Cada vez más médicos reconocen la validez de las experiencias cercanas a la muerte

Jorge Andrés Delgado-Ron, Simon Fraser University

Según un influyente estudio publicado por The Lancet en 2001, uno de cada diez pacientes que sufre un paro cardíaco regresa al mundo con un nuevo recuerdo central en su memoria. Esta “experiencia cercana a la muerte” (ECM) es tan vívida y convincente que, con frecuencia, transforma la forma en que la persona entiende el mundo, la vida después de la muerte e incluso su propia identidad.

A diferencia de las alucinaciones o el delirio, que son experiencias fragmentadas o desorganizadas, los relatos de las experiencias cercanas a la muerte se caracterizan por un notable grado de claridad y permanencia. Cuando los investigadores preguntan a quienes las han vivido, muchos pacientes afirman que se trata del momento más importante de toda su vida.

A pesar de décadas de investigación académica sobre este fenómeno, muy poco de ese conocimiento ha llegado a los planes de estudio de las facultades de Medicina. En 2024, los investigadores Marieta Pehlivanova y Bruce Greyson realizaron una encuesta entre 215 médicos de la Universidad de Virginia. Aunque muy pocos expresaron opiniones patologizantes o despectivas sobre las experiencias cercanas a la muerte, el estudio mostró que el principal obstáculo para aceptarlas era la falta de conocimiento. En consecuencia, la mayoría manifestó su interés en aprender más sobre ellas.

Este desafío no me resultó desconocido. En muchos aspectos, me recordaba a lo que ocurre en el campo de los psicodélicos, otro ámbito que involucra experiencias profundas y transformadoras, pero que todavía son poco comprendidas dentro de la atención médica convencional.

A pesar del uso cada vez más extendido de sustancias psicodélicas y del creciente interés científico que despiertan, el laboratorio de ecologías y estilos de vida saludables (HEAL, por sus siglas en inglés) de la Universidad Simon Fraser notó la ausencia de guías claras y basadas en evidencia tanto para la población general como para los profesionales de la salud. Como respuesta, HEAL Lab desarrolló una guía de salud pública para promover un uso de menor riesgo de la psilocibina (la sustancia que se encuentra en los así llamados hongos mágicos) y actualmente trabaja en recomendaciones fundamentadas en evidencia para la terapia asistida con psicodélicos aplicada a trastornos de salud mental y de consumo responsable.

Frente a una carencia similar de orientación basada en evidencia sobre las experiencias cercanas a la muerte, surgió la necesidad de reunir la literatura científica disponible y ofrecer recomendaciones prácticas para médicos y otros profesionales interesados en comprender mejor estas experiencias.

A wooden footbridge with a landscape beyond

Muchas personas que tienen una experiencia cercana a la muerte dicen llegar a un punto de no retorno, como un túnel o un puente (Pixabay/Elizabeth Ann Photo)

Mi artículo titulado Cinco aspectos que hay que conocer sobre las experiencias cercanas a la muerte, publicado en el Canadian Medical Association Journal, ofrece una guía breve sobre qué son estas experiencias y cómo deberían abordarse. Quizás el mensaje más importante sea que no deben considerarse un trastorno mental ni una alteración psicológica, ya que con frecuencia se asocian con cambios positivos en la salud mental.

También abordé un tema que suele evitarse: las experiencias cercanas a la muerte con frecuencia incluyen relatos sobre lo que los pacientes perciben como una vida después de la muerte. Asimismo, algunas personas describen experiencias extracorporales que pueden o no ser verificables. Sin embargo, los enfoques centrados en el paciente y fundamentados en la evidencia indican que los profesionales de la salud deberían validar estas experiencias y explorarlas con una actitud abierta, respetuosa y libre de prejuicios.

¿Qué es una experiencia cercana a la muerte?

La característica principal de una experiencia cercana a la muerte es una intensa sensación de pertenencia o de haber “regresado a casa”, que suele traducirse en una profunda percepción de unidad con todo lo que existe. Los investigadores denominan a este fenómeno disolución del ego.

Establecer una cronología precisa de una experiencia cercana a la muerte resulta difícil porque quienes la viven suelen describir que el tiempo deja de existir. Muchas personas afirman que el tiempo se detuvo o que simplemente desapareció. Es en ese contexto donde aparecen memorias extraordinariamente vívidas, la famosa revisión de vida. No se tratan de recuerdos comunes, sino de versiones intensificadas, capaces de evocar no solo las emociones del propio paciente, sino también las de las demás personas que compartieron esos momentos. Muchos describen haber llegado a un punto de no retorno, representado por un túnel, un puente u otro límite simbólico. El estudio AWAreness during REsuscitation II (AWARE II) incluye una descripción temática muy completa de estas experiencias en su material suplementario.

Las experiencias cercanas a la muerte suelen evaluarse mediante la Escala de Greyson u otros instrumentos similares que miden la intensidad de sus diferentes características. Gracias a estas herramientas, los investigadores han identificado importantes similitudes entre las ECM y otros estados alterados de conciencia, especialmente los inducidos por psicodélicos como la dimetiltriptamina (DMT). Comprender esta relación resulta útil porque estudios posteriores indican que las experiencias psicodélicas pueden modificar de manera significativa determinados rasgos psicológicos que forman parte de nuestra personalidad.

