Los otros dentro de nosotros (parte 2)

Cuando estaba en tercer curso de colegio, nos explicaron cómo la gente tiene recuerdos de vidas pasadas. “Lo que sucede—nos dijo el instructor—es que las personas vemos escenas con el rabillo del ojo. Esas escenas se concatenan y terminan generando historias paralelas en el cerebro que nosotros luego almacenamos como si fueran verdaderas”. Supongo que me puse a examinar lo que veía con el rabillo del ojo e hice el esfuerzo por integrar este nuevo concepto en una mezcla de sorpresa y extrañamiento.

Cuando crecí nadie me habló de vidas pasadas, pero supongo que eran mitos que uno encontraba en la televisión. No recuerdo un ejemplo en concreto, pero recuerdo la explicación de por qué era algo a lo que no tenía que prestar atención: la gente que se hacía hipnosis siempre acababa recordando su vida como alguien importante, fueron el César en Roma o su esposa, o una princesa egipcia importante. Ahora que uno le pregunta a ChatGPT sobre el tema, enseguida te dice que, efectivamente, esas cosas son productos de la imaginación y, cuando la gente ha querido corroborar estas escenas, no ha sido posible establecer ningún lazo demostrable.

Esta idea de que es una fantasía se ha propagado por los círculos escépticos y que se repite sin pensar mucho en el tema. Parece la posición más coherente y estoy seguro de haberla usado cada vez que alguien me hablaba sobre el tema. Después de todo, sobras las personas que quieren creer que son famosas o que tienen vidas pasadas y aparecen en shows de televisión para luego todas haber sido la misma celebridad en alguna década pasada.

Jim Tucker, en psiquiatra infantil que mencioné en una publicación previa, ha mencionado en varias de sus entrevistas que tiene reparos con las regresiones mediante hipnosis, siendo que hay una alta probabilidad de fraude, y es por eso que él prefiere estudiar niños que espontáneamente reportan memorias de vidas pasadas, incluyendo comportamientos repetitivos (y hasta cicatrices) que cuadran con esas memorias.

Siendo este el caso, yo tenía una predisposición negativa hacia el tema. Sin embargo, los casos de reencarnación sobre los que he leído son fascinantes, intrigantes y sólidos. Así que cuando me encontré con “¿Más de una vida? Evidencia de las increíbles grabaciones de Bloxham” de Jeffrey Iverson (More Lives Than One? The Evidence of the Remarkable Bloxham Tapes en su versión original) no me pude resistir. OK, siendo sincero me resistí totalmente, pero el librero fue audaz y me convenció de comprar dos libros más costosos con el libro de Iverson como regalo. Es una edición de bolsillo con canteado en amarillo publicada en 1977.

Iverson se sumergió en la historia de Bloxham tras ser contratado para The Bloxham Tapes, un documental de la BBC sobre el tema. Tras pedirle permiso a la BBC, él nos cuenta un poco de su experiencia personal y de la historia detrás del documental. El texto se centra primero en Bloxham, el terapista, quien dice haber tenido memorias infantiles de un lugar que luego conoció como adulto, siendo capaz de guiar a alguien en ese espacio. Bloxham estaba tan convencido de la reencarnación que cuando uno de sus pacientes necesitó superar el miedo a la muerte, su solución fue recordarle que ya había muerto en otra vida.

Bloxham no era médico, trabajaba exclusivamente mediante hipnosis. Una vez que abrió la caja de pandora de las regresiones a vidas pasadas, empezó a registrar la mayoría de sus regresiones (de ahí el nombre del documental, que traduce a “las grabaciones de Bloxham”). En otras palabras, Bloxham creo una cohorte prospectiva, recolectó datos de todos los pacientes sistemáticamente, y guardo esos datos en forma de registros de audio que luego serían eventualmente transcritos para su análisis.

