Qué hacer y qué no cuando se filtra información

El pasado viernes 5 de septiembre se develó un video en YouTube mediante una cuenta anónima en twitter, en el mismo se puede apreciar la interfaz administrativa de dos páginas de Facebook, el Patriota y Prohibido Olvidar, ambas reconocidas por proferir mensajes contra cierta clase política y la primera por hacerlo en un lenguaje algo agresivo. Resulta que una proporción importante de los administradores es parte de la agencia publicitaria Ximah Digital, involucrada en la campaña All you need is Ecuador y que ha mantenido contratos con varias instituciones del Estado, como se puede apreciar en su página web.

Ivanna Zauzich, uno de los rostros públicos y community manager de la agencia, fue quizá la primera en responder a varios comentarios, preguntas y acusaciones sobre lo que sucedía al respecto, sin tener muy claro qué hacer apenas alcanzó a afrontar la situación. “Pido comedidamente al hacker que muestre que jamás publiqué nada en la cuenta Prohibido Olvidar. Régreseme mi reputación”, decía uno de sus tuits, no la conozco y no es el objetivo de este texto emitir un juicio de valor sobre su papel en este escándalo, pero entiendo que estaba en una posición incómoda bajo una relación de poder y con compromisos previamente adquiridos.

Tomo el ejemplo de Ivanna, como una demostración de lo que sucedió mal con esa filtración. En este caso asociar a la página de Facebook con el dueño de la agencia era inevitable, ya que es él quien consta en los registros públicos como responsable de la firma por cualquier eventualidad. Dado que en esta circunstancia la probable implicación del video no es quién escribe o da clic para publicar un anuncio, sino si el financiamiento para estas cuentas proviene de manos privadas o del sector público, la exposición con nombre y apellido de los empleados era innecesaria.

Un caso similar ocurrió cuando periodistas de The Guardian publicaron irresponsablemente la clave de un archivo que les fue provisto por Wikileaks en uno de sus libros, al momento de la publicación el archivo era públicamente accesible y contenía raw data (identidades personales), gracias a esto se ha tratado de desprestigiar a Wikileaks de poner en riesgo la vida de agentes estadounidenses en territorio extranjero, pero lo que es más grave, esto ha ido en desmedro de las denuncias presentadas, desviando la atención de ciertos crímentes de guerra hacia ataques personales contra quienes filtran información o contra quienes están circunstancialmente en la escena “obedeciendo órdenes”. Poner en riesgo la vida (física o laboral) de la gente no es un juego.

¿Qué nos llevó al punto de publicar irresponsablemente nombres, apellidos y fotos de los empleados de Ximah Digital? Puede haber más de una respuesta a esto, pero creo que María Paula Romo lo resumió muy bien en una de sus declaraciones cuando, tras la eliminación del movimiento Ruptura 25 del padrón electoral, dijo que lo único que se va a lograr eliminando oportunidades de participación ciudadana en la toma de decisiones sería el surgimiento de actos violentos. Éste es uno de ellos.

Son culpables quienes hackearon la cuenta pero también quienes han hecho que el clima hacia la denuncia sea hostil, quienes han cooptado la libertad de expresión de los grandes medios —incluso si tienen dueños corruptos o hay claros conflictos de interés, los medios masivos son una oportunidad para la denuncia— quienes han hecho ilegal el anonimato y han dejado sin defensas a los posibles denunciantes.

¿Cómo podemos entonces hacer una denuncia responsablemente? Evidentemente no es el hacker el llamado a irrumpir en sistemas ajenos, al menos esta no debe ser la primera opción, lo mejor sería que quienes son testigos de actos ilegales o de abuso de poder, transmitan este mensaje al público sin poner en riesgo su identidad. Ecuador Transparente es una página web similar a Wikileaks, parte de la Associated Whistleblowing Press. Mediante el uso del sistema operativo Tails (ejecutable desde una memoria USB), cualquier persona puede ejecutar denuncias de manera segura y anónima. Algo importante es que si se llegara a comprometer la identidad personal de un involucrado sin responsabilidad directa, Ecuador Transparente no lo publicará, es la responsabilidad del denunciante, y sino del grupo editorial, limpiar estos rastros.

Como sociedad civil hemos fallado en comunicar la existencia de estas herramientas. Los medios de comunicación masiva, a su vez, no han integrado herramientas apropiadas como SecureDrop dentro de sus sistemas de publicación. El gobierno no ha establecido mecanismos legales apropiados que protejan a los denunciantes. Todos podemos hacer algo para que no vuelvan a pagar “justos por pecadores” y, en este punto, cuando la inacción ya ha empezado a cobrar sus primeras víctimas, sería irresponsable no hacerlo.

