Clay Shirky: Por qué pido a mis estudiantes que guarden sus celulares

Enseño teoría y práctica de redes sociales en la Universidad de Nueva York y soy activista del movimiento por la cultura libre; en otras palabras, es poco probable que alguien como yo censure Internet. Sin embargo, acabo de pedir a mis estudiantes que no usen computadoras portátiles, tabletas ni celulares en clase.

Llegué tarde y de mala gana a esta decisión: Doy clases sobre Internet desde 1998, y generalmente he tenido una actitud de laissez-faire hacia el uso de la tecnología en el aula. El tema de mis clases hacía que el uso de la tecnología pareciera algo orgánico, y cuando el uso de dispositivos iba bien, todo era perfecto. Además estaba el aspecto competitivo: mi trabajo es ser más interesante que cualquier posible distracción, por lo que una prohibición parecía una trampa. Por último, no quería infantilizar a mis estudiantes, que son adultos, incluso si son jóvenes: la gestión de su tiempo es su trabajo, no el mío.

A pesar de esto, los efectos de mi decisión de permitir el uso de la tecnología en clase empeoraron con el tiempo. El nivel de distracción en mis clases parecía crecer, a pesar de que era el mismo profesor y en su mayoría el mismo conjunto de temas, enseñado a un grupo de estudiantes seleccionados utilizando aproximadamente los mismos criterios cada año. El cambio parecía correlacionarse más con la creciente ubicuidad y utilidad de los dispositivos, y no con cualquier cambio en mí, en los estudiantes o en el resto de la interacción en el aula.

Con el tiempo, me he dado cuenta de que pedir a todos que guarden sus dispositivos por alguna buena razón, tiene el mismo efecto que dejar entrar aire fresco a la habitación. La conversación se ilumina y (más recientemente) también hay una sensación de alivio en muchos de los estudiantes. Hacer muchas tareas a la vez agota al cerebro: que alguien nos pida detenernos, puede ser recibido como un gran favor.

Así que este año, pasé de recomendar dejar de lado las laptops y celulares a requerirlo; y a agregar esto a las reglas de la clase: «Mantén la concentración. (No hay dispositivos en la clase, a menos que la tarea lo requiera)».

He aquí por qué finalmente cambié de ‘permitido a menos que se solicite’ a ‘prohibido a menos que se requiera’

···

Sabemos desde hace tiempo que la multitarea empeora la calidad del trabajo cognitivo y castiga especialmente el tipo de trabajo cognitivo que hacemos a los estudiantes universitarios .

La multitarea no degrada significativamente el rendimiento inmediato pero puede tener efectos negativos a largo plazo en la «memoria declarativa» , el tipo de recuerdo que permite a las personas caracterizar y usar lo que aprendieron en estudios previos. La multitarea hace que el famoso «lo aprendí el día antes de la prueba, lo olvidé al día siguiente» tenga un efecto aún más pernicioso.

La gente a menudo comienza a realizar múltiples tareas porque creen que les ayudará a hacer más cosas; esas ganancias nunca se materializan. En cambio, la eficiencia se degrada. Pero hacer muchas cosas sí proporciona otro tipo de premio, la gratificación emocional: La multitarea integra al placer de la postergación dentro del período de trabajo. Este efecto secundario es suficiente para mantener a las personas comprometidas con la multitarea a pesar de que hacer muchas a la vez empeora lo que se proponen mejorar.

La multitarea tampoco desarrolla tu destreza de cambiar de una actividad a otra. Un estudio de Stanford concluyó que aquellas personas que están muy acostumbradas a hacer varias cosas a la vez son pésimo al elegir en qué tarea enfocarse. («Aspiran a lo irrelevante», dijo Cliff Nass, uno de los investigadores). Los multitareas a menudo piensan que son como ratas de gimnasio, aumentando su capacidad para hacer malabares con las tareas, cuando de hecho son como alcohólicos, degradando su habilidades a través del consumo excesivo.

···

Las computadoras portátiles, las tabletas y los celulares empeoran progresivamente el problema; es aquí donde se libra la batalla diaria entre atención y distracción. Todo diseñador de software debe ser tan sugestivo como sea posible, a fin de competir con otros servicios similares. Este problema es especialmente grave en las redes sociales, donde la información social es inmediata y emocionalmente atractiva. La forma y el contenido de una actualización de Facebook son casi irresistibles, especialmente en comparación con el duro trabajo de clase. «Tu antiguo amante te etiquetó en una foto» vs. «La guerra de Crimea fue el primer conflicto afectado significativamente por el uso del telégrafo», ¿notan la diferencia?

