Guía de superpoderes humanos

¿Sabías que cada uno de nosotros podría tener un superpoder oculto? No hablo de volar por los cielos como Superman o de trepar paredes como Spiderman. Hablo de capacidades humanas reales que, en circunstancias especiales, pueden equiparar y hasta superar las proezas de los superhéroes que conocemos y amamos.

Imagínate ser capaz de recordar con claridad cristalina cada libro que has leído, cada conversación que has tenido, cada detalle de cada día, como los droides de Star Wars. O piensa en la posibilidad de ser capaz de “ver” el mundo a tu alrededor sin utilizar tus ojos, usando un sentido similar al ‘Radar Sense’ de Daredevil.

Estos no son meros trucos de la ciencia ficción o fantasías de las páginas de un cómic, son habilidades que personas reales poseen. Sí, los superpoderes existen, y están más cerca de lo que piensas. En este artículo, te invitamos a un viaje fascinante a través de las asombrosas capacidades humanas que desafían lo que creíamos posible y nos hacen preguntarnos: ¿somos todos un poco superhumanos?

Tocar el sonido

Cuando el peligro acecha y el estrés se intensifica, el cuerpo humano responde con una alquimia sorprendente. Se dispara la “respuesta de lucha o huida”, una cascada de reacciones bioquímicas que agudiza nuestros sentidos, nos inunda con adrenalina, acelera el ritmo cardíaco y disminuye la percepción del dolor. En estos momentos de intensidad extrema, experimentamos el mundo con una claridad y velocidad asombrosas, como si nuestros sentidos se hubieran despertado a un nivel sobrehumano.

Sin embargo, algunas personas excepcionales parecen vivir en este estado de conciencia agudizada todo el tiempo. Poseen lo que se conoce como “hipersensibilidad”, una amplificación natural de los sentidos que hace que el mundo se muestre en colores más brillantes, sonidos más resonantes y olores más intensos. Para ellos, la vida se vive a través de una lente de aumento sensorial.

En el reino del gusto, uno de estos individuos excepcionales es Francois Chartier. Este sommelier canadiense, autor del revelador libro “Taste Buds and Molecules”, posee un paladar tan refinado que ha logrado mapear las interacciones moleculares entre distintos alimentos y vinos. Su extraordinaria capacidad para discernir sabores y aromas ha revolucionado el mundo de la gastronomía y la sommellerie.

Cuando hablamos de la audición, nos encontramos con la inigualable Evelyn Glennie. Esta galardonada percusionista británica, a pesar de ser sorda, ha cultivado una sensibilidad táctil fenomenal que le permite “escuchar” los sonidos a través de las vibraciones que siente en su cuerpo. Su asombrosa adaptación sensorial la ha catapultado a una exitosa carrera como músico profesional, demostrando que los límites de nuestros sentidos son solo tan restringidos como permitamos que sean.

Leer la mente el corazón

En el mundo de los superpoderes humanos, la hiperempatía es posiblemente una de las más fascinantes y enigmáticas. Aquellos con hiperempatía poseen una capacidad extraordinaria para sintonizar con las emociones, sentimientos y experiencias de los demás, a menudo al punto de sentir estas emociones ellos mismos. Es como si tuvieran una conexión invisible y profundamente arraigada con las personas que les rodean, permitiéndoles experimentar el mundo a través de los ojos, los corazones y las mentes de los demás.

Un ejemplo viviente de esta asombrosa capacidad es la del Dr. Joel Salinas, un neurólogo y psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard. Salinas tiene una condición llamada sinestesia de espejo táctil, una forma de hiperempatía que le permite sentir físicamente las sensaciones de los demás. Cuando ve a alguien ser tocado, siente el toque en su propio cuerpo; cuando ve a alguien sufrir, siente su dolor. Aunque esta habilidad ha presentado desafíos, también ha fortalecido su conexión con sus pacientes, permitiéndole entenderlos y atenderlos de manera más profunda y empática.