Los registros en vivo evitan errores al recordar eventos. Además, nos permiten saber a ciencia cierta si el hipnoterapista está induciendo respuestas en los pacientes, como comúnmente se alega. Al recolectar datos de todos los pacientes de forma sistemática, se minimiza el sesgo de selección, o sea escoger solo las cosas que me convienen para apoyar mis propias creencias. Esto es un tesoro.

Iverson inicia con un enfoque escéptico saludable que se mantiene a lo largo del libro. Evita someterse a hipnosis para no perder credibilidad y, tras enterarse de un caso de regresión de un conocido suyo, decide arreglar una entrevista sin notificar a Bloxham para verificar los hechos. Iverson escucha las grabaciones de audio y se da cuenta que la mayoría de personas describen vidas comunes y sin eventos históricos de importancia. Mi primera lección aquí es que la suposición de que la gente siempre reporta ser importante es falsa. Muy pocas regresiones tienen estas características. Para Iverson esto supone un problema porque su plan es ir a los lugares descritos en las regresiones para ver qué tanto puede verificar con inspección del sitio y mediante el estudio de registros históricos. Iverson es inteligente, así que sabe que no es experto en ningún lugar o evento histórico y consulta con historiadores especializados en tiempo-espacio específicos.

La mayoría del libro se enfoca en una sola paciente que recuerda seis vidas pasadas. Solo en tres de ellas es capaz de describir hechos históricos y no como un personaje central sino como una persona que es aledaña a los eventos. Algunos de los eventos son una masacre judía en York, romances y asesinatos entre la realeza británica y romances y asesinatos en la realeza romana. El estudio de estas memorias es interesante porque hay un claro desequilibrio entro lo que los historiadores saben y lo que las personas relatan. Estas dos cosas son un claro diagrama de Venn con poco en común. El veredicto en la mayoría de casos es que la persona bien podría estar diciendo la verdad pero no se sabe lo suficiente para confirmarlo o negarlo.

Si ese fuera el caso, el libro sería interesante, pero digno de olvido. Un “quien sabe” más que ni sobre ni hace falta. Sin embargo, los casos son un poco más complicados. Fuera de la respuesta psicológica, que merece un análisis propio, las memorias obligan a los historiadores a hacer verificaciones sobre ciertos temas. En el caso de la masacre del castillo de York, por ejemplo, Jane Evans (es el pseudónimo que escogieron para esta paciente) reporta las características de una iglesia donde ella y su familia estuvieron escondidos. Por ejemplo, habla de que la iglesia tiene una cripta y enfatizó que no se escondió ahí. Después de haber revisado todas las potenciales candidatas, los historiadores encuentran la iglesia descrita por Evans, que al momento estaba siendo transformada en museo. Pero la iglesia no tenía una cripta. Además de no haberse escondido en la cripta, Evans describió haber muerto ahí. O sea que la cripta tenía que estar en la iglesia, para que la historia pueda ser real.

Seis meses después de la visita a la iglesia, el historiador le escribe a Iverson. Uno de los trabajadores de la renovación encontró una cripta escondida debajo del altar mayor, con características de construcción lo suficientemente antiguas como para preceder a la descripción de la masacre de York. En otra ocasión, esta vez como empleada doméstica en Francia, Evans describe que la persona para quien trabaja tenía una manzana de oro. La referencia era tan oscura que los historiadores demoraron en entenderla. Finalmente, encontraron en los registros de bienes confiscados la descripción de una granada de oro (que en diseño se vería exactamente igual a una manzana).

Traigo estos dos eventos a colación porque la explicación típica para este tipo de fenómenos es la criptomnesia, que es la explicación de mi profesor de religión pero con esteroides. Alguna vez vimos una película, leímos un libro, escuchamos un programa de televisión, y nuestro cerebro montó toda una falsa memoria que eventualmente es “descubierta” por un hipnoterapeuta. Pero estas teorías no explican como las regresiones describen hechos que son descubiertos después de haber sido activamente investigados durante meses por equipos entrenados de historiadores.