Considerar las ECM como una experiencia psicodélica involuntaria ayuda a entender por qué los médicos deben estar preparados para contener y acompañar a un paciente que regresa del umbral de la muerte. En otras palabras, deben procurar brindarle seguridad psicológica y favorecer una adecuada integración de la experiencia. Los estudios clínicos muestran de manera consistente que los efectos positivos duraderos de los psicodélicos —tanto sobre la depresión, el trastorno por estrés postraumático, la ansiedad y rasgos de personalidad como la apertura a nuevas experiencias— dependen en gran medida de lo que ocurre antes, durante y después de la sesión. En este contexto, una actitud despectiva o invalidante por parte del personal de salud puede resultar profundamente traumatizante para el paciente.

Además, las experiencias cercanas a la muerte suelen producir cambios positivos en la vida de quienes las viven. Muchas personas desarrollan un mayor sentido de propósito, pierden el miedo a la muerte y muestran una actitud más empática y solidaria hacia los demás. Estas características sitúan a las ECM fuera del perfil típico de los trastornos psiquiátricos.

La verificación de las percepciones anómalas

Durante algunas experiencias cercanas a la muerte se reportan experiencias extracorporales, en las que la persona siente que abandona su cuerpo físico y puede observar lo que ocurre a su alrededor. En un pequeño grupo de estos casos, las percepciones descritas pueden verificarse posteriormente. Es decir, el paciente recuerda haber visto u oído información que, estando inconsciente, no debería haber podido percibir mediante los sentidos convencionales.

En 2019, la International Association for Near-Death Studies (IANDS) publicó la traducción al español de su libro El Yo No Muere, que recopila más de cien casos de este tipo. Entre ellos figuran descripciones de objetos ubicados en lugares inaccesibles para quienes estaban presentes en la sala. Un ejemplo es el de una moneda de veinticinco centavos de 1985 situada sobre una esquina de un monitor cardíaco de aproximadamente dos metros y medio de altura, cuya existencia fue confirmada por un médico después de subir una escalera. Otro caso corresponde a una paciente con trastorno obsesivo-compulsivo que identificó correctamente el número de serie de doce dígitos ubicado en la parte superior de un respirador de más de dos metros de altura. Posteriormente, un técnico verificó que el número era correcto.

Mi caso favorito fue comentado en un episodio del pódcast producido por el Canadian Medical Association Journal. En esa ocasión, el paciente describió una experiencia en la que parecía haberse elevado por encima del techo hasta llegar a una habitación contigua.

This week on #CMAJPodcasts, Drs. Andrés Delgado-Ron and Marieta Pehlivanova talk to us about near-death experiences, from how they differ from delirium or hallucinations to why dismissive reactions to these experiences can be harmful.
➡️ https://www.cmaj.ca/transcript-252003

[image or embed]

— CMAJ (@cmaj.ca) June 1, 2026 at 5:34 PM


La mayoría de los ejemplos recopilados en ese libro provienen de profesionales de la salud que documentaron o relataron personalmente estos acontecimientos, ya que uno de los criterios para incluir un caso era contar con el testimonio de un tercero. Aunque la precisión de este tipo de informes suele ser objeto de debate, algunos estudios clínicos prospectivos también han documentado casos de percepción verídica, en los que pacientes inconscientes fueron capaces de describir con exactitud hechos que posteriormente pudieron comprobarse. Los autores del estudio AWAreness during Resuscitation (AWARE), por ejemplo, escribieron:

“Nuestro caso verificado de percepción visual en un momento en que la función cerebral normalmente está ausente o gravemente deteriorada resulta desconcertante… Nuestros hallazgos no sugieren que la percepción visual durante un paro cardíaco sea una alucinación o una ilusión, ya que los recuerdos coincidían con acontecimientos reales que pudieron verificarse.”

Estudiar las percepciones verificables durante las experiencias cercanas a la muerte representa un importante desafío metodológico para los investigadores. En el estudio AWARE, por ejemplo, se colocaron más de mil imágenes y letreros en cinco hospitales, ubicadas en lugares elevados y orientadas hacia el techo, de modo que solo pudieran verse desde un punto cercano al techo. Aunque el estudio hizo seguimiento a más de 2.000 pacientes que sufrieron un paro cardíaco, solo un número muy reducido sobrevivió y pudo ser entrevistado. De ellos, únicamente dos relataron experiencias extracorporales y ninguna ocurrió en una zona donde se habían colocado estos letreros.

Un avance reciente en este campo ha sido el desarrollo de una escala de verificación para experiencias cercanas a la muerte, que permite a los médicos evaluar de forma sistemática la precisión de las percepciones reportadas y la capacidad perceptiva del paciente en ese momento. Esta herramienta facilita un enfoque colaborativo de recopilación de datos, aumentando las posibilidades de obtener evidencia acumulativa a largo plazo.