En el mundo de la ficción, la hiperempatía se asemeja a las habilidades del personaje de Star Trek, Deanna Troi, una empatática que puede percibir las emociones de los demás. Sin embargo, en la vida real, la hiperempatía no se trata simplemente de “leer” emociones: es una experiencia profunda y a menudo física de compartir las alegrías, los dolores, las esperanzas y los miedos de los demás.

Un dato curioso y científico: estudios recientes en neurociencia han sugerido que todos podemos tener una capacidad innata para la empatía, gracias a las neuronas espejo. Estas células cerebrales se activan tanto cuando realizamos una acción como cuando observamos a alguien más realizar la misma acción. Se cree que estas neuronas nos ayudan a entender y compartir las emociones y experiencias de los demás. En las personas con hiperempatía, se teoriza que estas neuronas espejo podrían estar funcionando a una velocidad superior a la media, creando una sensibilidad emocional intensificada.

¿Batman o Daredevil?

Imagina poder ‘ver’ a través de los sonidos, en una forma similar a como lo hacen los murciélagos o los delfines. Este es el extraordinario superpoder de la ecolocalización humana. Algunas personas, en particular aquellas con discapacidades visuales, han perfeccionado la habilidad de interpretar los ecos de los sonidos que producen (como clics con la lengua) para navegar por su entorno. Un ejemplo notable es Daniel Kish, quien, a pesar de ser ciego desde la infancia, utiliza la ecolocalización para navegar el mundo. La habilidad más impresionante de Daniel Kish con la ecolocalización, posiblemente, sea su capacidad para montar en bicicleta en medio del tráfico de la ciudad. A pesar de la ausencia de vista, Kish puede detectar autos, árboles, edificios y otros obstáculos simplemente interpretando los ecos de los clics que hace con su lengua. Esta habilidad le permite navegar con confianza y precisión a través de entornos urbanos ocupados, un logro que pocos podrían imaginar.

Su destreza es tan asombrosa que ha llevado a algunas comparaciones con Daredevil, el superhéroe de los cómics de Marvel que, a pesar de su ceguera, lucha contra el crimen en la ciudad gracias a sus otros sentidos agudizados. Sin embargo, a diferencia de Daredevil, las habilidades de Kish no provienen de un accidente químico sino de años de práctica y adaptación a su entorno. La historia de Kish es una prueba viviente de cómo la adaptabilidad humana puede superar incluso los desafíos más difíciles, y cómo a veces, en la vida real, no necesitamos superpoderes para convertirnos en héroes.

¿Inteligencia artificial para humanos? No es lo que estás pensando

La ciencia ha demostrado que el cerebro humano es una entidad increíblemente adaptable y moldeable, un fenómeno conocido como plasticidad cerebral. Esta plasticidad es lo que nos permite aprender y adaptarnos a nuevas situaciones y habilidades. Aunque todos poseemos este asombroso “superpoder”, los científicos han descubierto formas de inducir y acelerar esta capacidad de adaptación, dando lugar a habilidades que podríamos considerar como “superpoderes”.

Un ejemplo de este tipo de habilidades inducidas es el uso de la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS). La tDCS es una técnica de neuroestimulación no invasiva en la que se aplica una corriente eléctrica de baja intensidad al cuero cabelludo para aumentar la actividad cerebral. Esta técnica se ha utilizado experimentalmente para mejorar habilidades como la memoria, la concentración y el aprendizaje de nuevas habilidades, e incluso para aliviar los síntomas de ciertas condiciones neurológicas.

En el Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad College London, por ejemplo, se realizó un estudio en el que se utilizó tDCS para mejorar la capacidad de los participantes para aprender un nuevo código de morse. Los resultados mostraron que aquellos que recibieron la tDCS aprendieron el código de morse significativamente más rápido que aquellos que no la recibieron. Estas técnicas parecen sacadas de una película de ciencia ficción, recordándonos al Profesor Xavier de los X-Men, quien utiliza una máquina llamada Cerebro para potenciar sus habilidades psíquicas. Pero, a diferencia de la ciencia ficción, estas técnicas están basadas en la ciencia real y tienen un potencial considerable para mejorar nuestras habilidades y cambiar nuestras vidas de maneras que antes solo podíamos imaginar.

