Otro leak de la SENAIN (y otro intento de censura)

Captura del tuit original, clic para agrandar

En julio de 2015, tras publicar un gajo de información sobre Hacking Team y sus actividades en Ecuador, un troll infame difundió por twitter una captura de pantalla falsa donde me acusaba de ser agente de la SENAIN. Como para darle veracidad al asunto, colocó mi nombre completo, mi correo electrónico, el número de mi celular y el teléfono de la casa de mis padres. Un amigo me envió al teléfono la captura de pantalla: “Por favor dime que no eres vos”.

Y no era. Le pedí la fuente y llegué al tuit original, le pedí al troll que demostrara la página exacta de dónde había encontrado el supuesto correo, pero no hizo falta porque exactamente siete minutos después, Felipe Mogro encontró el correo que utilizaron para fabricar esta argucia en mi contra. Sin querer escarbar profundo en las motivaciones que tuvo esta gente, lo cierto es que no actuar hubiera sido estúpido de mi parte.

Traigo esto a colación porque el día de hoy en el Chaos Communication Congress, Bethany Horne y Pedro Noel dieron una charla titulada: “Ecuador, cómo un gobierno autoritario engaña al mundo entero”, el video (en inglés) está más abajo por si lo quieren ven. En un par de diapositivas, Pedro Noel —editor del sitio web Ecuador Transparente— muestra una reclamación por derecho de autor realizada por Ares Rights a nombre de la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN).

El reclamo lo realizan sobre los documentos publicados por Ecuador Transparente que demostrarían un espionaje sistemático a políticos y activistas, diciendo que no se pueden publicar porque son textos secretos y esto es prohibido y castigado por nuestro código legal. Dicho sea de paso, cierto es, pero con dos aclaraciones. La primera, Ecuador Transparente tiene de ecuatoriano sólo el nombre y no se ciñe a nuestras leyes. La segunda, que es una vergüenza que el país que muchos consideran campeón en la libertad de expresión, no tenga leyes que protejan a los soplones que denuncian delitos con documentos clasificados como secretos.

Para los que trabajamos en la cuestión de derechos humanos en Internet, esto ya es cacho viejo. Ares Rights es una empresa que saca plata censurando como puede (osea aduciendo infracciones al copyright). Le han cachado reclamando a nombre de Fernando Alvarado, de la SECOM, y de Ecuador TV. En abril de 2014, el exgerente del famoso canal 7 dijo que si Ares Rights estaba haciendo uso de su nombre y se escudaba en la confidencialidad con su cliente para no revelar más información, ellos —como era lógico— reunirían a sus abogados e iniciarían una acción legal. Ecuador TV nunca hizo nada y ahora resulta que la SENAIN aparece involucrada con Ares Rights.

Acá hay tres opciones, (1) que en años pasados alguien absolutamente maquiavélico le haya pagado a Ares Rights para que censure cosas que molestan al gobierno —y así pensemos que esta empresa española trabaja a su lado— para luego hacerle quedar mal queriendo censurar filtraciones que hasta ahora no se han confirmado como verdaderas. O (2) que, de hecho, la SENAIN está usando los servicios de Ares Rights. La tercera, que según mi apreciación es la correcta, es que hay un comedido que dice “da viendo si puedes hacer algo” en todos los casos donde está inmiscuido el gobierno de Alianza País. Podremos saber a ciencia cierta cuando alguien —ojalá el gobierno— demande a Ares Rights en España, para que uno pueda ver los contratos y las facturas o si es que a Ares Rights le pasa lo que a Hacking Team.

Lo cierto es que podemos extraer unas pocas conclusiones de estos hechos:

  1. Ares Rights en el pasado ha censurado a nombre del gobierno ecuatoriano, y el gobierno está consciente de este hecho.
  2. Ares Rights sigue censurando a nombre de instituciones del gobierno, por ende, el gobierno censura sea por acción o por omisión (por no demandar a esa empresa para que deje de reclamar a su nombre).
  3. Si es que hay una vinculación con Ares Rights, y la reclamación a nombre de la SENAIN es legítima, esos documentos son verdaderos y —llamen a los abogados— podría tratarse de un caso de peculado.
  4. Todo estaría mejor si, como sugirió en su charla Bethany Horne, hubieran más mecanismos de control y transparencia para nuestra querida Secretaría Nacional de Seguridad.