Aunque investigar la veracidad de los relatos de experiencias extracorporales resulta científicamente fascinante, la prioridad del médico siempre debe ser el bienestar del paciente. En lugar de cerrar la conversación o restarle importancia, es preferible normalizarla preguntando si la persona recuerda algo del período en el que estuvo inconsciente. Si el paciente informa haber vivido una experiencia cercana a la muerte, conviene explicarle que este fenómeno es relativamente frecuente y brindarle el espacio necesario para comprender y procesar lo ocurrido.

Asimismo, los profesionales de la salud pueden orientar a los pacientes hacia grupos de apoyo especializados que cuentan con recursos adecuados para ayudarles a integrar esta experiencia dentro de su vida cotidiana.

En última instancia, construir una sólida relación terapéutica resulta esencial tanto para acompañar a quienes viven la experiencia con angustia como para favorecer investigaciones científicas de mayor calidad sobre este extraordinario fenómeno.

Jorge Andrés Delgado-Ron, Analista Senior de Datos de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Simon Fraser.

Este artículo fue republicado de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Puede consultarse la versión original en inglés en el sitio web de The Conversation.

The Conversation

¿Pueden los científicos creer en el alma eterna?

El video aborda la pregunta de por qué a los científicos les resulta irracional creer en el alma eterna. El video se inspiró en una pregunta hecha a Adam Savage, creador de Cazadores de Mitos, y en los comentarios que generó, revelando la falta de comprensión popular sobre la ciencia.

Algunos puntos en el video:

  • El componente emocional de la ciencia: La ciencia no está exenta de pasión y emoción. El deseo de “tener la razón” y el control sobre los demás pueden influir en la adhesión al pensamiento científico.
  • La relación entre ciencia y religión: Se argumenta que las cosas asociadas a la religión no son inherentemente religiosas. La meditación, por ejemplo, fue una práctica religiosa que ahora se reconoce por sus beneficios científicos, demostrando que los hallazgos científicos pueden tener componentes históricamente religiosos.
  • La concepción popular de la ciencia vs. el pensamiento filosófico-científico: Muchas personas creen que la ciencia se limita a experimentos repetibles. Sin embargo, la ciencia incluye estudios observacionales y la lógica es un componente fundamental. La idea popular de la ciencia es una “caricatura” que excluye elementos esenciales como la lógica y la coherencia, llevando a discusiones pseudocientíficas.

Si quieren mi opinión específica a la pregunta, vean el video hasta el final.

Los otros dentro de nosotros (parte 2)

Cuando estaba en tercer curso de colegio, nos explicaron cómo la gente tiene recuerdos de vidas pasadas. “Lo que sucede—nos dijo el instructor—es que las personas vemos escenas con el rabillo del ojo. Esas escenas se concatenan y terminan generando historias paralelas en el cerebro que nosotros luego almacenamos como si fueran verdaderas”. Supongo que me puse a examinar lo que veía con el rabillo del ojo e hice el esfuerzo por integrar este nuevo concepto en una mezcla de sorpresa y extrañamiento.

Cuando crecí nadie me habló de vidas pasadas, pero supongo que eran mitos que uno encontraba en la televisión. No recuerdo un ejemplo en concreto, pero recuerdo la explicación de por qué era algo a lo que no tenía que prestar atención: la gente que se hacía hipnosis siempre acababa recordando su vida como alguien importante, fueron el César en Roma o su esposa, o una princesa egipcia importante. Ahora que uno le pregunta a ChatGPT sobre el tema, enseguida te dice que, efectivamente, esas cosas son productos de la imaginación y, cuando la gente ha querido corroborar estas escenas, no ha sido posible establecer ningún lazo demostrable.

Esta idea de que es una fantasía se ha propagado por los círculos escépticos y que se repite sin pensar mucho en el tema. Parece la posición más coherente y estoy seguro de haberla usado cada vez que alguien me hablaba sobre el tema. Después de todo, sobras las personas que quieren creer que son famosas o que tienen vidas pasadas y aparecen en shows de televisión para luego todas haber sido la misma celebridad en alguna década pasada.

Jim Tucker, en psiquiatra infantil que mencioné en una publicación previa, ha mencionado en varias de sus entrevistas que tiene reparos con las regresiones mediante hipnosis, siendo que hay una alta probabilidad de fraude, y es por eso que él prefiere estudiar niños que espontáneamente reportan memorias de vidas pasadas, incluyendo comportamientos repetitivos (y hasta cicatrices) que cuadran con esas memorias.

Siendo este el caso, yo tenía una predisposición negativa hacia el tema. Sin embargo, los casos de reencarnación sobre los que he leído son fascinantes, intrigantes y sólidos. Así que cuando me encontré con “¿Más de una vida? Evidencia de las increíbles grabaciones de Bloxham” de Jeffrey Iverson (More Lives Than One? The Evidence of the Remarkable Bloxham Tapes en su versión original) no me pude resistir. OK, siendo sincero me resistí totalmente, pero el librero fue audaz y me convenció de comprar dos libros más costosos con el libro de Iverson como regalo. Es una edición de bolsillo con canteado en amarillo publicada en 1977.