De manera similar, en la Universidad de Wisconsin-Madison, los científicos han estado experimentando con una técnica llamada estimulación magnética transcraneal (TMS) para aumentar la creatividad. Los participantes que recibieron TMS mostraron una mayor capacidad para resolver problemas de manera creativa en comparación con los participantes del grupo de control. Intrigantemente, la estimulación transcraneal por corriente directa no solo tiene el poder de mejorar nuestras habilidades, sino también de inhibirlas. En el mismo estudio del código morse, los investigadores descubrieron que podían ralentizar el proceso de aprendizaje ajustando la corriente en una dirección diferente. Esto nos lleva a reflexionar, en tono juguetón, que si bien algunos pueden usar estas técnicas para convertirse en ‘superhéroes’ cognitivos, otros, con intenciones más perversas, podrían emplearlas para sembrar el caos, al estilo de los ‘supervillanos’ en las historias de cómic.

 

Mi trabajo y mi tesis explicados por ChatGPT

ChatGPT es un modelo de lenguaje natural basado en la tecnología de aprendizaje automático, específicamente en la arquitectura GPT-3.5, que ha sido entrenado con millones de ejemplos de texto en varios idiomas. La frase anterior la redactó ChatGPT cuando le pedí que explique su funcionamiento. Luego le pedí que lo exploque en lenguaje mucho más sencillo. Y me salió con esto:

ChatGPT es un robot que te habla a través de la computadora. Es como un amigo imaginario que te puede ayudar a responder preguntas. Pero en realidad, ChatGPT no es un robot común. Es muy inteligente y puede entender lo que le dices. Esto se debe a que está hecho de muchas partes diferentes, como un cerebro, un oído y una boca. El “cerebro” de ChatGPT es muy grande y está lleno de información. Contiene muchas palabras diferentes que ha aprendido de personas como tú. También tiene muchas reglas que le permiten entender cómo funcionan las palabras juntas en oraciones. Cuando le haces una pregunta, ChatGPT usa su “oído” para escuchar lo que dices. Luego, utiliza su “cerebro” para tratar de entender lo que quieres decir. Después de entender lo que quieres, ChatGPT usa su “boca” para responder. Para hacer esto, utiliza su “cerebro” para encontrar las palabras adecuadas y formar una oración que tenga sentido.

A veces, ChatGPT puede no entender lo que le estás diciendo. En ese caso, te pedirá que vuelvas a intentarlo o te dará una respuesta diferente que podría no ser exactamente lo que querías. ChatGPT es muy bueno para aprender nuevas cosas. Si le das nueva información, la almacenará en su “cerebro” para poder usarla en el futuro. Pero, a veces, ChatGPT puede cometer errores. Puede que no entienda lo que estás diciendo o puede que te dé una respuesta incorrecta. Es importante recordar que es solo una computadora y puede tener limitaciones. ChatGPT es muy útil para muchas cosas. Puede ayudarte con la tarea, responder preguntas sobre cualquier cosa que quieras saber, o incluso tener una conversación sobre temas interesantes. En resumen, ChatGPT es un robot inteligente que utiliza su “cerebro”, “oído” y “boca” para entender lo que le dices y darte respuestas útiles. Puede aprender nuevas cosas y es útil para muchas tareas diferentes. Pero, como todas las computadoras, también puede cometer errores.

Aunque siempre se pierde la esencia de algo al simplificarlo, me gusta mucho como ChatGPT puede simplificar las cosas. Así que le pedí que explique en qué consiste mi trabajo en palabras sencillas (como para un niño de doce años). Luego pegué el resumen y extractos de mi tesis para que hiciera lo mismo.