La criptomnesia es la explicación más fácil, pero también es una explicación errada. Cuando Evans describió los hechos de la antigua Roma, el historiador Hartley admitió que en su vida como Livonia, ella “supo hechos históricos notables, y habría que consultar varias obras si alguien tratara de crear un guión para una historia parecida”. Esto lo dice un historiador que, a diferencia de Jane Evans, sí hablaba francés y podría leer sobre el tema. Lo dice en 1977, cuando todavía no existía acceso a internet.

Quizá yo soy muy impresionable y estas historias son algo que quiero creer, no como muchos de los pacientes de Bloxham, que no creen en la reencarnación incluso después de sus regresiones, y prefieren pensar que es algún tipo de herencia. Aquí otra lección para mí, muchas de estas personas no quieren tener vidas pasadas y la sola idea les aterra. Sin embargo, creo que el comentario final del Profesor Hartley, el historiador que verificó las historias de la antigua Roma, es muy elocuente. Tras sopesar el tema, le pide a Iverson que si vuelven a hipnotizar a Evans, por favor le pregunte dónde está el anfiteatro, porque todavía no han podido encontrarlo…

Los otros dentro de nosotros (parte 1)

No sé como terminé leyendo “The Others Within Us: Internal Family Systems, Porous Mind, and Spirit Possession” de Robert Falconer. A pesar de que empecé por la primera página, se sintió como haber atrapado una película a medio desarrollo después de haber estado pasando de un canal a otro. De repente, me encontré en medio de una psicoterapia donde el psicólogo está hablando con las personas que habitan dentro de su paciente. Como si hubieran visto la película Intensamente de Pixar y se lo hubieran tomado demasiado en serio.

Voy a retomar el tema de que las personas tienen identidades fragmentadas más adelante porque ese no es el tema principal del libro. Como expliqué anteriormente, parecía que llegué cuando la trama ya estaba bastante desarrollada. El tema del libro eran “unattached burdens”. Si bien no hay una traducción literal apropiada, algo cercano sería “cargas desprendidas”. Volviendo a la trama de intensamente, una carga desprendida sería como un personaje oscuro que de repente aparece junto a Alegría, Tristeza, Temor, Desagrado y Furia, que está dentro de Riley, pero no es realmente parte de ella. Usando lenguaje más mundano, esta gente esta “poseída”. Un espíritu se le metió en algún momento de su vida y está tratando de hacerle la vida imposible.

¿Debo seguir leyendo este libro? Una parte de mí me dice que no, que la persona que lo escribe puede estar reportando cosas que dice su paciente, pero su paciente simplemente tiene problemas percibiendo la realidad. Tal vez lo mejor sería que esas personas sigan su proceso, pero no hay una lección real en ello. Pero otra parte de mí sigue, tal vez por curiosidad mórbida. Robert Falconer tiene un par de buenos argumentos para persuadirme. Primero, el empirismo radical: si nos dedicamos menos a preguntarnos si esto es real, y actuamos como si lo fuera, podemos hacer terapia y deshacernos de esta carga. Estos pacientes son extremadamente difíciles y, por alguna razón, cuando logran deshacerse de esa cosa que se metió dentro de ellos, mejoran. Segundo, su método funciona mejor que los exorcismos. Claro, puede ser que ustedes crean que la posesión no sucedió en primer lugar, pero sea cierto o no, las personas que dicen estar poseídas enfrentan mucho estigma por parte de los sistemas de apoyo familiar e incluso religioso. Si uno puede quitarle al “poseído” la idea de estar poseído, no veo porque no aprender sobre ello.