Iverson se sumergió en la historia de Bloxham tras ser contratado para The Bloxham Tapes, un documental de la BBC sobre el tema. Tras pedirle permiso a la BBC, él nos cuenta un poco de su experiencia personal y de la historia detrás del documental. El texto se centra primero en Bloxham, el terapista, quien dice haber tenido memorias infantiles de un lugar que luego conoció como adulto, siendo capaz de guiar a alguien en ese espacio. Bloxham estaba tan convencido de la reencarnación que cuando uno de sus pacientes necesitó superar el miedo a la muerte, su solución fue recordarle que ya había muerto en otra vida.

Bloxham no era médico, trabajaba exclusivamente mediante hipnosis. Una vez que abrió la caja de pandora de las regresiones a vidas pasadas, empezó a registrar la mayoría de sus regresiones (de ahí el nombre del documental, que traduce a “las grabaciones de Bloxham”). En otras palabras, Bloxham creo una cohorte prospectiva, recolectó datos de todos los pacientes sistemáticamente, y guardo esos datos en forma de registros de audio que luego serían eventualmente transcritos para su análisis.

Los registros en vivo evitan errores al recordar eventos. Además, nos permiten saber a ciencia cierta si el hipnoterapista está induciendo respuestas en los pacientes, como comúnmente se alega. Al recolectar datos de todos los pacientes de forma sistemática, se minimiza el sesgo de selección, o sea escoger solo las cosas que me convienen para apoyar mis propias creencias. Esto es un tesoro.

Iverson inicia con un enfoque escéptico saludable que se mantiene a lo largo del libro. Evita someterse a hipnosis para no perder credibilidad y, tras enterarse de un caso de regresión de un conocido suyo, decide arreglar una entrevista sin notificar a Bloxham para verificar los hechos. Iverson escucha las grabaciones de audio y se da cuenta que la mayoría de personas describen vidas comunes y sin eventos históricos de importancia. Mi primera lección aquí es que la suposición de que la gente siempre reporta ser importante es falsa. Muy pocas regresiones tienen estas características. Para Iverson esto supone un problema porque su plan es ir a los lugares descritos en las regresiones para ver qué tanto puede verificar con inspección del sitio y mediante el estudio de registros históricos. Iverson es inteligente, así que sabe que no es experto en ningún lugar o evento histórico y consulta con historiadores especializados en tiempo-espacio específicos.

La mayoría del libro se enfoca en una sola paciente que recuerda seis vidas pasadas. Solo en tres de ellas es capaz de describir hechos históricos y no como un personaje central sino como una persona que es aledaña a los eventos. Algunos de los eventos son una masacre judía en York, romances y asesinatos entre la realeza británica y romances y asesinatos en la realeza romana. El estudio de estas memorias es interesante porque hay un claro desequilibrio entro lo que los historiadores saben y lo que las personas relatan. Estas dos cosas son un claro diagrama de Venn con poco en común. El veredicto en la mayoría de casos es que la persona bien podría estar diciendo la verdad pero no se sabe lo suficiente para confirmarlo o negarlo.

Si ese fuera el caso, el libro sería interesante, pero digno de olvido. Un “quien sabe” más que ni sobre ni hace falta. Sin embargo, los casos son un poco más complicados. Fuera de la respuesta psicológica, que merece un análisis propio, las memorias obligan a los historiadores a hacer verificaciones sobre ciertos temas. En el caso de la masacre del castillo de York, por ejemplo, Jane Evans (es el pseudónimo que escogieron para esta paciente) reporta las características de una iglesia donde ella y su familia estuvieron escondidos. Por ejemplo, habla de que la iglesia tiene una cripta y enfatizó que no se escondió ahí. Después de haber revisado todas las potenciales candidatas, los historiadores encuentran la iglesia descrita por Evans, que al momento estaba siendo transformada en museo. Pero la iglesia no tenía una cripta. Además de no haberse escondido en la cripta, Evans describió haber muerto ahí. O sea que la cripta tenía que estar en la iglesia, para que la historia pueda ser real.

Seis meses después de la visita a la iglesia, el historiador le escribe a Iverson. Uno de los trabajadores de la renovación encontró una cripta escondida debajo del altar mayor, con características de construcción lo suficientemente antiguas como para preceder a la descripción de la masacre de York. En otra ocasión, esta vez como empleada doméstica en Francia, Evans describe que la persona para quien trabaja tenía una manzana de oro. La referencia era tan oscura que los historiadores demoraron en entenderla. Finalmente, encontraron en los registros de bienes confiscados la descripción de una granada de oro (que en diseño se vería exactamente igual a una manzana).

Traigo estos dos eventos a colación porque la explicación típica para este tipo de fenómenos es la criptomnesia, que es la explicación de mi profesor de religión pero con esteroides. Alguna vez vimos una película, leímos un libro, escuchamos un programa de televisión, y nuestro cerebro montó toda una falsa memoria que eventualmente es “descubierta” por un hipnoterapeuta. Pero estas teorías no explican como las regresiones describen hechos que son descubiertos después de haber sido activamente investigados durante meses por equipos entrenados de historiadores.