El costo del «open science»

Revisando uno de los documentos pos-cumbre de la FLOK Society, el de Ciencia colaborativa, abierta, libre y común, me siento algo incómodo con algunos de sus argumentos. Una traducción del texto original en inglés quedaría algo así:

A diferencia de otros factores de producción, sin embargo, el conocimiento no es un recurso escaso porque no se agota con su uso. De hecho, el reto de tratar al conocimiento como un recurso capital es que el conocimiento es altamente fungible. Es decir, el conocimiento puede ser fácilmente digitalizado, incrementado, y transmitido como información a casi cero costo. Como un bien público, cualquier número de personas puede construir, consumir y utilizar el conocimiento sin necesidad de agotar su valor (Stiglitz, 1999).
La escasez puede ser una condición previa para la economía de la oferta y la demanda, pero el conocimiento en sí mismo no es un recurso escaso.[1]

La negrilla es mía y está ahí para señalar los puntos que encuentro como conflictivos, uno por no contar con un respaldo adecuado de evidencia y otro por requerir un amplio debate sobre realidades y expectativas sobre gestión del conocimiento. Previamente en el artículo se mencionan el acceso abierto a publicaciones y los datos abiertos como nuevas oportunidades de generación de conocimiento, pasamos también por concebir al conocimiento como una materia prima de donde se extrae nuevo valor agregado, y desde este punto de vista es comprensible pensar que habiendo más y más datos disponibles se los podría «minar» y fácilmente ampliar el pool de conocimiento actual.

Mi cuestionamiento parte de que no en todas las áreas de la investigación científica se puede elaborar nuevos datos a partir de los existentes en la misma proporción y donde se hace esto a veces conduce a nuevas necesidades que implican un alto costo de investigación. En mi campo, por ejemplo, se puede argumentar que las revisiones sistemáticas aportan ciertamente nuevas luces sobre el valor real de la información que está publicada y se pueden establecer nuevas guías de tratamiento que reduzcan gastos públicos o privados, mejoren la tasa de supervivencia de los pacientes o eviten efectos adversos por prescripción indebida, por citar unos pocos ejemplos. Quienes hemos leído revisiones sistemáticas, sin embargo, sabemos que una de las conclusiones más frecuentes es «se necesitan más estudios». ¿Qué significa esto y cuál es la implicación real de esto si hablamos en términos de creación de conocimiento?

Hace casi un año ya, Forbes publicó un artículo donde examinaba cuál es el costo promedio de una innovación famacéutica (en base a un estudio realizado en 98 empresas). Uno de los factores a tener en cuenta es que el 95% de las investigaciones farmacéuticas no arrojan un producto funcional. Así, el costo de generar un medicamente varía entre 385 millones de dólares — para pequeñas compañías que lograron convencer  a un gran inversionista una vez eludido cierto riesgo de inversión — hasta 4 ó 5 mil millones por cada nueva medicina producida. Esto puede sonar excesivo, muy seguramente una parte sustancial de esta inversión va a engordar bolsillos, pero si uno entra a un laboratorio farmacéutico entenderá que muchos de los costos sí tienen que ver con los montos necesarios para infraestructura, personal, y sobretodo las 4 fases que comprenden un ensayo clínico experimental, tres de las cuales suceden previas a la comercialización del medicamento.

Uno podría argumentar entonces que la revisión sistemática de un sólo medicamento puede producir nuevos resultados a un costo cercano a $0, y que podemos difundir eso a la velocidad de la luz poniéndolo a disposición de toda la gente con acceso a Internet y llamar a la liberación de toda la información científica, pero el asunto es que para que eso haya sido posible primero se gastaron millones de dólares en el mundo material. Si queremos asegurar el desarrollo científico y el incremento del pool de conocimientos, debemos garantizar un ingreso mínimo y flexible a la investigación. Los otros elementos de la apertura científica nos ayudarán a no poner un sobreprecio a esta cifra mediante la implementación de procesos más eficientes producto de la transparencia. Si ese ingreso se debe obtener a través del acceso a la información, mediante impuestos a los centros de investigación o la población en general, es otra discusión.