Peor aún, los diseñadores de sistemas operativos viven de traficar armas para las empresas de redes sociales. Pitidos, vibraciones, notificaciones e íconos. Las interfaces actuales proporcionan una extraordinaria variedad de dispositivos que llaman la atención, con énfasis en «llaman». Los seres humanos son incapaces de ignorar información nueva y sorprendente en nuestro campo visual, un efecto que es más fuerte cuando la señal visual está ligeramente arriba y a lado del área en la que nos estamos enfocando ¿Entiendes ahora por qué la mayoría de notificaciones aparecen en la esquina superior derecha de tu pantalla?

La forma y el contenido de una actualización de Facebook puede ser casi irresistible, pero cuando se combina con una alerta visual en tu visión periférica inmediata es realmente, biológicamente, literalmente, imposible de resistir. Nuestros sistemas visuales y emocionales son más rápidos y más poderosos que nuestro intelecto; tendemos a responder automáticamente cuando cualquiera de los sistemas recibe un estímulo, no se diga ambos. Pedir a un estudiante que se mantenga concentrado mientras tiene alertas es como pedirle a un jugador de ajedrez que se concentre mientras golpeamos sus nudillos con una regla a intervalos impredecibles.

···

La metáfora de Jonathan Haidt sobre el elefante y el jinete es útil aquí.En la narración de Haidt, la mente es como un elefante (las emociones) con un jinete (el intelecto) en la parte superior. El jinete puede ver y planificar el futuro, pero el elefante es mucho más poderoso. A veces el jinete y el elefante trabajan juntos (lo ideal en el aula), pero si entran en conflicto, el elefante generalmente gana.

Después de leer a Haidt, dejé de pensar en los estudiantes como personas que simplemente toman la decisión de prestar atención y comencé a pensar en ellos como personas que intentan prestar atención pero que tienen que competir con varias influencias, la mayor de las cuales es su propia propensión hacia la reacción involuntaria y emocional. Esto es aún más difícil para los jóvenes: el elefante es tan fuerte, el jinete sigue siendo un novato.

Cuando se considera a la enseñanza como una lucha compartida, la naturaleza del aula cambia. Ya no soy yo quien les exige que se concentren; somos ellos y yo trabajando juntos para defender a su precioso enfoque de distracciones externas. Tengo un aula llena de jinetes y elefantes, pero estoy tratando de enseñarles a los jinetes.

Y mientras lo hago, ¿quién está susurrando a los elefantes? Facebook, Wechat, Twitter, Instagram, Whatsapp, Snapchat, Tumblr, Pinterest… incitados por los diseñadores de Mac, iOS, Windows y Android. En el aula, soy yo en contra de un ejército brillante y bien financiado. Estos diseñadores e ingenieros tienen todos los incentivos para captar la mayor atención posible de mis estudiantes, independientemente del compromiso que esos estudiantes puedan haber tenido conmigo o con ellos mismos respecto a cumplir con las tareas.

Las computadoras no son fuentes inherentes de distracción, por supuesto. De hecho, pueden ser potentes motores de enfoque. Cualquiera que haya leído algo sobre programación, estará familiarizado con historias de personas que empiezan a programar un día y se clavan tanto en eso que pierden la noción del tiempo, olvidando comer o dormir. Pero las computadoras de estos días (donde se incluyen tabletas y celulares) han sido diseñados para distraer, porque la atención es la sustancia que hace que el consumidor navegue por Internet.

El hecho de que el hardware y el software se diseñen profesionalmente para distraer fue lo primero que me hizo querer exigir a los estudiantes (más que simplemente sugerirles) que no usen dispositivos en clase. En la actualidad, hay algunos movimientos contrarios en la industria: software que controla su pantalla para ocultar distracciones, software que le impide iniciar sesión en ciertos sitios o usar Internet, teléfonos con opciones de No molestar, pero por el momento estas son acciones de retaguardia. La industria se ha comprometido con una carrera de armamentos para llamar la atención de mis estudiantes, y si estoy en contra de Facebook y Apple, yo pierdo.