Mi trabajo como analista de datos de salud

La salud pública es como un superhéroe que trabaja para mantener a las personas sanas y felices. Un analista de datos de salud pública es como un detective que ayuda al superhéroe a encontrar pistas importantes para descubrir cómo mantener a la gente sana. Usando matemáticas y tecnología, el analista de datos busca patrones y tendencias en la información sobre la salud de las personas, para ayudar al superhéroe a tomar decisiones importantes sobre cómo proteger a la población. Para hacer esto, utilizo bases de datos que contienen información sobre la salud de muchas personas, como por ejemplo, cuánto ejercicio hacen, qué tan bien duermen, si fuman o no, y si tienen alguna enfermedad. Algunas de estas bases de datos son el CCHS de Canadá y el NHANES de Estados Unidos. Estas encuestas se realizan a personas seleccionadas al azar, para que sean representativas de la población en general.

Una vez que tengo la información, uso un programa llamado R para analizarla. R es como una calculadora gigante que me ayuda a hacer cálculos y a crear gráficas y tablas que me muestran cómo está la salud de la población en diferentes aspectos. De esta manera, puedo identificar patrones y tendencias en la salud de la población y determinar qué factores pueden estar contribuyendo a problemas de salud o enfermedades. De esta forma, el trabajo del analista de datos de salud pública ayuda a mantener a todos sanos y salvos.

Mi tesis

Este estudio trata sobre cómo nacen los bebés. A veces, los padres planean tener un bebé y a veces no. Queríamos ver si esto afecta qué tan bien crece y aprende el bebé cuando tiene entre tres y cinco años. Descubrimos que los bebés que no fueron planeados tuvieron más dificultades para crecer y aprender. También observamos a niños de diferentes orígenes y descubrimos que algunos se vieron más afectados que otros. Esto significa que es importante que los padres planifiquen cuándo quieren tener un bebé y tengan acceso a formas seguras de no tener un bebé si no están preparados. Esto ayudará a todos los niños a crecer y aprender mejor.

Primero, analizamos información de 39.000 niños en ocho grupos diferentes en países ricos. Queríamos ver si importa si un bebé fue planeado o no. Incluimos un total de ocho estudios publicados en años anteriores. Algunos estudios dijeron que los bebés que no fueron planificados tuvieron más dificultades para crecer y aprender que aquellos que sí lo fueron. Pero no todos los estudios coincidieron. Es difícil decirlo con certeza porque los estudios se realizaron de manera diferente y no todos informaron las mismas cosas.

Luego hicimos un estudio para ver si los niños que nacen de embarazos no planeados tienen más probabilidades de tener un desarrollo inadecuado. El estudio encontró que sí, que los niños que nacen de embarazos no planeados tienen un 43% más de probabilidades de tener un desarrollo inadecuado que los niños que nacen de embarazos planeados. No encontramos ninguna otra cosa que afectara los resultados, como la edad de la madre o el lugar donde vivían. También hicimos algunos cálculos para asegurarnos de que los resultados fueran precisos.

También investigamos cómo el nivel de ingresos, la etnia y el género de los niños influyen en el desarrollo inadecuado en función de si el embarazo fue planeado o no. Los resultados muestran que el porcentaje de desarrollo inadecuado varía según el nivel de ingresos y la etnia, y también difiere entre niños y niñas. En general, los niños de familias con mayores ingresos tenían tasas más bajas de desarrollo inadecuado. Además, encontramos que los niños indígenas nacidos de embarazos no planeados eran menos propensos a tener un desarrollo inadecuado en comparación con los niños mestizos/blancos nacidos de embarazos no planeados. Sin embargo, los niños negros/montubio nacidos de embarazos no planeados tenían tasas significativamente más altas de desarrollo inadecuado que los niños de la misma etnia nacidos de embarazos planeados. En general, el estudio muestra que hay diferencias en el impacto del embarazo no planeado en el desarrollo de los niños según su situación económica, etnia y género.

Tasa anual de aborto en Ecuador por etnia con base en egresos hospitalarios

En dos días tengo que defender mi tesis de maestría (me cambié a la maestría) y quería discutir la importancia de las diferencias en las tasas de aborto en Ecuador en los diferentes grupos étnicos. Resulta que esos datos no están disponibles porque a nadie le ha interesado o le ha parecido relevante. Otra posibilidad es que esa información haya sido estimada, pero se haya perdido en la marea de información que se produce día a día.

