Cámaras en los moteles: “Solo vigilamos los pasillos”

¿Es realmente tan inofensiva la disposición de colocar cámaras en los moteles?

Tras responder los insultos de Lourdes Tibán al presidente, defenderse de las observaciones realizadas por la Organización de Naciones Unidas a las pésimas políticas y leyes sobre salud sexual y reproductiva les quedaba muy grande, así que la última cruzada de la red social de Alianza País –Somos Más– es defender la colocación de cámaras de vigilancia en los “pasillos y áreas públicas” de moteles, cabarés, salones de masajes y casas de cita dispuesta por el Ministerio del Interior.

Dice Alianza País –asumo que es una posición del movimiento pues ellos son quienes financian esta red social, el manejo de sus cuentas y a su diseñador gráfico– que la prensa privada está manipulando la información, que esto no es una invación a la intimidad. Inclusive Fernando Alvarado, Secretario Nacional de Comunicación, se tomó la molestia de explicar vía tuit que dichas grabaciones “solo pueden ser obtenidas para investigaciones, ordenadas por un juez y a través de un fiscal” y que las cámaras “son exclusivamente para sectores de ingreso y salida” y que esto ya se hace en otros países del mundo como Estados Unidos.

Todo es por seguridad y nadie se mete en la alcoba, es más o menos el argumento manejado desde el oficialismo. A eso añádanle que siempre se va a respetar la ley y que esos videos están a buen recaudo hasta que lo ordene la justicia ecuatoriana. Suena bien, igual de bien que sonaba el hoy extinto artículo 474 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Como muchos de ustedes recordarán, a fines de 2013, en un momento de conmoción social –debe haber sido un campeonato de fútbol– se aprobó el COIP. Duró poco, pues había tantas observaciones por parte de la sociedad civil que Alianza País anunció una revisión exhaustiva “artículo por artículo”, se dividieron en mesas y, en una de ellas, recibieron a varias personas del colectivo #InternetLibre para discutir la disposición de la recolección masiva de “datos sobre números telefónicos, direcciones IP estáticas y dinámicas, así como el tráfico de conexión, acceso a transacciones y la información de los enlaces de comunicación inalámbricas del servicio y la vía de comunicación por un tiempo mínimo de seis meses, a fin de poder realizar las investigaciones correspondientes”. Se pretendía además que si tu proveías de internet a alguien, lo grabes. Esto apuntaba a los “cybercafés” pero la redacción era tan inespecífica que creaba una situación bastante incómoda incluso si querías compartir el wifi casero con tus amigos.

El 29 de noviembre de 2013, María Augusta Calle hace público que el bloque de PAÍS decidió eliminar el artículo 474, y en días posteriores señaló que la adhesión de Ecuador a la resolución de las Naciones Unidas que hace referencia al derecho a la privacidad “fue clave en la discusión”, el asambleísta Diego Vintimilla señaló que esa resolución de la ONU fue la base para el análisis de lo que se haría con el artículo 474 del Código Penal.

Casi un año después, a través de la Ley de Telecomunicaciones, se hizo un segundo intento para conservar “los registros de acceso, registros de llamadas, entre otros, en las condiciones y por el tiempo que se dispongan en las regulaciones específicas”. Una vez más la ciudadanía alzó su voz y se obtuvo un veto parcial por parte de la presidencia. A diferencia de lo que pasó con el 474, esta vez si quedó un registro por escrito de las razones para el veto parcial a este artículo. Aclara:

La Declaración Universal de Derechos Humanos franquea en su artículo 12 que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, determinando que en la ley se establecerá la protección adecuada frente a tales injerencias. De igual manera, la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece en el artículo 11 la misma garantía. En ese sentido, la Constitución de la República consagra en el número 20 del artículo 66 el derecho a la intimidad personal. Permitir a los prestadores de servicios de telecomunicaciones que conserven información tan específica sobre los usuarios, evidentemente podría traducirse en una transgresión al derecho a la intimidad, tanto más que en la actualidad hemos sido testigos de la vulnerabilidad de los mecanismos de seguridad informática.