···

La gota que derramó el vaso, la que me inclinó con firmeza al campo de «Sin dispositivos en clase», fue esta: las pantallas generan distracción de una manera similar al humo de segunda mano. Un documento con el título contundente La multitarea en el portátil dificulta el aprendizaje en el aula tanto para los usuarios como para los compañeros cercanos lo dice todo:

Encontramos que los participantes que realizaron múltiples tareas en una computadora portátil durante una conferencia obtuvieron una calificación más baja en una prueba en comparación con aquellos que no realizaron varias tareas, y los participantes que veían directamente a un compañero multitarea obtuvieron calificaciones más bajas en comparación con los que no. Los resultados demuestran que la multitarea en una computadora portátil representa una distracción significativa tanto para los usuarios como para sus compañeros y puede ser perjudicial para la comprensión del contenido de la clase.

Durante años vi como la investigación básica sobre la multitarea se apilaba. Para cualquiera que intente pensar profundamente (nuestro especialidad de la casa aquí en la universidad) sobre el uso del dispositivo en clase, tendía a verlo como algo negativo. Sin embargo, incluso con ese consenso, me era posible imaginar que la mejor manera de manejar la cuestión era contarles a los estudiantes acerca de la investigación, y dejar que ellos tomaran sus propias decisiones. Pero este efecto en los «pares cercanos» tritura ese razonamiento. No se debe tomar una actitud de laissez-faire cuando esta degrada la capacidad social de enfoque. Permitir el uso de la computadora portátil en clase es como permitir el uso de amplificadores de música en clase: permite que cada persona elija degradar la experiencia de quienes la rodean.

Los grupos experimentan el problema del jinete y elefante, mejor descrito por Wilfred Bion en un libro influyente aunque curiosamente escrito: Experiencias en grupos . Bion, que practicaba terapia grupal, observó cómo sus pacientes coordinaban inconscientemente sus acciones para boicotear el objetivo de la terapia. La estructura de una clase tiene esta misma tensión. Todos tienen un incentivo para que la clase sea lo más atractiva posible; aunque esto a menudo signifique esperar para hablar mientras oyes a otras personas luchar con pensamientos a medio formar; ese es el proceso por el cual la gente se las arregla para manejar el choque de ideas. Sin embargo, en contra de ese valor a largo plazo, cada miembro tiene un incentivo para no participar, aunque solo sea momentáneamente. Una mínima pérdida de concentración puede convertirse en una bola de nieve, el impulso de revisar Whatsapp rápidamente y luego guardar el teléfono, lleva a un único mensaje que necesita una respuesta en ese momento, y luego: «Espera! q mismo pasó anoche???«

Habrá gente que diga que «Los estudiantes siempre se han pasado papelitos en clase», pero las notas no contenían video y no podían llegar desde cualquier lugar del mundo a 10 megabits por segundo.

···

Tengo la buena fortuna de enseñar en  ciudades aprovisionadas con abundantes oportunidades para distraerse. Si yo tuviera 19 años y estuviese planeando un día ideal en Shanghai, no pondría «escucha a un viejo hablar durante una hora» en mi lista de prioridades. Sin embargo, la universidad contiene ejercicios diarios de gratificación retrasada. Discutir la cultura de la imprenta europea temprana nunca superará a cantar en el karaoke con tus amigos en una pelea directa, pero a la larga, remedar en un nivel aceptable la forma de cantar de Shakira será menos útil que entender cómo se desarrollan las revoluciones de los medios.

Cualquier persona distraída en clase no solo se pierde el contenido de la discusión, sino que también crea una sensación  de que excluirse de la clase está bien y, lo que es peor, crea una neblina de distracción de segunda mano para sus compañeros. En un entorno como este, los estudiantes necesitan del apoyo de sus mejores ángeles: necesitan defensas contra incentivos poderosos a corto plazo para posponer tareas complejas y frustrantes. Ese apoyo y esas defensas no ocurren solas, y no están limitadas a elecciones individuales. Son proporcionados por la estructura social, y esa estructura es proporcionada desproporcionadamente por el profesor, especialmente durante las primeras semanas de clase.

Este es, para mí, el mayor cambio, no un cambio en las reglas, sino un cambio en cómo veo mi función. Los profesores somos tan malos al estimar lo interesantes que somos como los estudiantes al estimar su capacidad de concentración. En lugar de percibir mis acciones bajo modelos opuestos de enseñanza-aprendizaje (tanto de forma negativa: «¡concéntrate o pierde!» como positiva: «¡Déjenme atraer tu atención!»), voy a ver al enfoque del estudiante como un proceso colaborativo. Son ellos y yo creando una clase donde los estudiantes que quieren concentrarse tendrán la mejor oportunidad de lograrlo, en un mundo cada vez más hostil a ese objetivo.