La criptomnesia es la explicación más fácil, pero también es una explicación errada. Cuando Evans describió los hechos de la antigua Roma, el historiador Hartley admitió que en su vida como Livonia, ella “supo hechos históricos notables, y habría que consultar varias obras si alguien tratara de crear un guión para una historia parecida”. Esto lo dice un historiador que, a diferencia de Jane Evans, sí hablaba francés y podría leer sobre el tema. Lo dice en 1977, cuando todavía no existía acceso a internet.

Quizá yo soy muy impresionable y estas historias son algo que quiero creer, no como muchos de los pacientes de Bloxham, que no creen en la reencarnación incluso después de sus regresiones, y prefieren pensar que es algún tipo de herencia. Aquí otra lección para mí, muchas de estas personas no quieren tener vidas pasadas y la sola idea les aterra. Sin embargo, creo que el comentario final del Profesor Hartley, el historiador que verificó las historias de la antigua Roma, es muy elocuente. Tras sopesar el tema, le pide a Iverson que si vuelven a hipnotizar a Evans, por favor le pregunte dónde está el anfiteatro, porque todavía no han podido encontrarlo…

Un modelo para entender la mecánica cuántica de forma intuitiva

Todos los modelos son erróneos, pero algunos son útiles.

Si alguna vez leíste sobre mecánica cuántica, es muy probable que te sintieras confundido o simplemente tonto. Al fin y al cabo, la mecánica cuántica es contraintuitiva, o eso nos dicen la mayoría de los expertos en la materia, incluyendo a los divulgadores científicos. «Si te sientes confundido», suelen decir, «vas por buen camino». Pero la mecánica cuántica es contraintuitiva porque, hasta hace muy poco, los científicos no podían imaginar la idea de que las partículas son tan rápidas que retroceden en el tiempo. Sin embargo, experimentos recientes muestran que la luz a veces es «más rápida que la luz».

Cuando nos permitimos pensar que las partículas transitan el tiempo en ambas direcciones, la mecánica cuántica se vuelve de repente muy fácil de explicar, al menos como modelo. Aquí propongo un conjunto de herramientas para que puedas explicar a otros cómo estos viajes en el tiempo explican algunos fenómenos característicos de la mecánica cuántica.

Planilandia

Planilandia es un recurso muy útil cuando queremos estudiar la complejidad de nuestra realidad. Para crearla, tendrás que eliminar una de nuestras dimensiones espaciales y quedarte con un plano. Carl Sagan utilizó Planilandia en su época para explicar lo difícil que puede ser para un planilandés entender nuestra tercera dimensión. En nuestro caso, usaremos Planilandia para apreciar mejor a la dimensión del tiempo.

Cuando quiero explicar mecánica cuántica, suelo usar un objeto familiar: un tanque para peces. Si colocas el plano directamente sobre la superficie del agua, tendrás una clara separación de capas y otros comprendan fácilmente lo que sucede en el entorno. En Planilandia, el tiempo está en la tercera dimensión: arriba-abajo. El aire representa el futuro y el agua representa el pasado.

La gravedad es lo que crea al tiempo

Intuitivamente entendemos que el tiempo se mueve solo en una dirección. En cierto modo, esto es muy similar al efecto de la gravedad en nuestro mundo. Las cosas van casi siempre de arriba para abajo. Nuestra gravedad es la que genera la sensación de tiempo en planilandia. Desde fuera de la pecera, nosotros los humanos podemos ver que las cosas pueden moverse hacia arriba y hacia abajo sin que sea contraintuitivo. También sabemos que las cosas interactúan en esta tercera dimensión, independientemente de si interactúan con planilandia.

Explicar cómo se ve un objeto que “cae en el tiempo” en planilandia y los límites de la percepción.

Los habitantes de planilandia no siempre perciben la interacción en la tercera dimensión (el tiempo). Esto no significa que no sucedan cosas por encima o por debajo de Planilandia. Otra limitación crítica es que tampoco pueden distinguir entre objetos que caen y objetos que suben, porque para ellos el fenómeno es exactamente el mismo. Solo pueden ver lo que cruza su plano mientras lo cruza.

Si tienes un vaso de agua a mano, escoge un objeto cercano y sumérgelo. Imagina que lo único que puedes ver es exactamente lo que sucede a nivel de la superficie. Primero muévelo hacia abajo, luego en la dirección opuesta. Tú ves la tercera dimensión y para ti es fácil saber en qué dirección se mueve el objeto. Desde la perspectiva de un planilandés, es imposible saber si el objeto baja o sube. Ambas direcciones se verían iguales. Estas limitantes forman parte también de la ciencia en Planilandia, similar a las limitaciones de nuestra propia relatividad general. Sobre todo en lo que tiene que ver con nuestra percepción del tiempo. Si vemos el video de una burbuja flotando contra un fondo de un color homogéneo, tendríamos mucha dificultad en saber si la burbuja viene o va. Alguien podría reproducir el video en dirección contraria y no podríamos ser capaces de distinguir cuál es el video real entre ambas versiones.