El ejemplo anterior no es, lo admito, una muestra significativa de todos los campos de la ciencia. En cada uno de los campos corresponderá hacer un ajuste según sus necesidades. Incluso el de la medicina farmacológica podría variar enormemente el momento en que seamos capaces de simular mediante computación todos los efectos de una droga en la totalidad de la población con un índice de confianza alto, reduciendo drásticamente el costo, pero las preguntas a responder son las mismas:

  1. ¿qué cantidad de dinero necesito garantizar para investigación si requiero mantener su sostenibilidad?
  2. En base a la situación económica de mi economía de escala (país, región, continente) ¿de dónde puedo obtener ese ingreso? ¿es más eficiente cargarlo al artículo mediante instrumentos como el derecho de autor o financiarlo con impuestos directos? ¿Obtendré más renta posterior con innovaciones subsecuentes al «liberar» mi patente o debo proteger mi invención al tener poca capacidad de evolucionar en futuros productos?

Si me preguntan, no hay consenso, además de haber muchos intereses, existen muchos prejuicios e ignorancia sobre el tema. Lo más apropiado sería realizar un amplio debate público, al menos con los actores clave y posteriormente definir una metodología para hacer este cálculo. Si me preguntan, se debería establecer un modelo matemático que permita su aplicabilidad en varios campos. Creo que entonces podríamos heredar a la siguiente generación (metafóricamente hablando) una cantidad significativa de conocimiento liberado, una deuda específica en pos de liberar conocimiento y de asegurar la sostenibilidad de futuras investigaciones y una metodología que permite lidiar con la débil frontera entre lo tangible y lo intangible.
Referencias:
[1] Barandiaran, X.E. & Araya, D. (2014) Free/Libre, Open and Collabor­ative Science (v.1.0). Buen Conocer ­ FLOK Society Policy Document 1.2. Quito: IAEN (Instituto de Altos Estudios Nacionales).

Open Science

Censura previa

No importa mucho cómo, el asunto es que me di cuenta que tenía una oportunidad única y la estaba desperdiciando. Tenía a mi lado al presidente de la república y pensé: ¿Qué debo decirle? Siempre criticas a la gente por tener la oportunidad de haber dicho algo importante y haberse perdido en el momento.

— Señor presidente, hay algo que quería decirle.

— Sí dígame — me responde mientras me adelanta con paso acelerado.

— Espere, me gustaría — le digo mientras lo tomo del brazo — que fuéramos por este lugar más tranquilo, porque lo que le quiero decir es importante.

El presidente accede mientras camina lentamente con esa frente arrugada que caracteriza a sus momentos de seriedad. Claro que es muy serio lo que le tengo que decir, cualquier cosa que le diga al presidente debe ser seria, el problema es que ahora mismo no se me ocurre nada. Tengo que pensar rápido ¿por dónde empezar? ¿qué es lo que podría llamar su atención y conducir a lo que realmente le quiero decir?

— Señor, la gente está muy molesta — empiezo a balbucear no muy seguro de lo que realmente le quiero decir, no puedo decir TOTALITARISMO, perdería mi oportunidad — le molesta mucho todos los impuestos.

— Pero…

— Yo sé que el Estado está justamente para eso, pero la gente no lo sabe, pero creo que debería…

De repente, me despierto. Un poco molesto por darme cuenta que mi genio creativo más profundo no pudo articular adecuadamente en el momento preciso, pero también burlándome un poco de lo ingenuo que puede parecer pensar que él no sabía que estaba siendo impopular, que las medidas que estaba tomando se veían desastrosas. De repente, me invade otro pensamiento, como si el sueño no hubiera terminado.

El presidente anuncia por cadena nacional que ha reflexionado y concluido que en un país en democracia no se puede tomar decisiones que afectarán a todas las personas desde una oficina cerrada. «Haremos una consulta popular, a pesar de los costos que esto representa, para preguntar a la gente sobre la explotación del campo ITT, en la consulta también preguntaremos sobre la enmienda constitucional, para que todas y todos los ecuatorianos se manifiesten sobre el futuro de la patria»,

Fue bonito imaginar por un momento que el presidente pedía a sus equipos de trabajo que realizaran una explicación detallada y en lenguaje sencillo sobre los retos que enfrenta la economía ecuatoriana y lo que lo impulsó a explotar el ITT. Y entonces, cuando quise pensar una analogía para las reformas constitucionales me reí de mí mismo ¿en qué cabeza cabe que alguien que propone reelección indefinida, centralización del presupuesto, entre tantas otras cosas, pensaría en una consulta popular? José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, dijo que las reformas propuestas «facilitarían que el gobierno aplique restricciones arbitrarias a medios de comunicación y utilice habitualmente a militares en operativos de seguridad pública, y al mismo tiempo dificultarían que los ciudadanos puedan presentar denuncias judiciales en casos de abusos».