Algunos de los estudiantes seguirán optando por no participar (lo que sigue siendo su prerrogativa y tendrán sus razones), pero si quiero ayudar a los que sí quieren prestar atención, he decidido que es hora de admitir que traigo marcadores y borrador a una pelea con tecnología de punta, y debo actuar en consecuencia.


Notas:
Esta traducción adaptada es una obra derivada de «Why I Just Asked My Students To Put Their Laptops Away» de Clay Shirky, originalmente publicada bajo una licencia CC-BY 4.0 Internacional.

La imagen destacada «Clay Shirky«, de Jarle Naustvik, fue compartida bajo los términos de la misma licencia.

Cumbre Creative Commons 2018: Celebrando el acceso abierto al conocimiento

La Cumbre de Creative Commons es una reunión anual que celebra la cultura de compartir y ofrece un espacio para que las comunidades abiertas desarrollen colectivamente un procomún vibrante y utilizable; impulsado por la colaboración y la gratitud. La Cumbre Global CC 2018 tuvo lugar del 13 al 15 de abril de 2018, en Toronto. Y tuvo como hilo conductor a la red Creative Commons: la nueva estructura participativa del movimiento.

Me encantó la cumbre. Las charlas y sesiones me recordaron que hay una nueva forma de involucrarte con tu comunidad en la era digital. Tuve la oportunidad de saludar al profesor Lawrence Lessig, fundador de Creative Commons, entablar conversación con Katherine Maher, directora de Wikimedia y aprender de Ruth Okediji, co-directora del Berkman Klein Center de Harvard. Pasión, empoderamiento e inclusión fueron el centro de todas las conversaciones en el Hotel Delta de Toronto. Durante estos tres días, abracé a personas de todo el mundo, aprendí con ellas, para ellas, a través de ellas. Es una experiencia que definitivamente quiero repetir en Lisboa, en 2019.

Mi charla, “Mapeo e involucramiento de las stakeholders: Implementación de políticas para los Comunes”, informó a los defensores y miembros de las organizaciones de la sociedad civil sobre cómo generar cambios en sus propias comunidades. Estoy realmente agradecido por poder compartir con aquellos que lo necesitan y aprecian más. También aprendí sobre las nuevas herramientas desarrolladas por CC para sus miembros.

La nueva red global

La transformación de CC empezó hace algunos años cuando decidieron dejar atrás su modelo de instituciones afiliadas (para adaptar y adoptar sus licencias en cada país) y transformarse en un movimiento de gente que procura compartir. Con este fin, se han dado una serie de cambios:

  • Creative Commons ahora alojará el sitio web de cada capítulo. En algunos meses, estaremos en ec.creativecommons.org < transformaré esto en hiperenlace cuando esto pase;
  • Todos los miembros deberán inscribirse en un sitio web, con la ayuda de otras dos personas de la red (espero escribir otro texto con indicaciones más claras en pocos días);
  • Cada país tendrá un líder nacional y un representante antes CC Global: Estamos reclutando ¡Escríbenos!
  • Finalmente, ahora toda la comunicación de CC se ha centralizado en Slack, cuando estés adentro, busca el canal de cc-ecuador (te van a pedir llenar un formulario, llénalo en español sin problema).

Más pronto les informaremos de nuevas actividades, no olviden suscribirse al blog en la esquina superior derecha.

Un abrazo,

Andrés Delgado-Ron
National Lead (en proceso de aplicación)

Foto de portada: Calú, disfrutando de su primera nevada.

Originalmente publicado en ccecuador.org bajo licencia CC-BY-SA

Lo más duro es regresar

El ex-becario se aleja del privilegio. Su cuenta de instagram pierdo como treinta puntos en la bolsa sólo por aterrizar en el Mariscal Sucre. La comida ya no es interesante, la gente ya no es exótica, los parajes son los mismos que visitan todos los demás. Y eso es genial durante los primeros días porque abrazas a tu familia y comes fruta cerca de la cosecha. Pero al poco tiempo el dolor de no ser especial te mata y te entierra ese día en que piensas en volver.

En 2015, viajé a Vancouver gracias a una beca de excelencia. Ingresé a la Universidad de Columbia Británica, calificada entre las 50 mejores a nivel mundial. Viví en una residencia habitada por gente que pisó Cornell, Stanford, Harvard, Oxford y demás. A menudo, mis amigos se ausentaban para ir a congresos o para estancias cortas en otros centros de investigación. Y les cuento esto no por presunción sino para que entiendan el tipo de expectativas que uno puede generar en un lugar como ese. Literalmente uno se da cuenta que obtener dinero de gente rica (para investigar) y emplearte en empresas y organizaciones cuya marca es reconocida en más de un país, es cuestión de perfeccionar el arte de llenar formularios con ideas y credenciales adecuadas. Lo que siempre estuvo al alcance de pocos… ahora eres de los pocos.