Ahora, vamos a llevar una de estas burbujas a Planilandia. Usamos burbujas porque la mayoría de la gente ha jugado con ellas y pueden comprender su imprevisibilidad y fragilidad. Esta naturaleza refleja lo “aleatorio” y efímero de partículas pequeñas como los fotones y los electrones.

Las burbujas como una “excepción” a la gravedad

Las burbujas son especiales porque rebotan, tanto en superficies duras como en el agua (añadimos un poco de jarabe y glicerina para asegurarnos de que esto ocurra). En otras palabras, se mueven en la dirección arriba-abajo incluso cuando están en contacto directo con la superficie. ¿Por qué las burbujas son tan desconcertantes para los habitantes de Planilandia? ¡Son completamente impredecibles! Una burbuja de jabón puede:

  1. Mantener el mismo diámetro (porque está en la superficie), o
  2. Hacerse más grande o más pequeña (porque está “rebotando” o vibrando como respuesta a estímulos externos, hundiéndose, o elevándose), o
  3. Cambiar entre las dos configuraciones anteriores (porque el aire la perturba, por ejemplo), o 
  4. Desaparecer (porque estalló o se levantó por completo).

Como dije antes, las burbujas son las partículas cuánticas de Planilandia. Las burbujas de nuestro mundo son los fotones, y seguramente otras partículas cuánticas. Experimentos recientes sugieren que los fotones, de hecho, oscilan en el tiempo en ambas direcciones. Sabemos esto porque en 2023, unos científicos dividieron un haz de luz en el tiempo y la luz se comportó como una onda, generando un patrón de interferencia. Esto significa que los fotones tomaron todos los caminos posibles en el tiempo. Recuerda, los fotones son las burbujas inestables de nuestra realidad.

Explique la analogía del experimento de doble rendija con las burbujas

En nuestro mundo, la luz se comporta como una onda si no la perturbamos, pero cuando intentamos medirla, se comporta como una partícula. Algo similar ocurre con las burbujas. Si las miden indirectamente , por ejemplo, tomando fotos consecutivas del plano mientras la burbuja está allí, observarán cambios en el diámetro a lo largo del tiempo que no parecen predecibles. Una brisa leve hará vibrar a la burbuja, otro estímulo la puede levantar un poco y estímulos más fuertes pueden levantarla totalmente o reventarla. Si dibujas estos cambios de diámetro, obtendrás una distribución de probabilidad de diámetro. Si los planilandeses podrían, de alguna manera, medir su propio plano, verían literalmente las ondas creadas por la burbuja.

Desde nuestra perspectiva, podemos determinar el tamaño de una burbuja; sin embargo, los científicos que estudian Planilandia solo pueden considerar estos diámetros como una onda de probabilidad. Una burbuja puede ser grande o pequeña, y quienes viven en este mundo no pueden saberlo realmente porque desconocen su profundidad. También saben que esta naturaleza ondulatoria no dura mucho, ya que si una burbuja se mueve, pronto desaparecerá. Lo importante aquí es que entendamos que la burbuja parece ser una partícula dinámica e inestable.

Cuando los científicos que estudian Planilandia intentan medir la burbuja directamente , su naturaleza errática desaparece, ya que de repente se comporta como un objeto bidimensional. En realidad, la reventaron y solo les quedó el borde, que para ellos no es realmente diferente, pues es todo lo que siempre pudieron percibir de la burbuja. Nosotros hacemos algo similar al detectar fotones: interactuamos físicamente con ellos. Sin embargo, la observación indirecta no altera su estado “natural”. Podemos pensar en nuestros dispositivos de medición de fotones como si fueran una aguja. Cuando medimos al fotón, lo reventamos, y pierde su capacidad de “vibrar” en el antes-después.

Opcional: utilizar mosquitos para explicar el entrelazamiento cuántico

Los mosquitos pueden posarse en el agua gracias a la tensión superficial. Un habitante de Planilandia vería cada pata como un objeto independiente y pensaría en ellas como tal. Sin embargo, al mover una de las patas, todas se elevan a la vez. Desde su perspectiva, estos parecerían ser objetos “entrelazados” cuánticamente. Lo cierto es que estos objetos están conectados en la tercera dimensión, la que los habitantes de Planilandia no pueden percibir. Dado que el entrelazamiento se refiere a la posición de la partícula, tal vez se podría decir que diferentes mosquitos “abren” sus patas en diferentes ángulos, y al medir una pata en relación con sus dos ejes, pueden saber cómo “se moverán” o “se movieron” las otras patas. 

