una última palabra –excepto en el caso de la homeopatía, la homeopatía no funciona— no obstante, parece ser que las recomendaciones para disminuir la carne de la dieta son bastante discutibles, pero como les comentaba, esto para mí es secundario.

Usualmente se aduce una tercera razón para no consumir productos animales, y es que con esto provocamos el sufrimiento de animales. Un motivo sumamente respetable. Lastimosamente muchas de las personas que adscriben a este argumento, a veces se vuelven un pain in the ass defendiendo esta postura, y esto es lo que pasa con una gran mayoría de veganos. Probablemente esta agresividad sea la razón detrás de quien se aleja un poco de ti cuando te pregunta si eres vegetariano (eso y el miedo a lo diferente).

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Ilustración por Alberto Montt bajo licencia CC-BY-NC-ND

Cualquier aporte gradual a la disminución de carne ayuda en su justa proporción a reducir la demanda de carne y, por efecto rebote, disminuir su producción. Es mucho más sensato pensar que todos podemos comer la mitad de carne a pensar que, de repente, la mitad de la población va a volverse vegetariana estricta. Incluso si no apuntamos al 50% sino a un 15%, la primera estrategia tiene mucho mejor pronóstico. Esto de ser semivegetariano, por mucho que te contradiga un vegano, también es bueno para ayudar a los animales.

Tampoco es mala idea buscar el origen de las cosas que consumimos, vaya a ser que tú –amigo lector– tengas predilección por cierto tipo de especies o ecosistemas y estés inintencionadamente, contribuyendo a algo que no te guste.