Al llegar, en cambio, tienes que llenar un formulario de dos páginas donde le explicas al Estado porque no tiene que cobrarte. Un pequeño porcentaje de becarios incluso pasa por el suplicio de no poder trabajar. Además, está la preocupación del cierre de contrato, el epígrafe en dólares que es esa tragedia de deberle al país.

Mi programa estaba consciente de que dar empleo a sus estudiantes era un gran indicador de éxito. No hay mejor propaganda que contarle a los inquietos sobre el éxito de un graduado. En los últimos meses del programa, cada uno de los estudiantes agendó una cita con una asesora de carrera, que en dos horas te aconsejaba sobre el camino más corto entre querer y ser. Fui el único que no asistió a esa cita, no asistí a las reuniones de networking con empresas extranjeras ni con el servicio de relaciones exteriores de Canadá: La guerra avisada sí mata al soldado.

¿Por qué hablar ahora de estas cosas? Principalmente porque me ha parecido muy apropiado el texto de Raúl Aldaz en GK: «El Ecuador no sabe qué hacer con su ejército de PhDs«. Y espero que se debatan abiertamente un par de sus opciones:

En Colombia, los becarios pueden convertir su beca en un crédito educativo. Dependiendo de algunas condiciones, la sociedad  puede obtener un mayor beneficio recuperando el dinero invertido (con intereses) que condenando a un PhD en robótica al subempleo. El retorno social es más alto en el primer caso.

Estudiar en las mejores universidades del mundo te prepara para competir en las mejores plazas de trabajo. Eso casi siempre implica vivir fuera del país e incumplir con las condiciones del contrato que firmas al salir, pero sería genial poder hacerlo y quedarte. Quedarte lejos en países que te preparan para ello. En Canadá, si te gradúas como magíster en una carrera técnica eres inmediatamente elegible para ser residente permanente. Si te gradúas en artes, puedes quedarte un año hasta encontrar trabajo y entonces iniciar el proceso. La devolución del crédito funcionaría de la misma manera que las remesas de los inmigrantes de las generaciones previas. Sólo que has dado a un ecuatoriano el acceso a un sueño que antes era irrealizable.

¿Cuál es el aporte al país? Es una pregunta justa y por eso es que hay que cuestionarnos sobre la opción alterna: Si la beca no hace ninguna diferencia en la plaza de trabajo que encuentra el becario a su regreso, ¿cuál es el aporte al país?

Y esto es aplica sobretodo en el caso de los doctorantes. Estudiar un doctorado no es sólo tener un grado más. Los doctorados de verdad convierten a un profesional en investigador, en especialista en el tema porque por primera vez ha logrado expandir la frontera del conocimiento humano en un área específica. Estas personas usualmente necesitan integrarse a un laboratorio —con gente experimentada, con acceso a recursos financieros y conectada con otros científicos en su campo— para convertirse en experto y poder trabajar en su propia cosa.

Hacer regresar al PhD es quitar al bebé de su seno y esperar que se convierta en un adulto saludable alimentándolo con coladas.

En Chile, los becarios tienen un plazo de ocho años para retornar a su país: de pronto es mejor contar con un investigador con experiencia, con capacidad de aplicar a fondos de investigación internacionales, con publicaciones (relevantes) a su haber, y con una red de contactos global tras ocho años, que tener un PhD recién graduado que apenas podrá dar continuidad a su tesis doctoral, que difícilmente emprenderá proyectos de investigación de mediano plazo y que dedicará sus años de investigador de mayor productividad al trabajo administrativo y a la docencia.

Llegó la hora de evaluar la política de becas, como han dicho notablemente las nuevas autoridades del SENESCYT, pero también es hora de pensar en la utilidad de esas cadenas que mantienen atrapado a tanto ex-becario que todavía está  a tiempo de ser aceptado en un buen puesto en el extranjero o en un posdoctorado.

Black Panther: Querido colonizador

Disfrute la primera mitad de Black Panther mucho más que la segunda. Leí previamente que todos los actores era negros, que un par de blancos estaban ahí únicamente para hacer avanzar la trama—obviamente hubo quejas. Atestiguar esa transformación fue delicioso. Desde pequeño me di cuenta que eran pocas las películas en las que habían únicamente actores negros, usualmente en el gueto, usualmente con bajo presupuesto. Me encantó ver una película tan poderosa y significativa protagonizada por negros.