PS: En la charla, Ecuador Transparente presentó un nuevo leak sobre la SENAIN y en las preguntas y respuestas, Jacob Appelbaum soltó unas cuantas perlas de su visita a Ecuador en noviembre de 2013:

  • Relató que la SENAIN quiso “ponerlo en problemas” y que fue defendido por el vicepresidente. Le llamó la atención que la clase política era casi incapaz de “defender a sus propios invitados”.
  • Dijo haber mantenido una conversación con la exministra de defensa María Fernanda Espinosa, donde ella le confesó que hay muy malos elementos en el gobierno, especialmente en la SENAIN, que quieren matar a personas como ella misma o Rafael Correa.
  • Afirmó que la SENAIN le solicitó construir un sistema de vigilancia masivo a nivel nacional y, específicamente buscaban eludir la revisión judicial porque querían espiar a jueces y a la clase política. Finalmente afirmó que el presidente conocía de este último hecho (pues él se lo dijo personalmente).

Mira estas alucinantes imágenes del concurso europeo de fotografía científica 2015

El pasado noviembre se realizó el concurso de fotografía científica en Europa, y tuvo lugar en Wikipedia de tal manera que cualquier persona pudiera tener acceso a algunos de los mejores y más brillantes momentos de la escena científica europea en 2015. Llegaron más de 8,000 archivos de cuarenta países distintos. A continuación una selección —realizada por Wikipedia— de algunas de las mejores fotografías:

Домашняя муха.png
Cabeza de una mosca por Dack9 de Rusia, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Macrophages undergo mitosis after ingesting a fungal cell.jpg
Macrofago (azul claro) digiriendo un patógeno fúngico Cryptococcus neoformans. Imagen de Carolina Coelho de Portugal, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

The parallel microscopic Universe IV.jpg
Microbios cultivados en discos Petri por Sofia Vini de Grecia, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Ascorbinsäure in polarisiertem Licht 4.jpg
Ácido ascorbico (vitamina C) en luz polarizada por Radix2010 de Alemania bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Tykadlo.jpg
Antena de mariposa por Pavel kejzlar de Czech Republic, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

LUT SEM Calcium sulphate crystals 600x.jpg
Cristales de sulfato de calcio cultivado en un plato de cerámica por ToniVakiparta de Finlandia, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

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Guardería estelar IC 2944 visto a través del enorme telescopio del OSE’, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Radio telescope RT-70.jpg
Espejo de la antena interior del radio telescopio RT-70 por Володимир Власенко de Ucrania, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Freezed_XRD

Equipo de cristlalografía de rayos x tool por Kaspar Kallip de Estonia, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Suvi ponor-2.jpg
Explorando la cueva Suvi Ponor por Vkrzalic de Serbia, bajo licencia libre CC BY-SA 4.0.

Esta publicación es una obra derivada de "See these striking photos from the European Science Photo Competition" de Ivo Kruusamägi, registrada bajo licencia CC-BY 3.0

Ruraleando no tan lejos de casa

Algunos toros sí se acuerdan de sus tiempos de ternero, tal era el caso de Rodrigo. Poco antes de finalizar el semestre, juntó a sus alumnos de último año y les contó sobre los inicios de su vida profesional. Los estudiantes tendrían un año de internado hospitalario antes de trabajar solos, pero esta sería, quizá, la última oportunidad de hablarle a todo el grupo. A los pocos días de haberse graduado, en épocas sin Internet, Rodrigo y su socio alquilaron una oficina en el primer piso de un edificio ubicado en el centro-norte de Quito, a pocos metros de donde cruzan las avenidas 10 de Agosto y 18 de Septiembre.

Al consultorio, equipado con material básico, llegaron unos pocos incautos que fueron atendidos con grandes dosis de profesionalismo y rigor. Sonriendo, el ahora diabetólogo detallaba el set de exámenes que enviaba a sus pacientes para —aprovechando el tiempo entre cita y cita— estudiar a profundidad los signos y síntomas de cada uno de sus enfermos. “Así se empieza guambras”. Guambras, es decir guaguas crecidos, o sea jóvenes.