¿Cómo se saca al espíritu maligno? La versión corta es la siguiente. Primero, le preguntas si es parte de la persona. Tras muchas tácticas de evasión, eventualmente responderán que no. No sabemos porque no pueden mentir al respecto, pero parece ser que es el caso. Luego que ha admitido que no es parte de la persona, te fijas a qué parte de las personas está atada. Por ejemplo, puede ser que haya convencido a Tristeza de que las otras partes de Riley le quieren hacer daño, así que le dice que le dará fuerza, Tristeza tiene miedo de que la parte mala se vaya. Entonces tienes que ganarte la confianza de Tristeza. Una vez que has convencido a las partes de que ya no necesitan al cucaracho, lo envuelves en luz y le dices alguna de estas cosas (o todas):

  • Ya no te puedes quedar aquí, puedes irte hacia la luz o volver a la obscuridad.
  • Te han dicho que la luz te hace daño, pero es mentira,
    • Toca la luz solo un poco y te vas a dar cuenta de cómo se siente
    • Mira dentro de ti y verás que encuentras un poco de luz
  • Hay guías y manos que están dispuestos a ayudarte, si quieres puedes ir con ellos.

Falconer nos recuerda constantemente que no es muy importante entender porqué estas cosas funcionan, sino que lo hacen. Y hace bien en recordarlo porque muchas veces me sentí tentado a dejar de leer su libro. La mayoría de cargas eventualmente van hacia la luz, pero unas cuantas regresan a la oscuridad. ¿Qué pasa con los pacientes? A decir del autor, mejoran de forma importante, porque son mejoras que se sostienen durante meses o años. Es el tipo de desenlaces que uno busca en los ensayos clínicos cuando uno estudia si las terapias realmente funcionan. Otra parte significativa de esta terapia es que frecuentemente ocurre en pacientes difíciles. Pacientes que han pasado por traumas que te rompen el alma y que, a veces, se han encargado de romperle el alma a alguien más. Quizá eso es lo que te obliga a dejar de trivializar el tema.

Las descripciones de Falconer me recordaron un poco a los libros y relatos de niños que son reclutados como soldados desde muy pequeños, y que terminan cometiendo las mismas atrocidades de las que fueron víctimas o que tuvieron que atestiguar frente a sus ojos, contra sus familias. Esos niños soldados estaban tan rotos que se drogaban constantemente para enmudecer al dolor, y su conciencia está tan apagada que bien podrían pasar por zombies caminando por la Tierra. ¿Cómo se meten esas cosas en el cuerpo? Pues no sabemos, parece que a veces sucede cuando la gente está inconsciente, como cuando se ha sometido a una operación y le han aplicado anestesia general. Pero más comúnmente, son durante momentos tan dolorosos que la mente trata de escaparse: se disocia.

Después de exponer sus casos, Falconer hace una revisión histórica de fenómenos similares desde una diversidad de perspectivas teóricas y culturales. Yo diría que cubre un espectro extremadamente amplio, pero lo hace de manera un poco caótica. Es imposible negar que estudió el fenómeno, pero no diría que me siento listo para explicarle a alguien de manera ordenada cómo abordar el tema. Al final, uno puede sentirse libre de admitir que, en efecto, la posesión es común a la gran mayoría de culturas, que hay posesiones “malas” y posesiones “buenas” a los que usualmente Falconer se refiere como guías. De hecho, después de mandar a los espíritus chocarreros a la luz, es común que indique a sus pacientes que puede invitar a guías para “reemplazar” a la carga desprendida. Otro tipo de posesión “buena” y mejor reconocida en la cultura en la que yo me críe es, por ejemplo, la posesión por parte del espíritu santo. Las posesiones “buenas” sin embargo, suelen ser de carácter temporal en la mayoría de casos.