Resumen

  • Nosotros somos los habitantes de Planilandia. Habitualmente percibimos cuatro dimensiones (tres espaciales y una temporal) bajo la premisa de que el tiempo es unidireccional, porque esa es la dirección preferida por el ojo macroscópico. Sin embargo, el avance constante del tiempo es más una percepción humana que una realidad definitiva. Tanto la relatividad general como la mecánica cuántica permiten bucles temporales bajo ciertas condiciones o modelos. En otras palabras, que las partículas se muevan hacia atrás en el tiempo.
  • Los científicos suelen describir las partículas como ondas de probabilidad. Una posible explicación es que las partículas rebotan constantemente en el tiempo, moviéndose tanto hacia adelante como hacia atrás. Por ello, aparecen en nuestro presente más de una vez, lo que resulta en lo que llamamos «superposición».
  • El “colapso” de la función de onda es el resultado de no permitir el movimiento de partículas en una dirección hacia atrás en el tiempo a medida que se “adhieren” a un equipo que está “cayendo” en el tiempo.
  • Las partículas entrelazadas cuánticamente se dividen en el espacio, pero permanecen entrelazadas en un tiempo pasado/futuro, por lo que la medición desencadena la misma reacción en ambas partículas, independientemente de la distancia. Esto es muy fácil de entender al visualizar el tiempo como un eje vertical en Planilandia.

Parte 5: La barca de Teseo

Hola mamá,

Hoy fui a la Universidad de Ottawa a devolver un par de libros. Dos volúmenes de Biología y Reencarnación de Ian Stevenson. Un médico psiquiatra nacido en Montreal y criado aquí en la ciudad. Ian Stevenson dedicó la segunda mitad de su vida a investigar casos de niños que a edades muy tempranas, entre dos y cinco años, reportaban espontáneamente memorias de vidas pasadas. Los casos no son todos iguales, pero algunos niños han sido capaces de recordar cosas como sus nombres y apellidos, los nombres de sus familiares, su profesión, el color de las paredes y el techo de la casa, el número de habitaciones, la configuración de las calles y sitios geográficos aledaños, su ciudad y, por lo general, la causa de su última muerte.

La mayoría de estos casos investigados ocurrieron en Asia, donde su religión y cultura aceptan a la reencarnación como parte de la vida. Sin embargo, también hay casos reportados en Europa y Norte América, entre padres cristianos o ateos que han quedado totalmente desconcertados con un niño que habla de su vida pasada. A la fecha de hoy, la Universidad de Virginia ha documentado más de 2.500 de estos casos. En la mayoría de casos, los niños dan suficiente detalle para identificar a la persona a la que se refieren. Estos casos son considerados “resueltos” y de estos hay cerca de 1.600.

Uno de los casos más interesantes es el de James, un niño nacido en San Mateo, California, que dijo “avión” entre sus primeras palabras y cada vez que veía o escuchaba de uno hablaba de “choques” cerca de veinte veces al día. Su familia le regaló algunos modelos de madera porque el niño estaba obsesionado y, poco antes de cumplir los dos años, sus papás lo llevaron a un museo aeronaútico y James estaba fascinado. Sin embargo, poco tiempo después de visitar al museo, James empezó a tener pesadillas constantes, a veces hasta cinco noches por semana. En estas pesadillas pataleaba de una forma particular. Sus papás lo llevaron a un pediatra quien les explicó que se trataba de terrores nocturnos normales.

Después de un tiempo, James empezó a jugar con sus aviones estrellándolos de frente contra la mesa del comedor, esa mesa tiene decenas de abolladuras, y te lo digo porque vi las fotos. Finalmente, un día James despierta de una de sus pesadillas y explica que el “hombre pequeño” está tratando de patear la cabina del avión para poder salir. Cuando sus papás le preguntan quién es el hombre pequeño, James explica que él es el hombre pequeño, que su avión estaba en llamas y se estrelló, porque le dispararon. Sus papás le preguntaron quién le disparó y él respondió con un tono exasperado que fueron “los japoneses”.

Como te comentaba, los recuerdos son bastante detallados. James sabía que fueron los japoneses por “el gran sol rojo” (seguramente en referencia a la bandera de Japón). Su avión era un Corsaire y había despegado de un bote llamado Natoma. Es en este punto que sus papás empiezan a contemplar estos recuerdos como un posible caso de reencarnación y tratan de buscar información sobre una persona que haya muerto en estas condiciones. Le preguntan a James si había alguien más con él y James da el nombre y apellido de otro piloto: Jack Larsen.

Todo esto que he contado hasta ahora, con excepción de sus primeras palabras, fue documentado de una u otra manera antes de que los papás de James supieran que, en efecto, alguien con todos estos antecedentes (y otros que no he mencionado) existió. James M. Huston, Jr. fue un piloto estadounidense que murió el 3 de marzo de 1945, disparado por aviones japoneses en la batalla de Iwo Jima. Es difícil llegar a cualquier otra conclusión que no sea la reencarnación una vez que se analizan la línea temporal de eventos y la información disponible al momento que James mencionó cada uno de sus recuerdos. La única explicación alternativa que queda es que James sea un psíquico con acceso a información de la vida de James Huston y que, por alguna razón, piense que se trata de su anterior vida.