Las piernas estiradas y la cabeza gacha, me acordaba de esta historia mientras esperaba al próximo paciente en mi segunda semana de medicatura rural. ¡Boom! Un fuerte golpe de sonido me devolvió a la realidad. Mi cerebro trataba de averiguar qué podría haber causado un estruendo en la pared trasera cuando, a los pocos segundos, la auxiliar del ministerio irrumpió en el consultorio. “¿Sí oyó, doc?”, preguntó con cuello y brazo extendidos; y la mano agarrando fuertemente la manija. “¿Qué fue eso?”, le respondí con un rostro de confusión tras haber asentido en silencio, un gesto que seguramente heredé de mi padre.

Caminé hacia parte exterior del consultorio y me senté en la sala de espera tratando de encontrar alguna explicación. Ahí me puse a conversar con mis otros compañeros —seguramente el odontólogo, la obstetriz, mi jefa o la enfermera tendrían alguna idea porque, a diferencia de mí, ellos ya llevaban algún tiempo trabajando en Nayón—, en esas estábamos cuando un hombre pequeño, en sus setentas, entró con pasos cortos al centro médico. Su ropa estaba humeando y se había chamuscado la mitad del cabello. El “boom” —dijo el anciano en un español que me recordó a mi infancia— provino de un tanque de gas que había explotado. El consultorio está ubicado a pocos metros de una empinada quebrada y el recién llegado había demorado un poco porque vivía justamente en el accidente geográfico que divide Nayón y Zámbiza.

Nada más verlo, empecé a sumar de nueve en nueve. Uno puede estimar rápidamente la superficie corporal afectada por las quemaduras porque la cabeza, cada brazo y pierna, la barriga, el pecho y sus contrapartes posteriores, todas representan aproximadamente un 9% de la piel expuesta. El 1% restante se atribuye a las partes que cubre el calzón moderno. El tipo de quemadura y el porcentaje de área afectada, determinan la gravedad de un paciente. El “abuelito”, así sería conocido de ahora en adelante, usaba poliéster; un tipo ropa que se adhiere a la piel tras el contacto con las llamas. La escena no pintaba bien. Esperé a que le tomen los signos vitales y, antes de examinarlo, ya andaba diciendo que vamos a tener que llevarlo “al Eugenio”, o sea al hospital de especialidades.

“Ya fuimos a hablar con los policías, doc. Ya están pidiendo permiso para ver si le pueden llevar al señor en la camioneta”, me dijo la auxiliar como si eso fuera normal. Y sí era, las ambulancias son escasas y rara vez llegan al pueblo. Hice cara de no haberme sorprendido y seguí con el examen físico. Llené una hoja explicando lo que sabía hasta el momento y le expliqué al abuelito lo que le iba a pasar. Me traté de enterar un poco de su vida porque, a diferencia de lo que pasa con los que estamos atrapados en los tiempos modernos, internar a un paciente en un sector rural puede generar inconvenientes que hacen que el paciente huya despavorido del consultorio. Muchos ancianos viven con su pareja o enviudan y viven solos. Este, según lo que entendimos, vivía con su hermana y ella había salido de casa en la mañana. No sé si se habrá enterado de la hospitalización de su hermano porque dudo que hayan tenido un teléfono. Seguramente vería la explosión en la casa y preguntaría en el centro de salud qué mismo es que pasó.

La camioneta doble cabina llegó al poco tiempo y yo agarré el puesto del copiloto mientras que el abuelito, y un segundo oficial se sentaron detrás. De cuando en cuando, el paciente se quejaba de que le quemaba la piel y tocaba controlar que no le abran mucho la ventana porque, sin la capa superficial, podía perder mucho calor corporal. Tomamos la autopista oriental y tras un corto viaje, que a mí me parecieron horas, llegamos a mi ex-hospital.