Fuentes:

Etnia  Mujeres en edad fértil  Promedio de abortos al año Tasa (1:1000)
Afro-ecuatoriano, montubio u otros                                   488,208 956.50                       1.96
Mestizo o Blanco                                4,379,032 15186.25                       3.47
Indígena                                   408,029 1054.00                       2.58
NA 789
Total                                5,275,269                                             17,197                       3.26

 

Si necesitan citar este dato, pueden usar esta cita:

Delgado-Ron, J. A. (2022, October 10). Annual abortion rate by race/ethnicity among Ecuadorian women. https://doi.org/10.17605/OSF.IO/BG6T5

(El enlace también contiene el código para calcular numerador y denominador).

RESEÑA “Un padre suficientemente bueno”

Hola amigos,

Hoy les traigo la reseña de “The Good Enough Parent”, un libro sobre paternidad y maternidad. Me divertí mucho haciendo este video e hice algo nuevo: escoger mis frases favoritas y explicarlas. Usualmente no hago eso para no soltar pedazos de historia o que los mensajes del libro no pierdan fuerza, pero este libro está estructurado para que las sorpresas no sean tan importantes. Son treinta minutos, y no me di cuenta de que estaba haciendo algo tan largo, pero ahí está.

Lamentablemente el libro no está disponible en español, pero si alguien quiere emprender la tarea, tengo entendido que los derechos de traducción están a la venta. Yo lo traduciría encantado si tuviera los derechos y me ganara un sueldo humilde. En fin, abajo el video. Consideré poner esto como contenido exclusivo para mis suscriptores, pero aún no soy tan popular. Así que les dejo acá el enlance de las donaciones:

https://www.buymeacoffee.com/andresdelgado

Demasiado honesto

Problemas

Si puedo rastrear los problemas más grandes que he tenido en la vida a una sola cosa es esa: soy demasiado honesto. Ya no estoy en edad de pensar que esa es una virtud pura. Toda cualidad tiene su lado oscuro. La terquedad es la gemela malvada de la tenacidad. El generoso casi siempre peca de ingenuo. Y el honesto escribe en su blog sobre cómo obsesionarse con la verdad te causan estrés postraumático e inestabilidad laboral. ¿Ejemplos concretos? Cuando tenía 29 años trabajaba para el gobierno y publicaba en prensa sobre el espionaje del gobierno. No solo lo denunciaba, sino que me mofaba en público de su incompetencia. Ya todos sabemos cómo terminó eso.

A menudo lo he descrito como quemar puentes. Y no piensen que es algo de lo que me siento orgulloso, a menudo esos puentes cayeron antes que los pueda cruzar. Jamás he podido disimular el descontento con mis jefes. De hecho, creo que hago un esfuerzo por dejar lo más claro posible cuál es mi postura. Resisto con exceso si es que algo me parece inaceptable. Siempre habrán dos versiones de esos encontrones (aún prefiero la mía), pero hoy me pregunto: ¿por qué?

Salir de un puesto en el sector público implica muchas cosas. A menudo, estás obligado a presentar un informe de fin de gestión. Escribir esas líneas tras mi despido del ministerio de salud pública me dio tanta satisfacción. Comparar mi rendimiento con el de todos los demás era la mejor respuesta que pude dar a las personas que decidieron que era el prescindible. Si repitiera ese ejercicio con cada uno de mis trabajos, me pasaría algo similar. Trabajar conmigo tiene ventajas. Identifico desafíos institucionales, oportunidades de mejora. A menudo, soy tan curioso que puedo aprender e implementar sistemas nuevos (en la UTE, por ejemplo, implementé Open Journal Systems y REDCap). Si no sé algo, aprenderé y si aprendo algo me gusta compartir con mis compañeros de trabajo. Sin embargo, me siguen despidiendo. A veces, no me despiden, pero la tensión crece tanto que prefiero renunciar preventivamente.