Es importante notar que la Ley de Telecomunicaciones no buscaba conservar el contenido de las comunicaciones, es decir lo que sucede en la alcoba, sino únicamente los registros de acceso y llamadas, es decir quien entra, cuando, con quién; el equivalente a las cámaras en los pasillos y áreas públicas. Entendemos entonces que así como el derecho de una persona a la intimidad no se limita al contenido de las comunicaciones, sino también al hecho de la comunicación y a la información sobre la comunicación. La privacidad y la no injerencia en la vida privada y familiar, no incluye únicamente a lo que pasa dentro de la habitación de un centro de diversión nocturna, sino también a la información relativa a ese encuentro, a los “metadatos” que uno puede encontrar en un motel.

También es notable que el Estado se preocupe de la recolección por parte de terceros, en este caso los prestadores de servicio de internet, puesto que el mismo caso se puede aplicar a la recolección en video por parte de los dueños de centros de diversión nocturna. La sola existencia de registros, como bien señala el veto de la presidencia, vulnera el derecho a la intimidad, puesto que la seguridad informática es vulnerable a ataques por parte de terceros y a veces ni siquiera hace falta un ataque para acceder a una webcam –que hoy por hoy es el mecanismo más difundido de vigilancia. Como dice Assange: la mejor manera de proteger un secreto es que no exista.

Adicionalmente, como bien indica un editorial de El Telégrafo, “una vez que los datos han sido acumulados y el Estado tiene la posibilidad de acceder a ellos, los puede usar de muchas maneras incorrectas”. Ya se han dado casos donde algunos agentes de inteligencia usaron los sistemas de vigilancia de los EE. UU. para rastrear a sus amantes. Eso por no hablar de las posiblidades de extorsión que abre el simple hecho de visitar uno de estos sitios, una denuncia legítima puede desaparecer en el olvido por un ataque al mensajero. Imaginen un caso como el de Mery Zamora cada semana.

La privacidad en un mundo donde la capacidad de conservación, análisis y agregación de datos se vuelven cada vez más barata exige que la ciudadanía tenga una adecuada defensa legal pero sobretodo técnica de su privacidad, la colocación de cámaras en calles, unidades de transporte, colegios, moteles, cabarés, salones de masajes y casas de cita supone una grave amenaza a la privacidad y una potencial herramienta para atacar la libertad de expresión y la capacidad de fiscalización al Estado.

Actualización

La medida fue finalmente derogada, según comentó el presidente Rafael Correa citando algunas de las razones aquí expuestas, concluyó diciendo algo como “igual el 70% de estos centros ya cuenta con cámaras”. Nada de qué preocuparse.

Consejos para el próximo Crudo Ecuador

Creo que a la gran mayoría de ecuatorianos nos apena ya no reírnos con los memes de Crudo Ecuador. Su inteligencia, constancia y determinación alegraban hasta los lunes, por eso quiero dejar unos pocos consejos para quien desee tomarle la posta en el futuro. Es importante comprender que Crudo Ecuador se enfrentó a dos problemas muy graves en internet: el ataque al anonimato y el abuso del derecho de autor.

Anonimato en la red

Para hablar del anonimato, me voy a servir de un ejemplo práctico. El día de ayer vi un pésimo documental contra Wikileaks: We Steal Secrets. En uno de sus momentos, cuando querían pintar a Julian Assange como paranoico, el documentalista muestra un extracto de una entrevista al periodista Mark Davis, quien declara:

En el tiempo que estuve con él, creo que la conciencia de [tener] alta seguridad en realidad era pertinente; era apropiado. Eso sí, él había estado viviendo así por, ya sabes, 5 ó 10 años, cuando es probable que no haya sido apropiado.

Es una pena que yo, que no soy periodista, tenga que explicar porque las declaraciones de alguien que sí lo es –y, por tanto, debería saber exactamente cómo funciona el mundo de la información– están tan equivocadas. En el mundo digital, la información es protegida mediante algoritmos de cifrado. Estos algoritmos son fórmulas matemáticas que enredan la información lo suficiente como para que sea difícil obtener la contraseña incluso para una computadora. Pero tras un tiempo determinado, las computadoras hallarán tu clave y se harán con tu información.

Así, por ejemplo, yo puedo estar enviando información cifrada por los canales de CNT y tener esos datos almacenados en los servidores de correo de gmail, hotmail, yahoo o cualquier otra empresa. Si no protejo mis correos, es probable que los proveedores de correo tengan fácil acceso a mi información y se la entreguen a un gobierno interesado, como le sucedió a Wikileaks. Si quienes trabajan en esta organización cifraron sus correos tendrán unos 5 ó 10 años antes de que sus correos sean descifrados. Hay que protegerse desde antes.