El asunto, a la final del día, es que sean posesiones buenas o malas, cualquiera de estos casos implica que somos “porosos”. Esto no me parece deschavetado y he compartido un poco de porqué en algunas publicaciones anteriores. La explicación de Falconer sobre este último punto es, a mi parecer, bastante débil. Al final del día, el problema es la incapacidad de diferenciar entre lo que somos y lo que no. No nuestra, porque al final del día podemos decidir con qué quedarnos, Por ejemplo, todos podemos preguntarnos cosas como ¿soy yo esa necesidad enfermiza de que todo esté limpio o fue un hábito que no es realmente quien soy? La pregunta más difícil es convencer al resto de que, en efecto ese no soy yo, que solo estaba poseído por el demonio de la pulcritud y que se fue después de que me hicieron una terapia de exorcismo moderno que es menos violenta que los exorcismos de la iglesia.

¿Tengo espíritus guías o solo me disocié también de mis partes buenas? Un estudio reciente, por ejemplo, trató de hablar con el mismo espíritu a través de mediums distintos. Al comparar respuestas, los autores concluyeron que los mediums probablemente tienen una forma de disociación de personalidad no patológica (por acá el estudio). También concluyeron que solo pueden asegurar eso de los mediums que estudiaron y no de todos aquellos que dicen serlo. Al final del día, creo que me quedo con dos lecciones importantes. Una, el empiricismo radical es útil. No podemos negar que sabemos menos de la experiencia interna de un “paciente psiquiátrico” a pesar de saber más de lo que supuestamente es objetivamente normal. Y creo que Enara García y Xabier Barandiarán hacen un trabajo excelente explicándolo aquí. Y dos, es útil cuestionar a los “otros dentro de nosotros”. Tristemente, lo único que realmente compartimos es el mundo objetivo y compartir, en mi ética, es algo intrínseco a todo espíritu benévolo.

Parte 5: La barca de Teseo

Hola mamá,

Hoy fui a la Universidad de Ottawa a devolver un par de libros. Dos volúmenes de Biología y Reencarnación de Ian Stevenson. Un médico psiquiatra nacido en Montreal y criado aquí en la ciudad. Ian Stevenson dedicó la segunda mitad de su vida a investigar casos de niños que a edades muy tempranas, entre dos y cinco años, reportaban espontáneamente memorias de vidas pasadas. Los casos no son todos iguales, pero algunos niños han sido capaces de recordar cosas como sus nombres y apellidos, los nombres de sus familiares, su profesión, el color de las paredes y el techo de la casa, el número de habitaciones, la configuración de las calles y sitios geográficos aledaños, su ciudad y, por lo general, la causa de su última muerte.

La mayoría de estos casos investigados ocurrieron en Asia, donde su religión y cultura aceptan a la reencarnación como parte de la vida. Sin embargo, también hay casos reportados en Europa y Norte América, entre padres cristianos o ateos que han quedado totalmente desconcertados con un niño que habla de su vida pasada. A la fecha de hoy, la Universidad de Virginia ha documentado más de 2.500 de estos casos. En la mayoría de casos, los niños dan suficiente detalle para identificar a la persona a la que se refieren. Estos casos son considerados “resueltos” y de estos hay cerca de 1.600.

Uno de los casos más interesantes es el de James, un niño nacido en San Mateo, California, que dijo “avión” entre sus primeras palabras y cada vez que veía o escuchaba de uno hablaba de “choques” cerca de veinte veces al día. Su familia le regaló algunos modelos de madera porque el niño estaba obsesionado y, poco antes de cumplir los dos años, sus papás lo llevaron a un museo aeronaútico y James estaba fascinado. Sin embargo, poco tiempo después de visitar al museo, James empezó a tener pesadillas constantes, a veces hasta cinco noches por semana. En estas pesadillas pataleaba de una forma particular. Sus papás lo llevaron a un pediatra quien les explicó que se trataba de terrores nocturnos normales.

Después de un tiempo, James empezó a jugar con sus aviones estrellándolos de frente contra la mesa del comedor, esa mesa tiene decenas de abolladuras, y te lo digo porque vi las fotos. Finalmente, un día James despierta de una de sus pesadillas y explica que el “hombre pequeño” está tratando de patear la cabina del avión para poder salir. Cuando sus papás le preguntan quién es el hombre pequeño, James explica que él es el hombre pequeño, que su avión estaba en llamas y se estrelló, porque le dispararon. Sus papás le preguntaron quién le disparó y él respondió con un tono exasperado que fueron “los japoneses”.