Quise describir mi experiencia inmediatamente, me contuve… ¿Era ilegal? Con el reciente aprobado código penal se tipificaban como delitos insultos en redes sociales ¿cómo lo iba a tomar el presidente? Bueno, seguramente no lo leería. Pero claramente señaló ayer que quien lo llame fascista debe probarlo sino ¿vas preso? Y lo que estoy escribiendo ¿podría ser considerado como una acusación de intento de una dictadura blanda institucionalizada? Censura previa.

Si yo pienso así ¿qué pensarán los periodistas? Eso explica porque las salas de redacción ahora tienen igual número de editores que de abogados.

Me asusto de ese miedo. Me horroriza la posibilidad de que eso sea permanente. Escribo.

Apertura científica

«La ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos»- Richard Feynman

La apertura científica está caracterizada por una apertura en los procesos, la disponibilidad de los datos y metodologías, por el hecho de que cualquier persona pueda verificar lo que está escribiendo el investigador bajo las condiciones apropiadas, y por la posibilidad de utilizar los resultados de la investigación (esto se conoce como acceso abierto). Si lo sistematizamos un poco, esto queda algo así:

  1. Transparencia en la recolección de datos y en las metodologías de observación y experimentación;
  2. Disponibilidad pública de los datos, en un formato adecuado para su reutilización;
  3. Transparencia y accesibilidad de la comunicación científica;
  4. Uso de herramientas en línea para facilitar la colaboración científica.

Al igual que sucede con el software, no basta liberar el código. Muy pocas personas podrán realmente utilizar ese conocimiento, sino se acompaña de un formato amigable al usuario, de ser fácilmente indexado por los motores de búsqueda más comunes, que uno pueda copiar el texto sin tener que pelear con el PDF, entre otras cosas. El problema es que bajo el paradigma actual—»Trabaja, termina, publica [en un diario reconocido]»— no contribuye a hacer amigable al conocimiento; es algo totalmente secundario y hasta podría resultar hasta contraproducente.

La apertura científica implica:

  • «Perder» tiempo arreglando el formato
  • «Perder» reputación al publicar en un diario de libre acceso que no te otorga más puntaje dentro de las evaluaciones clásicas, o que incluso podría empeorar tu reputación por publicar en diarios «de menor calidad».
  • Esta pérdida de reputación a su vez tiene efectos en el acceso que un investigador pueda tener a laboratorios y herramientas que se encuentran dentro de instituciones que buscan precisamente personal prestigioso. Sin buenos laboratorios, el científico no puede ahondar más en su material; finalmente,

Estos factores generan un impacto en los ingresos del investigador y también de las universidades que los financian. ¿Qué haría que los investigadores incluyan estos «costos» dentro de sus proceso de investigación y publicación? O en otras palabras ¿cómo evitamos la externalidad de la exclusión de una gran cantidad de la población al conocimiento científico?

La puesta en práctica de un nuevo paradigma—»Trabaja, termina, publica, libera»—debe ser institucionalizada. La inclusión de datos y metadatos en la web debe ser un requerimiento por parte de los rectores de ciencia e investigación.[1]

Es mala idea aplicar los mismos parámetros para quien escribe un cuento y quien investiga el cáncer. Es necesario incluir políticas que aseguren transparencia en el desarrollo de las investigaciones científicas, así como una nueva metodología de publicación, al menos para aquellas investigaciones que reciben fondos públicos, sino para todas aquellas que se encuentran dentro del sistema de investigación.

Adicional a esto, hay que enfrentar el problema de que el conocimiento es secuencial, y que muchas de las antiguas publicaciones cerradas son la base para nuevos artículos, parece ser necesario entonces que en estos repositorios abiertos que menciona Creative Commons, se sepa distinguir entre estas dos categorías: verificable [por cualquiera] y no verificable. Esto con el objetivo de advertir, pero también de demostrar lo perjudicial que pueden ser los sistemas cerrados de publicación y su fomento mediante una alta calificación a los mismos.

Los investigadores pueden y deben exigir reformas a los sistemas de evaluación en universidades y otras instituciones para salir del Lock-in que representa el modelo actual de gestión del conocimiento científico y el público en general debe ser concientizado sobre esta problemática. Esto es clave para conseguir el apoyo a reformas políticas que actualmente podrían parecer «sui generis» o «noveleras».