Entonces el primer consejo es que tienes que planificar con tiempo, sería una muy buena idea borrar tus huellas digitales y todo lo que podría generar una asociación con la nueva cuenta que piensas crear. Una segunda opción es que, en lugar de no tener vida digital alguna, uses herramientas que garanticen tu anonimato. Esto puede ser más o menos seguro según cuanto quieras complicarte la vida, puedes usar TAILS, que es un sistema operativo para que jamás detecten tu computadora y que puedes usar desde una memoria USB, pero algo como TOR (que es un navegador parecido a Firefox que esconde tus ideas y venidas en internet) debe ser suficiente. Crear una cuenta de correo usando TOR puede ser difícil, así que deberás buscar un buen proveedor o utilizar un proxy, evita los servicios que piden tu número celular. Inicia sesión en redes sociales siempre usando TOR y borra los metadatos de tus gráficos y documentos siempre. No hables de tus actividades, no uses el celular inteligente, es demasiado espiable.

Si compras un dominio, puedes usar servicios como Domain By Proxy para proteger tu identidad.

Abuso del derecho de autor

Pero a Crudo Ecuador no lo encontraron usando sistemas informáticos. Lo hallaron porque quisieron censurarlo abusando del derecho de autor. Empezaron a crear clones de su página y empezaron a mentirle a Facebook diciendo que ellos eran los dueños de la marca “Crudo Ecuador”, Facebook le pidió a Crudo que demostrara que él era el dueño legítimo de ese nombre. Eso lo obligó a registrar su marca y, por ello, contrató un abogado y acudió al Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual. No soy quien para cuestionar al IEPI –puesto que no sé exactamente cómo llegaron esos trámites a ojos públicos. Adicionalmente, estos trámites son supuestamente transparentes y la documentación debe ser hecha pública– pero si fuera el nuevo Crudo Ecuador, acudiría a un abogado que garantice mi confidencialidad y le pediría que su estudio jurídico registre la marca en otro país, no a tu nombre, sino a nombre del estudio jurídico. La marca registrada es reconocida a nivel internacional y, por tanto, el trámite puede ser realizado en el extranjero.

La reducción de sueldos y Alianza País

Recientemente la presidencia de Ecuador ha anunciado la disminución de sueldos del nivel jerárquico superior dentro del Estado. Según el decreto presidencial, la reducción será del 10% para Rafael Correa; 9% para Jorge Glas; 8% para ministros; 7% para viceministros; 6% para subsecretarios; y 5% para coordinadores. Esto representaría un ahorro total de 21 millones para el Estado. Varias cosas se me ocurrieron cuando leí la noticia, algunas de las cuales he compartido previamente en redes sociales.

La primera es que, según documentación publicada por Ecuador Transparente, todas las personas pertenecientes a esta categoría y cualquier otra cuyo rango sea igual o mayor a asesor 5, deben aportar el 5% de su sueldo al movimiento Alianza País.

Si consideramos el tamaño actual del “gabinete de la revolución ciudadana” y la cifra entregada en el Boletín de prensa, esto quiere decir que unos cuantos millones extra al año podrían ahorrarse sin afectar el bolsillo de los trabajadores si (1) se reduce otro 5% a todas las personas que cuentan con un cargo igual o superior a asesor 5 y (2) se dejara de solicitar que estas personas aporten al partido de gobierno. No he visto ningún comunicado al respecto.

La segunda es que este ahorro, aunque suene importante, representa en realidad un monto mínimo respecto a otros gastos que son cuestionables. Aunque otros mencionaron la compra de los helicópteros Dhruv o un supuesto sobreprecio por la construcción de la ruta viva, a mí se me vinieron a la cabeza los 58 millones anuales que tiene asignada la Secretaría Nacional de Inteligencia, algunos de los cuales irán a pagar el software que sirve para espiar redes socialesteléfonos inteligentes, tablets y ordenadores, así como para reconocimiento facial y de voz. En resumen, ni aunque Alianza País dejara de llevarse su cuota se lograría un ahorro tan significativo como el que vendría de mejorar la calidad del gasto.