En su libro “El mundo y sus demonios”, Carl Sagan se dedica explícitamente a fomentar el escepticismo frente a afirmaciones extraordinarias. Al mismo tiempo, reconoce tres cosas que merecen un estudio más profundo debido a los indicios existentes al momento de escribir el libro. Primero, mencionó la transmisión anómala de información, de la cuál ya he hablado. Segundo, habló de la capacidad de ciertas personas de alterar la generación de números aleatorios, que se relaciona indirectamente con la historia de Ingo Swann y el magnetómetro, porque en ambos casos lo que se altera es la radiactividad nuclear, la cual se piensa que es aleatoria. Finalmente, habló de como “niños pequeños a veces relatan detalles de una vida anterior, que al comprobarlos resultan ser exactos y que no podrían haber conocido de ninguna otra manera que no fuera a través de la reencarnación”.

Los casos recopilados por Ian Stevenson son fascinantes, no solo por lo que sugiere la evidencia sino porque se leen como diarios de guerra. Están llenos de una honestidad profunda sobre sus propios errores y las limitaciones de su investigación. Son además documentos que te hermanan con culturas ajenas que abordan temas lingüísticos, culturales, geográficos y que son irresistibles para cualquier persona a la que le guste la ciencia. Pero, dicho sea de paso, son miles y miles de páginas. Los volúmenes que pedí prestados a la universidad de Ottawa contienen solo unos doscientos casos y suman más de dos mil páginas. Por ello, si alguien quiere sumergirse en el tema, les recomiendo el libro “Life Before Life” del psiquiatra infantil Jim Tucker.

Jim Tucker hace un excelente trabajo resumiendo lo mucho o poco que uno puede aprender de estos casos. Por ejemplo, que los niños que recuerdan su muerte son más frecuentemente aquellos que tuvieron una muerte violenta. En estos casos, es común que los niños desarrollen fobias relacionadas con la causa de muerte. Los niños también llegan con gustos culinarios propios. Por ejemplo, algunos niños nacidos en Burma recordaban haber vivido como soldados japoneses. Y era común que pidieran pescado crudo a sus madres, a pesar de que esa comida no era común en la región.

También sabemos un poco sobre cuánto demora alguien en “volver” a vivir. En la mayoría de casos, el tiempo suele ser corto, con una media de dieciséis meses. Algunos niños también recuerdan el periodo entre vida y vida. Hay historias con descripciones “de otro mundo”, pero comparten las páginas con algo que realmente no me esperaba: recuerdos totalmente triviales y absurdos. Como una niña que decidió seguir a la ambulancia que se llevó a su cuerpo y resultó perdida en un pueblo a pocos kilómetros, donde ¿accidentalmente? volvió a nacer.

Otra faceta interesante de las reencarnaciones son las marcas de nacimiento, que eran precisamente el tema de uno de los volúmenes que saqué de la biblioteca. Por ejemplo, un niño recordaba haber muerto de un disparo en el pecho. Al nacer, su piel tenía una mancha que semejaba el disparo a quemar ropa, con pólvora desperdigada cerca del orificio de entrada de la bala. Este niño fue uno de los casos resueltos en los que Ian pudo encontrar registros médicos o de autopsia que no solo permitían confirmar la historia sino comparar la marca de nacimiento con la herida mortal.

En una carta dirigida a la revista científica Lancet, Ian Stevenson describió diferencias entre gemelos con el mismo ADN que correspondían a historias sobre supuestas vidas pasadas. Los estudios en gemelos son particularmente interesantes porque ofrecen un control natural sobre factores genéticos y ambientales. La carta no es evidencia contundente, pero analizada en conjunto con sus demás contribuciones ciertamente nos deben hacer reflexionar sobre la influencia de lo que sea que sobrevive a la muerte en nuestra formación anatómica y de personalidad.

Existen también los casos de culturas en Alaska y regiones de Canadá donde los indígenas anuncian pistas de su renacimiento y, en algunos casos, las personas marcan el cadaver para poder identificar al nuevo bebé en caso de que nazca. Este tipo de prácticas no es exclusiva de esta región y también se ha reportado el uso de marcas experimentales en otras partes del mundo. ¿Lo peor de todo? Parecen funcionar.

Todas mis lecturas sobre reencarnación han sido una montaña rusa, tanto intelectual como emocional. Quizá mi parte favorita es la conclusión obvia de que nuestra esencia persiste en un mundo (o dimensión) que no podemos percibir. No te voy a mentir, mi segunda reacción impulsiva fue pensar en si alguno de los nacidos en la familia vino trayendo algún muertito de regreso. Me ilusiona la idea de que las familias se vuelven a reunir porque fue algo reportado frecuentemente, sobre todo en Asia.

Quizá una de las preguntas fundamentales que sigo sin poder responderme es lo que implica la herencia del cuerpo viejo al cuerpo nuevo, que se ven a través del uso de marcas experimentales y la correspondencia entre heridas pasadas y marcas y defectos de nacimiento. Si somos más que la suma de dos conjuntos de ADN y nuestra consciencia modifica la materia, ¿qué tan maleable es esa consciencia? ¿cómo podemos cambiarla? Y, si lo hacemos, ¿pueden esos cambios modificar los cuerpos de nuestra actual existencia?