El incidente

Pero siendo honestos, no logro entender del todo porque me enojo tanto con mis jefes. De hecho, jamás pensé que fuera importante hasta hoy cuando escuché Thinking about work. En esta entrevista, Alain de Botton dice que nuestras reacciones viscerales reflejan experiencias de nuestra infancia. Adoptando ese concepto, pareciera que me enojo con mis jefes cuando se portan igual que mis papás (o algún otro personaje no macabro de mi infancia). Entonces he pasado este último par de horas pensando en las cosas tan terribles que pasaban en mi casa. Lo único en lo que puedo pensar es el episodio de la pasta de dientes. Papá inisitía en que aplastemos la base de la pasta. Mi papá fue, es y será vehemente. Entonces un día, yo entré al baño y encontré el tubo de colgate aplastado por la mitad. No recuerdo qué dije, pero pusé el grito en el cielo. Toda mi familia estaba en el baño mientras yo mostraba la evidencia del delito gritando ¡¿QUIÉN FUE?!

 

Obviamente regresé a ver a mi hermana. La más inmadura de la familia (jeje, te quiero ñaña). Pero ella meneó la cabeza y su cabello agarrado en cola diciendo que no. Y bueno, ¿qué esperaba yo? A veces mentíamos un poco para escapar de esas circunstancias. Pero dudé y regresé a ver a mi mamá. Ya no recuerdo su cara, pero seguro estaba más confundida que los extranjeros tratando de cruzar el paso zebra entre el parque La Carolina y el Mall el Jardín. En todo caso, seguro mamá se olvidó o mi hermana mintió.
Estaba a punto de darme por vencido y hacer nota mental de guardar medio rencor hacia cada una de ellas (por si acaso) cuando una voz masculina paralizó la escena. “Yo fui”.

Creo que jamás en la vida me sentí tan indignado por algo tan insignificante. Ni cuando mi ex me confesó que me había sido infiel (hola, Kata, espero esté todo bien). Pero el hecho de que mi papá insistiera tanto en mantener la disciplina para luego romperla me superaba. Por supuesto, estoy partido de la risa mientras escribo eso. Pero sinceramente no se me ocurre una mejor historia. Y no quise dejar pasar la oportunidad de deshilar mi teoría de que no puedo mantener un buen trabajo porque mi papá aplastó la pasta colgate por la mitad.

Mijito, haga caso

Pero siendo un poco más serio, creo que sí hay algo que marcó mi infancia lo suficiente para dejarme este terrible defecto. No tiene mucho que ver con la honestidad sino con algo peor: necesito que la gente me haga caso. Hacer caso no porque mi autoestima dependa del número de visitas (también soy eso: por favor, suscríbanse a mi canal de YouTube y síganme en Twitter e Instagram). Cuando digo “háganme caso”, quiero decir obedézcanme. En el peor de los casos, quiero que al menos me den la razón.

Acá sí hay varias historias que se repiten una y otra vez. Yo tratando de entrometerme en una conversación adulta. Los adultos mirándose unos a otros. Mamá llevándome a un lado diciendo que los deje hablar. Por supuesto, tampoco recuerdo qué dije, pero dado el contexto seguro que no era nada brillante. El problema no era tanto que mis argumentos eran disparatados (al menos, nunca tendré esa certeza), sino que nadie discutía conmigo. Nadie escuchaba mis ideas y me explicaba porque estaban mal. Simplemente mi opinión no era válida por defecto. Porque era niño. Sufrí lo que los gringos conocen como ageism y que tristemente no tiene una traducción bacana. ¿Edadismo? Ser discriminado por el simple hecho de que eres de otra edad.

No les miento cuando les digo que esperaba con ansias la siguiente etapa de mi vida para dejar eso atrás. Esperaba que al llegar al colegio las cosas cambiaran. Luego, que mi voz sea aceptable al llegar a la mayoría de edad. Eventualmente, me di por vencido. Si la edad no era el problema (porque la gente seguía sin hacerme caso), podía solucionarlo todo con un diploma. Cuando realmente pensé qué quería “ser de grande”. No me pregunté quiénes ganan mejores sueldos, cuáles eran mis aptitudes o cómo se vería mi día a día en la profesión. La única pregunta que me hice fue: ¿cuál es la profesión más respetable a quien la gente tiene que escuchar? Y así, amigos míos, es como terminé estudiando medicina.