La tercera y última es que este ahorro se destinaría a la contratación de más personal médico para luchar contra la mortalidad materna. Al respecto es importante recordar que en Ecuador, “los embarazos no deseados de adolescentes llegan al 39%. El 60% de embarazos de adolescentes es abortado en malas condiciones de salud. El 33% de ingresos hospitalarios es por abortos que representan la quinta causa de morbilidad materna.”

La contratación de médicos es, de lejos, la mejor opción para luchar contra la mortalidad materna, mucho mejor haríamos en destinar ese dinero a cualquier otra cartera de Estado mientras implementamos una medida probada y eficiente: la despenalización del aborto. Otra deuda de Alianza País y su “aplastante mayoría” en la Asamblea Nacional.

En resumen:

  1. ahorramos 21 millones pero un gesto único de Alianza País podría fácilmente duplicar ese ahorro.
  2. Incluso esta duplicación no avanzaría para financiar el gasto que se tiene en la secretaría nacional de inteligencia.
  3. Si dedicáramos esos 58 millones de la SENAIN para contratar médicos, eso de lejos sería tan efectivo como despenalizar el aborto.

Cuando se trata de manejar el gasto público, aplastamos el acelerador a fondo sin soltar el embrague.

Principios del Periodismo

Traducción de Principles of Journalism

Los tres primeros años de trabajo del proyecto implicaron escuchar y hablar con periodistas y otras personas alrededor del país acerca de lo que define su trabajo. Lo que surgió de esas conversaciones son los próximos nueve principios centrales del periodismo:

1. La primera obligación del periodismo es hacia la verdad

La democracia depende de que los ciudadanos cuentan con hechos confiables y precisos en un contexto significativo. El periodismo no persigue la verdad en un sentido absoluto o filosófico, pero puede —y debe— perseguirla en un sentido práctico. Esta “verdad periodística” es un proceso que empieza con la disciplina profesional de ensamblar y verificar los hechos. Entonces los periodistas tratan de transmitir un relato justo y confiable de su significado, válido por ahora, objeto de una investigación más profunda. Los periodistas deben ser tan transparentes como sea posible acerca de sus fuentes y métodos para que las audiencias puedan investigar por cuenta propia la información. Incluso en un mundo de voces en expansión, la precisión es la base sobre la cual se construye todo lo demás —contexto, interpretación, comentario, crítica, análisis y debate. La verdad, con el tiempo, emerge de este foro. Conforme los ciudadanos se encuentran con un flujo de datos cada vez mayor, tienen más necesidad —no menos— de fuentes identificables dedicadas a verificar esa información y ponerla en contexto.

2. Su primera lealtad es con los ciudadanos

Si bien las organizaciones de noticias responden a muchas circunscripciones, incluyendo anunciantes y accionistas, los periodistas en esas organizaciones deben mantener la lealtad a los ciudadanos y al interés público por encima de cualquier otro si han de proveer las noticias sin temor ni favor. Este compromiso de poner primero a los ciudadanos es la base de la credibilidad de una organización noticiosa, el pacto implícito que le dice al público que la cobertura no está inclinada en favor de los amigos o los anunciantes. El compromiso con los ciudadanos también significa que el periodismo debería presentar una imagen representativa de todos los grupos que constituyen la sociedad. Ignorar a ciertos ciudadanos tiene el efecto de privarles de sus derechos. La teoría que subyace a la industria periodística moderna es la creencia de que la credibilidad construye un público amplio y leal, y que el éxito económico, a su vez, es una consecuencia de ello. En ese sentido, los hombres de negocios en una organización periodística también deben nutrir —no explotar— su lealtad a la audiencia por delante de otras consideraciones.

3. Su esencia es una disciplina de verificación

Los periodistas dependen de la disciplina profesional de verificación de información. Cuando el concepto de objetividad evolucionó originalmente, no implicaba que los periodistas estén libres de prejuicios. Buscaba, más bien, un método consistente de poner a prueba la información —un enfoque transparente para la evidencia— precisamente para que los prejuicios personales y culturales no socavaran la precisión de su trabajo. El método es objetivo, no el periodista. Buscar múltiples testigos, divulgar lo más posible acerca de las fuentes, o pedir comentarios desde varias perspectivas, son todos ejemplos de dichos estándares. Esta disciplina de verificación es lo que separa al periodismo de otras formas de comunicación, tales como la propaganda, la ficción o el entretenimiento. Pero la necesidad de método profesional no siempre es completamente reconocida o refinada. Si bien el periodismo ha desarrollado diversas técnicas para determinar los hechos, por ejemplo, se ha hecho menos para desarrollar un sistema de comprobación de la fiabilidad de la interpretación periodística.