Ahí estaba yo con la autoridad investida por el “Dr.” a la izquierda de mi nombre. Los internos médicos me trataban con un respeto reverencial que solo se aprende en la Universidad Central. No era algo que me haya hecho sentir particularmente cómodo. No es difícil darse cuenta que, hace menos de un mes, era yo el que recibía las transferencias en esa misma sala. Me contemplé en esos apuros con nostalgia e hice lo posible para que los detalles de la condición del abuelito obtengan la atención necesaria. Los pacientes quemados son extremadamente delicados. Tuve que subir al piso de cirugía plástica a buscar al médico de turno para que bajara a examinar a mi paciente en emergencia; para ese entonces la patrulla ya me había abandonado y me quedé un buen rato hasta que todo estuviera terminado. Acabé el día en el mismo sitio donde me había formado como “doc”, caminé a la parada del bus donde se vende ropa con descuento. Vi a la distancia mi transalfa y esperé a que, por dios, se detuviera en la parada. Ya me había quitado el disfraz de médico y tomé un asiento en la ventana derecha. El hospital se despidió de reojo y me quedé pensando en cuán extraño puede ser un día que uno pasa ruraleando.

Ponerse de pie

Hoy leí mi primera publicación en inglés después de haber llegado a Vancouver y me reí un poco de mí mismo. La persona que escribió eso estaba emocionalmente afectada, eso es claro. Mi estadía acá ha sido sobre todo catarsis. Mi último año en Ecuador fue, para usar las mismas palabras que Rafael, “intenso” y eso a veces conlleva guardarse las cosas adentro para poder seguir luchando.

A menudo me quejaba de sentirme solo, incluso con personas a mi lado pero una cosa es hacerse el profundo y otra diferente es regresar a ver a las paredes del cuarto y saber que detrás no hay nadie que esté pendiente de ti. Mis dos últimas relaciones amorosas han sido estables, no he estado soltero en siete años y nunca, desde que nací, me he despegado de mi familia. Quizá yo pase por lobo solitario frente a las personas que me quieren y se preocupan por mí pero su presencia siempre alivianó mi carga, tal vez no les decía lo que pensaba, pero está claro que uno no procesa las cosas del todo cuando tiene un hombre al cual poderse arrimar.

https://twitter.com/AndresDelgadoEC/status/663252258264629249

Creo que lloré hasta por mi primera ex, en serio. Lloré por miedo a regresar a casa y por las amistades que perdí antes de venir aquí. Es fácil dejar correr las lágrimas cuando nadie te ve y estás en un ambiente seguro donde nada te puede lastimar. Así se siente esta ciudad, y es por eso que mi primer texto me causa tanta risa. Se me lee tan asustado y necesitado, me pregunto cuántas primeras impresiones erróneas causé. No fue sino hasta inicios de mi tercer mes que me sentí completo y mi personalidad volvió, aunque ahora hablaba inglés. Aparentemente es un caso atípico porque uno cambia de personalidad según el idioma que le toque hablar.

https://twitter.com/AndresDelgadoEC/status/663252464519520257

Lo que estorba hace falta. Ando extrañando las fiestas de Quito, yo que siempre me quejaba de esa época de venas dilatadas. Busco en internet las canciones más nuestras que uno puede imaginar, mi espíritu ha sido poseído por un conductor de bus de la frecuencia Quito – Latacunga. Cambié de hábitos, ahora he afinado el oído para encontrar en el radar alguien que hable español, totalmente opuesto a lo que me pasaba en la plaza Foch. Es como dicen, uno va cargando en la maleta el país de uno, pero sin poder desempacar.

Me hace falta sobre todo la gente, los núcleos sociales nuestros son más grandes y menos correctos, en otras palabras: sin bullying no hay amistad. Acá la cortesía rebasa lo prudente y se convierte en una capa extra de hielo que ¿hay que romper? Los círculos sociales tienen nexos más laxos y todo el mundo es tu amigo, pero no es pana. En Ecuador, hasta la policía te vacila.

Como la mayoría, atravesé unas cuantas crisis nerviosas cerca de mis veinte. Tenía miedo de morir y eso me quitaba el sueño (literalmente). La ansiedad es un círculo, más que vicioso, perverso. Cuando las manos te sudan y el corazón se acelera, es difícil pensar que tus temores no son reales, terminé en un cuarto de emergencias con una presión arterial sistólica de 180 (o sea alta) y un doctor mirándome con desdén tras haberme recetado un calmante. Creo que me vi como un futuro paciente psiquiátrico y no me gustó, así que decidí terminar con eso. Una noche decidí aceptar mi muerte, fue la única manera que encontré de poder vivir en paz. A diferencia de lo que le pasa a varias personas ni se me cruzó por la cabeza la idae de matarme, para mí aceptar la muerte era que todo dejaba de importar. Esa vacuidad fue mi amiga. Los vacíos permiten sacar el sabor a la vida —sino pregúntenle a mi papá cuando lucha con el tuétano— y ha sido lindo volverme a encontrar, pero la vida es un latido constante entre ser y compartir. Y mi corazón empieza a expandirse lentamente otra vez.