Escena: África. Hasta que llegó el día en que Hollywood nos cuenta sobre la caída de un asteroide fuera de suelo estadounidense. África, el lugar donde nacen las primeras tribus—en la película y en la verdad—, comparte hermosas escenas y mucho de su cultura durante la película_ rituales, lenguaje corporal, humor, historia.

T’challa asalta un camión liderado por un grupo armado, el camión lleva niñas secuestradas en Nigeria. Tras matar a casi todo malo, es enfrentado por un encapuchado portando una metralleta. El muchacho está a punto de ser desgarrado por adamantio, cuando Nakia lo detiene «es un muchacho, fue secuestrado como ellas». Me pregunto cuánta gente se detuvo en ese detalle. En entender que también hay niños secuestrados que, por su género, por ser hombres, son forzados a ser soldados, a matar. ¿Qué pasa cuando esos niños crecen y van a casa? «Vayan a casa, lleven al chico con ustedes».

Nakia no es la única heroína. De hecho, las mujeres dirigen la película, protagonizan las escenas de acción y no para ser la doncella en peligro. El ejército es liderado por la general Okoye, su rebeldía me recuerda un poco a la de Niobe en matrix. Concuerdo con la general, la armadura le queda mejor que el vestido. El desarrollo tecnológico fue arrebatado del estereotípico nerd. Shuri, la hermana del rey, es la científica en jefe.

Al hombre blanco se le apoda «colonizador» y hay una escena muy graciosa donde un agente de la CIA quiere decir algo profundo únicamente para ser contestado con ladridos. El ruido es tan fuerte que se calla. «Tú no hablas aquí, colonizador» Es encerrado en un estereotipo: ajeno a la realidad, predescible, aburrido. ¿No hemos sido todos los no blancos encerrados en estereotipos hollywoodenses? Hay cierta justicia en Black Panther que la hace un deleite.

Finalmente está la trama. El conflicto de quien busca proteger lo que ha conseguido y también quiere arriesgarlo para mejorar la vida de otros a quienes no les fue bien. El villano de la historia tiene bastante de Malcolm X, del movimiento real de panteras negras que surgieron en Estados Unidos como respuesta a la violencia policial, a los fundadores de Black Lives Matter. Podemos juzgarlo por radicalizarse, desde nuestro privilegio. Su final, su tragedia, es perfecta. Frente a la decisión de ser curado e ir a prisión o morir, decide el suicidio «como mis ancestros que se tiraban de los botes, porque entendían que la muerte es mejor que la esclavitud».

 

 

Estas enfermedades matan a un ecuatoriano cada 16 horas

Muchos pobres—especialmente niños y ancianos—han muerto en Ecuador debido a tres enfermedades: Cisticercosis, dengue y chagas. Vigilar dónde y cuándo se contagia la gente, junto con estrategias de prevención de bajo costo, podrían haber salvado muchas de las 9,000 vidas que estas enfermedades han tomado en los últimos 16 años.  El Oro, Manabí y las provincias del norte de la Amazonía registran el mayor riesgo de muerte.

Así lo revela un estudio realizado por el Centro de Investigación en Salud Pública y Epidemiología Clínica de la UTE que analizó las muertes registradas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos entre 2001 y 2016. La investigación se enfocó en enfermedades de climas cálidos que usualmente no se priorizan por afectar a gente de bajos recursos (conocidas en el ámbito médico como «enfermedades tropicales desatendidas») y fue llevada a cabo por Solange Nuñez, Daniel Simancas y Estefanía Ochoa (embajadora junior de la asociación estadounidense de microbiología).

La UTE ha sido invitada a presentar estos resultados ante reconocidos expertos en el área de enfermedades infecciosas, control de infecciones y microbiología clínica en el XXVIII Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas. Solange Nuñez, quien hará parte del evento, comentó que “aproximadamente el 90% [de muertes por enfermedades tropicales en Ecuador] corresponde a Cisticercosis, Dengue y Chagas”. De regreso a Ecuador, los investigadores esperan aplicar modelos estadísticos más avanzados que revelen las parroquias y cantones más afectados; ayudando así a quienes deciden sobre la salud pública en el país.

Solange Nuñez, Estefanía Ochoa y Daniel Simancas. Créditos – Universidad Tecnológica Equinoccial.