4. Sus practicantes deben mantener independencia de aquellos a quienes cubren

La independencia es un requisito fundamental del periodismo, una piedra angular de su fiabilidad. Independencia de espíritu y mente, en lugar de neutralidad, es el principio en el que los periodistas deben mantenerse enfocados. Aunque los editorialistas y comentaristas no son neutrales, la fuente de su credibilidad sigue siendo su exactitud, imparcialidad intelectual y capacidad de informar, no su devoción a un determinado grupo o resultado. En nuestra independencia, sin embargo, debemos evitar cualquier tendencia a desviarnos hacia la arrogancia, el elitismo, el aislamiento o el nihilismo.

5. Debe servir como un monitor independiente del poder

El periodismo tiene una capacidad inusual para servir como guardián de aquellos cuyo poder y cargo afectan más a los ciudadanos. Los Padres Fundadores reconocieron que esto es una muralla contra el despotismo cuando aseguraron una prensa independiente; las cortes lo han afirmado; los ciudadanos confían en ello. Como periodistas, tenemos la obligación de proteger esta libertad de vigilancia al no degradarla en usos frívolos o explotarla con fines comerciales.

6. Debe proporcionar un foro para la crítica y el compromiso públicos

Los medios de comunicación son los portadores comunes de la discusión pública, y esta responsabilidad constituye una base para nuestros privilegios especiales. Este debate sirve mejor a la sociedad cuando se informa de hechos más que de prejuicios y suposiciones. También debe tratar de representar en forma justa los distintos puntos de vista e intereses de la sociedad, y de colocarlos en su contexto en lugar de resaltar sólo los flecos conflictivos del debate. La exactitud y la veracidad requieren que, como autores de la discusión pública, no descuidemos los puntos de acuerdo común donde se produce la resolución de problemas.

7. Debe esforzarse en hacer que lo significativo sea interesante y relevante

El periodismo es contar historias con un propósito. Debe hacer algo más que reunir una audiencia o catalogar lo importante. Por su propia supervivencia, debe equilibrar lo que los lectores saben que quieren con lo que no pueden anticipar pero sí necesitan. En definitiva, se debe procurar que lo significativo sea interesante y relevante. La eficacia de una obra periodística se mide por cuánto un trabajo compromete a su audiencia y la ilumina. Esto significa que los periodistas deben preguntar continuamente qué información tiene más valor para los ciudadanos y en qué forma. Aunque el periodismo debe ir más allá de asuntos tales como gobierno y seguridad pública, un periodismo abrumado por trivialidades y falsa significación engendra, en última instancia, una sociedad trivial.

8. Se debe mantener la noticia completa y proporcional

Mantener las noticias en proporción y no dejar las cosas importantes fuera también son piedras angulares de la veracidad. El periodismo es una forma de cartografía: crea un mapa para que los ciudadanos naveguen por la sociedad. Inflar eventos para el sensacionalismo, descuidando otros, estereotipar o ser desproporcionadamente negativo; todo esto hace un mapa menos fiable. El mapa también debe incluir noticias de todas nuestras comunidades, no sólo aquellos con demografías atractivas. Esto se logra mejor mediante salas de redacción con una diversidad de antecedentes y perspectivas. El mapa es una analogía; la proporción y exhaustividad son subjetivos, sin embargo, su carácter esquivo no disminuye su importancia.

9. A sus practicantes se les debe permitir ejercer su conciencia individual

Cada periodista debe tener un sentido personal de ética y responsabilidad, una brújula moral. Cada uno de nosotros debe estar dispuesto, si se requiere de imparcialidad y exactitud, a expresar las diferencias con nuestros colegas, ya sea en la sala de prensa o en la suite ejecutiva. Las organizaciones de noticias hacen bien en nutrir esta independencia al alentar a las personas a que digan lo que piensan. Esto estimula la diversidad intelectual necesaria para comprender y cubrir de forma precisa una sociedad cada vez más diversa. Es esta diversidad de mentes y voces, no sólo de números, lo que importa.