Como te comentaba, los recuerdos son bastante detallados. James sabía que fueron los japoneses por “el gran sol rojo” (seguramente en referencia a la bandera de Japón). Su avión era un Corsaire y había despegado de un bote llamado Natoma. Es en este punto que sus papás empiezan a contemplar estos recuerdos como un posible caso de reencarnación y tratan de buscar información sobre una persona que haya muerto en estas condiciones. Le preguntan a James si había alguien más con él y James da el nombre y apellido de otro piloto: Jack Larsen.

Todo esto que he contado hasta ahora, con excepción de sus primeras palabras, fue documentado de una u otra manera antes de que los papás de James supieran que, en efecto, alguien con todos estos antecedentes (y otros que no he mencionado) existió. James M. Huston, Jr. fue un piloto estadounidense que murió el 3 de marzo de 1945, disparado por aviones japoneses en la batalla de Iwo Jima. Es difícil llegar a cualquier otra conclusión que no sea la reencarnación una vez que se analizan la línea temporal de eventos y la información disponible al momento que James mencionó cada uno de sus recuerdos. La única explicación alternativa que queda es que James sea un psíquico con acceso a información de la vida de James Huston y que, por alguna razón, piense que se trata de su anterior vida.

En su libro “El mundo y sus demonios”, Carl Sagan se dedica explícitamente a fomentar el escepticismo frente a afirmaciones extraordinarias. Al mismo tiempo, reconoce tres cosas que merecen un estudio más profundo debido a los indicios existentes al momento de escribir el libro. Primero, mencionó la transmisión anómala de información, de la cuál ya he hablado. Segundo, habló de la capacidad de ciertas personas de alterar la generación de números aleatorios, que se relaciona indirectamente con la historia de Ingo Swann y el magnetómetro, porque en ambos casos lo que se altera es la radiactividad nuclear, la cual se piensa que es aleatoria. Finalmente, habló de como “niños pequeños a veces relatan detalles de una vida anterior, que al comprobarlos resultan ser exactos y que no podrían haber conocido de ninguna otra manera que no fuera a través de la reencarnación”.

Los casos recopilados por Ian Stevenson son fascinantes, no solo por lo que sugiere la evidencia sino porque se leen como diarios de guerra. Están llenos de una honestidad profunda sobre sus propios errores y las limitaciones de su investigación. Son además documentos que te hermanan con culturas ajenas que abordan temas lingüísticos, culturales, geográficos y que son irresistibles para cualquier persona a la que le guste la ciencia. Pero, dicho sea de paso, son miles y miles de páginas. Los volúmenes que pedí prestados a la universidad de Ottawa contienen solo unos doscientos casos y suman más de dos mil páginas. Por ello, si alguien quiere sumergirse en el tema, les recomiendo el libro “Life Before Life” del psiquiatra infantil Jim Tucker.

Jim Tucker hace un excelente trabajo resumiendo lo mucho o poco que uno puede aprender de estos casos. Por ejemplo, que los niños que recuerdan su muerte son más frecuentemente aquellos que tuvieron una muerte violenta. En estos casos, es común que los niños desarrollen fobias relacionadas con la causa de muerte. Los niños también llegan con gustos culinarios propios. Por ejemplo, algunos niños nacidos en Burma recordaban haber vivido como soldados japoneses. Y era común que pidieran pescado crudo a sus madres, a pesar de que esa comida no era común en la región.