Medicina basada en evidencia

“Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”
Juan 8:32

Realmente disfruté la primera mitad de mi carrera (cuando primaba el contenido estructurado sobre la resolución de casos). El señor decano —que tenía el mismo efecto en nosotros que Wilson Fisk en el universo del hombre araña— se convirtió obviamente en mi punto de referencia. ¿Cómo? Pues dictaba la cátedra de medicina basada en evidencia (MBE). La MBE desterraba la visión del médico idealizado (¡mierda!) por el uso “consciente, juicioso y explícito de la mejor certeza científica“. En este punto de mi vida, no debería asombrarle a nadie que me haya inscrito en un doctorado de epidemiología y salud pública. ¿Saben lo satisfactorio que es para mí publicar un artículo científico? Tengo nueve artículos en Scopus, y tres los he publicado solo (lo cual es algo no imposible pero un poco raro). ¿Saben qué hago cuando quiero subirme el ánimo? Revisar mis citaciones en Google Scholar. La cantidad de veces que alguien menciona mi nombre como voz autoritaria (118, por si se lo preguntaban).

Mi obsesión con la verdad y con ser honesto se conecta con un viejo adagio que he escuchado desde niño: “Al final, la verdad siempre prevalece”. Si mi voz se ciñe a los hechos, casi siempre tendré la razón y, eventualmente, la gente me hará caso. Y si no, tendré el disgusto de abofetearles un “te dije”.

Zanahorias y palos

Otra de las cosas que me molesta demasiado es que me impongan condiciones absurdas. Por ejemplo, estallé cuando uno de mis exjefes me dijo “puede ir [a una conferencia científica] si termina la presentación” con la que me pidió ayuda. Sencillamente exploté. ¿Por qué? Mentiría si dijera que mis padres me tenían esclavizado. No recuerdo que debiera hacer cosas para que me den permiso. Fui un niño mimado. Lo que sí recuerdo es que estaba metafóricamente atado a otros niños de mi misma edad. Por ejemplo, cuando fui a mi primer curso de guitarra, aprendí bastante rápido y quise seguir avanzando solo. Lamentablemente, no iba al curso solo sino que fueron mi prima y mi hermana (sé que suena horrible, pero quiero ser transparente sobre este “trauma”). Quizá mis papás y tíos no podían pagar demasiado, pero el punto es que no podía avanzar a los próximos ejercicios. Tenía que sentarme en el aula a esperar que otras personas se igualaran.

Lo mismo sucedió en mi primera prueba de ascenso de taekowndo. Estoy seguro que me debían haber ascendido directamente a cinturón amarillo con puntas azules, pero mis papás querían que mi hermana y yo estuviéramos en la misma clase. Nada de esto puede ser verificado. Incluso puede que fuera mentira, pero yo internalicé esas experiencias. Era extremadamente frustrante. No sé si eso explique por qué exploté cuando me pidieron que haga una tarea que no me gustaba como condición a hacer otra que me importaba. Lo más inapropiado del tema es que usé la profesión de mamá como insulto. “No soy su secretaria”.

Ética laboral

¿Por qué les cuento esto? En parte porque es terapia. Pero en la práctica, un buen ambiente laboral necesita este tipo de honestidad. De aproximarnos al trabajo conscientes de nuestros defectos. No les digo que son cosas que voy a soltar en la primera entrevista, pero creo que sí compartiré algunos detalles una vez firmado el contrato. A menudo escuchamos hablar de honestidad intelectual, pero la honestidad emocional también es relevante. Me aterra pensar que, en un futuro, mis ingresos y prestigios dependerán de mi capacidad para escribir grants. ¿Cómo me voy a sentir cada vez que alguien rechace mis aplicaciones? Como ese niño de seis años preguntándose por qué no le hacen caso. Quizá por eso me encantan tanto las labores editoriales. ¿Qué puede ser más bonito que decirle a otra persona que no puede escribir una frase como ella quiere sino como la quiero yo? Sí, hay gente a la que le pagan por eso. Quizá el mejor trabajo sea aquel donde brillemos por nuestros mejores defectos.