La formación de una revista científica robusta que funcione a manera de repositorio abierto para las publicaciones del Sur (y aquellos que desde el Norte quieran unirse a la iniciativa) debe ser puesta en marcha, los estándares y calidad deben ser iguales o mejores que aquellas de las revistas científicas clásicas. La revisión de pares debe y permanecerá hasta que otros métodos sean igual de confiables o mejores.

Notas:

[1] Esto no puede hacerlo sólo un país. Si un gran porcentaje de la producción científica se encuentra ubicada en el hemisferio sur, sobretodo en Asia, es factible que una cooperación Sur-Sur determina un cambio en la forma en que hacemos investigación y divulgación científica.

El término original bajo el cual se puede encontrar muchísima información en inglés es «Open Science», ciencia abierta. He preferido no usar ese término porque denota una subdivisión de la ciencia (abierta y cerrada); eso no existe, sino que los protocolos y comportamientos científicos se han alejado del buen uso que le debemos dar al método científico. Lo que necesitamos no es una «ciencia abierta», es más apertura científica.

El núcleo conceptual del artículo gracias a Dan Gezelter y su artículo «What, exactly, is open science», http://www.openscience.org/blog/?p=269

La versión original de este artículo ha sido editada y archivada.

Me llamaron del CERN (Sí, el que colisiona partículas)

El día de hoy tuve el agrado de conversar con Javier Serrano, quien se desempeña como ingeniero en el Departamento de haces de partículas del CERN. La razón de su llamada es que estuve como loco buscando como contactarlo tras enterarme que él había sido el responsable de que la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN por sus siglas en inglés) creara e implementara una licencia para hardware de fuentes abiertas.

El CERN es una de las instalaciones más avanzadas del universo conocido, ahí se encuentra el gran colisionador de hadrones, que en su parte central cuenta con la zona más exensa refrigerada del planeta, a una temperatura inferior a la del espacio profundo. La presión dentro de sus conductos es unas diez veces menor que la que existe en la superficie de la luna

Esa fue precisamente la pregunta que le realicé a Javier, quien se apresuró a contarme que si bien el CERN es algo enorme, este proyecto era más bien algo mucho más pequeño (aparentemente no era el primero que lo contactaba llevado por la emoción). Procedió entonces a describir las motivaciones que habían llevado a la implementación de un ecosistema de hardware de fuentes abiertas y la cronología del proceso, aquí el chisme:

Le tenían una sana envidia a la gente que trabajaba con GNU/Linux, quienes podían modificar el sistema y ponerlo a punto para sus propias necesidades al mismo tiempo que se forma parte de una comunidad vibrante, no veían porque eso no pudiese ocurrir con el hardware. Así que lo primero fue crear un repositorio, que funcionó de forma parecida a las forjas de software.

«Los científicos del CERN están en toda la capacidad de crear ellos mismos estas herramientas, pero necesitamos el tiempo para dedicarlo a otras tareas», el siguiente paso fue entonces el crear un modelo de negocios para que las empresas sean quienes provean este servicio. «Tú puedes comprar el equipo a alguien que lo fabrica en un garage, pero es a tu propio riesgo». Las empresas se hacen entonces responsables de la fabricación del hardware pero también garantizan la calidad del proceso, cualquier reclamo o necesidad va directamente a ellos. En esto, el modelo de negocios funciona de forma muy similar al del software libre, pero lo que cambió realmente es que al abrir el diseño, habían muchas más empresas de cumplir con la oferta.

El siguiente y definitivo paso fue la creación de la Licencia de Hardware Abierto de CERN, la cual le ofrecía un amparo legal a estas empresas. El mensaje era algo así como «tranquilo, nadie va a privatizar esto, vas a poder seguir siendo nuestro proveedor». La licencia fue desarrollada conjuntamente entre Javier y Myriam Ayass

Una de las cuestiones clave, menciona para finalizar, es que dentro de los organismos públicos exista gente competente, que esté en capacidad de hacer todo lo que se le requiere al proveedor, esto ha sido muy importante al momento de especificar los requerimientos y de garantizar la calidad del producto.

Serrano considera que es muy importante que los fondos públicos permitan que la información sea pública, y señala que no fue el ahorro de dinero lo que estuvo en su cabeza, ni en la de los directivos de la institución cuando respaldaron estos proyectos, fue la libertad. Señaló como ejemplo la migración a software libre de la ciudad de Múnich, quienes entendían que no se trataba de los costos, sino de la independencia, el fomento de la empresa local y la generación de empleo, que hayan terminado ahorrándose 11 millones de euros es otra cosa.