También sabemos un poco sobre cuánto demora alguien en “volver” a vivir. En la mayoría de casos, el tiempo suele ser corto, con una media de dieciséis meses. Algunos niños también recuerdan el periodo entre vida y vida. Hay historias con descripciones “de otro mundo”, pero comparten las páginas con algo que realmente no me esperaba: recuerdos totalmente triviales y absurdos. Como una niña que decidió seguir a la ambulancia que se llevó a su cuerpo y resultó perdida en un pueblo a pocos kilómetros, donde ¿accidentalmente? volvió a nacer.

Otra faceta interesante de las reencarnaciones son las marcas de nacimiento, que eran precisamente el tema de uno de los volúmenes que saqué de la biblioteca. Por ejemplo, un niño recordaba haber muerto de un disparo en el pecho. Al nacer, su piel tenía una mancha que semejaba el disparo a quemar ropa, con pólvora desperdigada cerca del orificio de entrada de la bala. Este niño fue uno de los casos resueltos en los que Ian pudo encontrar registros médicos o de autopsia que no solo permitían confirmar la historia sino comparar la marca de nacimiento con la herida mortal.

En una carta dirigida a la revista científica Lancet, Ian Stevenson describió diferencias entre gemelos con el mismo ADN que correspondían a historias sobre supuestas vidas pasadas. Los estudios en gemelos son particularmente interesantes porque ofrecen un control natural sobre factores genéticos y ambientales. La carta no es evidencia contundente, pero analizada en conjunto con sus demás contribuciones ciertamente nos deben hacer reflexionar sobre la influencia de lo que sea que sobrevive a la muerte en nuestra formación anatómica y de personalidad.

Existen también los casos de culturas en Alaska y regiones de Canadá donde los indígenas anuncian pistas de su renacimiento y, en algunos casos, las personas marcan el cadaver para poder identificar al nuevo bebé en caso de que nazca. Este tipo de prácticas no es exclusiva de esta región y también se ha reportado el uso de marcas experimentales en otras partes del mundo. ¿Lo peor de todo? Parecen funcionar.

Todas mis lecturas sobre reencarnación han sido una montaña rusa, tanto intelectual como emocional. Quizá mi parte favorita es la conclusión obvia de que nuestra esencia persiste en un mundo (o dimensión) que no podemos percibir. No te voy a mentir, mi segunda reacción impulsiva fue pensar en si alguno de los nacidos en la familia vino trayendo algún muertito de regreso. Me ilusiona la idea de que las familias se vuelven a reunir porque fue algo reportado frecuentemente, sobre todo en Asia.

Quizá una de las preguntas fundamentales que sigo sin poder responderme es lo que implica la herencia del cuerpo viejo al cuerpo nuevo, que se ven a través del uso de marcas experimentales y la correspondencia entre heridas pasadas y marcas y defectos de nacimiento. Si somos más que la suma de dos conjuntos de ADN y nuestra consciencia modifica la materia, ¿qué tan maleable es esa consciencia? ¿cómo podemos cambiarla? Y, si lo hacemos, ¿pueden esos cambios modificar los cuerpos de nuestra actual existencia?

RESEÑA “Un padre suficientemente bueno”

Hola amigos,

Hoy les traigo la reseña de “The Good Enough Parent”, un libro sobre paternidad y maternidad. Me divertí mucho haciendo este video e hice algo nuevo: escoger mis frases favoritas y explicarlas. Usualmente no hago eso para no soltar pedazos de historia o que los mensajes del libro no pierdan fuerza, pero este libro está estructurado para que las sorpresas no sean tan importantes. Son treinta minutos, y no me di cuenta de que estaba haciendo algo tan largo, pero ahí está.

Lamentablemente el libro no está disponible en español, pero si alguien quiere emprender la tarea, tengo entendido que los derechos de traducción están a la venta. Yo lo traduciría encantado si tuviera los derechos y me ganara un sueldo humilde. En fin, abajo el video. Consideré poner esto como contenido exclusivo para mis suscriptores, pero aún no soy tan popular. Así que les dejo acá el enlance de las donaciones:

https://www.buymeacoffee.com/andresdelgado