La receta de Snowden para enfrentar gobiernos injustos

Después de que Laura Poitras ganó el Óscar a mejor documental con su película CITIZENFOUR, realizó —junto a Edward Snowden y Gleen Greenwald— un AMA (pregúntame lo que sea por sus siglas en inglés) en Reddit. Puede que haya sido otra la pregunta, pero veamos qué consejos y lecciones da Snowden sobre enfrentar a gobiernos injustos.

Organizarse es importante. El activismo es importante.

Al mismo tiempo, debemos recordar que los gobiernos, a menudo, no se reforman a sí mismos. Uno de los argumentos en un libro que leí recientemente (Bruce Schneier, “Data and Goliath”) es que el cumplimiento perfecto de la ley suena como una cosa buena, pero puede que no siempre sea el caso. Acabar con el crimen suena muy convincente, verdad, así que ¿cómo puede ser eso?

Pues, cuando miramos hacia atrás en la historia, el progreso de la civilización occidental y de los derechos humanos, de hecho se basa en la violación de la ley. Estados Unidos nació de una revolución violenta que fue una traición indignante contra la corona y el orden establecido del día. La historia muestra que la corrección de los errores históricos a menudo nace de actos de criminalidad impenitente. La esclavitud. La protección de los judíos perseguidos.

Incluso en temas menos extremos, encontramos ejemplos similares. ¿Qué sucede con la prohibición del alcohol? ¿El matrimonio gay? ¿La marihuana?

¿Dónde estaríamos hoy si el gobierno, disfrutando los poderes de la vigilancia y cumplimiento de la ley perfectos, hubiera —completamente dentro de la ley— rodeado, aprisionado y humillado a todos estos delincuentes?

En última instancia, si la gente pierde su voluntad para reconocer que existen épocas en nuestra historia donde la legalidad se torna diferente a la moralidad, no sólo estamos cediendo el control de nuestros derechos al gobierno, sino también nuestra capacidad de determinar nuestro futuro.

¿Cómo se relaciona esto con la política? Bueno, sospecho que los gobiernos actuales están más preocupados de perder su capacidad de controlar y regular el comportamiento de sus ciudadanos y menos del descontento de sus ciudadanos.

¿Cómo logramos que eso funcione a nuestro favor? Podemos idear medios, a través de la aplicación y la sofisticación de la ciencia, para recordar a los gobiernos que si no van a ser administradores responsables de nuestros derechos, nosotros —el pueblo— implementaremos sistemas que no sólo proporcionen un medio de hacer valer nuestros derechos, sino también de eliminar de los gobiernos la capacidad de interferir con esos derechos.

Se puede ver los inicios de esta dinámica en la actualidad en las declaraciones de los oficiales gubernamentales que se quejan acerca de la adopción de cifrado por parte de los proveedores de tecnología más importantes. La idea aquí no es lanzarnos a la anarquía y acabar con el gobierno, sino recordarle al gobierno que siempre debe haber un equilibrio de poder entre el gobernante y los gobernados, y que a medida que el progreso de la ciencia da cada vez más poder a comunidades e individuos, habrán más y más áreas en nuestras vidas donde —si los gobiernos insisten en comportarse pobremente y con un cruel desprecio por el ciudadano— podemos encontrar formas de reducir o eliminar sus poderes sobre una base nueva y permanente.

Nuestros derechos no son garantizados por los gobiernos. Son inherentes a nuestra naturaleza. Pero es todo lo contrario para los gobiernos: sus privilegios son exactamente iguales a aquello que nosotros padecemos para que ellos los disfruten.

No hemos tenido que pensar mucho en ello debido a que en las últimas décadas la calidad de vida ha ido aumentando de una manera significativa a través de casi todas las medidas, y eso ha dado lugar a una complacencia cómoda. Pero aquí y allá, a lo largo de la historia, nos encontramos de vez en cuando estos períodos en que los gobiernos piensan más acerca de lo que “pueden” hacer en lugar de lo que “deberían” hacer, y lo que es legal será cada vez más diferente de lo que es moral.

En esos momentos, haríamos bien en recordar que al final del día, la ley no nos defiende; nosotros la defendemos. Y cuando la ley llega a ser contraria a nuestra moral, tenemos el derecho y la responsabilidad de reequilibrarla hacia fines justos.