 

Cómo ISIS nos convirtió en tontos útiles tras los atentados en París

Horas después de los atentados en París, media docena de aviones franceses se encontraban bombardeando Siria. El boletín de prensa precisaba (y escogí mal el verbo a propósito) que los jets atacaban las posiciones del estado islámico (ISIS) dentro de ese país. Minutos después circulaban en internet supuestas fotos de niños asesinados en los ataques. ¿Son reales? Tal vez, aproximadamente uno de cada cuatro muertos a causa de la guerra es menor de edad.

Los políticos que creen en las ciudadanías de segunda clase empiezan a copar los titulares de los noticieros. Se habla de lo peligroso que fue abrir las puertas del mundo a los refugiados, alguien incendia uno de sus campamentos en la capital francesa. Hay varios reportes de personas del sudeste asiático agredidas verbalmente en lugares públicos en toda Europa. Acá en Vancouver, circulan instrucciones de cómo pronunciar “no dispares” en árabe, porque “habrá terroristas entre los refugiados que van a llegar”.

Por supuesto, hubo sensatez entre tanto shock. A minutos de los atentados, alguien explicaba en twitter: “¿Que no ven que estas son las personas de las que huyen los refugiados?”, hubo múltiples pronunciamientos de parte de la comunidad musulmana condenando los atentados, pero en Ecuador ya circulaban memes de “La mitad del mundo es nuestra” tras el anuncio del diario la hora que contaba las intenciones del presidente de crear un centro islámico.

Ese viernes, yo estaba sentado en clase. Tres de mis catorce compañeros son musulmanes, así como muchos de mis vecinos. Ellos estaban tan consternados como yo, pero creo que es justo decir que tenían más miedo. Después de todo, nosotros sentimos que hay un grupo no tan pequeño de radicales que quiere bombardear a la civilización occidental, pero ¿qué creen que sienten todos los musulmanes —que son una minoría— cuando todo occidente posa sus ojos en ellos. Y cuando muchos sienten que no se les está haciendo justicia o que se requiere venganza.

Pues ese es el plan de ISIS. Al contar con mucho menos recursos que sus adversarios en Occidente, su estrategia es provocar reacciones exacerbadas en sus enemigos que obliguen a los musulmanes a entrar en la guerra santa. Ese es su plan, literalmente:

Los musulmanes en Occidente se encontrarán rápidamente entre una de dos opciones, o apostatan y adoptan la religión [infiel] propagada por Bush, Obama, Blair, Cameron, Sarkozy y Hollande  [o migrarán] al Estado islámico y de ese modo escaparán de la persecución de los gobiernos y ciudadanos.

Esto fue publicado en una de las revistas oficiales de ISIS bajo el título “la extinción de la zona gris”, donde claramente se demuestra que el plan es hacer que Occidente pierda el control y trate mal a los musulmanes, para que estos no tengan otra opción que estar con el estado islámico o en contra de él. Los atentados en Francia no eran un objetivo, eran el cebo; y ahora el anzuelo está clavado en lo más profundo de nuestro paladar. Los terroristas ganan, cuando el terror es el guía de tus actos. Cuando la persona que no conoces te asusta en lugar de provocar tu curiosidad. Cuando posas las ideas de complot en los rostros de gente que está incluso más asustada que tú. Cuando piensas que es buena idea darle todas las armas y recursos a un gobierno para que persiga e intimide a personas como tú.

Parafraseando a Doctorow:

¡Es nuestra puta ciudad! ¡En nuestro puto país! Ningún terrorista nos lo puede quitar mientras seamos libres. Cuando no somos libres ganan los terroristas. Somos lo bastante jóvenes y lo suficientemente estúpidos como para no saber que no tenemos la posibilidad de ganar… y por eso somos los únicos que podemos obtener la victoria ¡Rescatemos a nuestra ciudad!

Rescatemos París, rescatemos a Francia.