En esta bitácora en video les doy mi opinión sobre cuál será la próxima revolución científica: la idea de que la mente NO proviene del cerebro. Les cuento un poco de recientes hallazgos en el campo de la biología y luego extiendo el argumento a casos humanos. Puedes consultar las fuentes en los enlaces de mi artículo Cuándo los biólogos encontraron semillas de ají psíquicas.
Cada vez más médicos reconocen la validez de las experiencias cercanas a la muerte
Jorge Andrés Delgado-Ron, Simon Fraser University
Según un influyente estudio publicado por The Lancet en 2001, uno de cada diez pacientes que sufre un paro cardíaco regresa al mundo con un nuevo recuerdo central en su memoria. Esta “experiencia cercana a la muerte” (ECM) es tan vívida y convincente que, con frecuencia, transforma la forma en que la persona entiende el mundo, la vida después de la muerte e incluso su propia identidad.
A diferencia de las alucinaciones o el delirio, que son experiencias fragmentadas o desorganizadas, los relatos de las experiencias cercanas a la muerte se caracterizan por un notable grado de claridad y permanencia. Cuando los investigadores preguntan a quienes las han vivido, muchos pacientes afirman que se trata del momento más importante de toda su vida.
A pesar de décadas de investigación académica sobre este fenómeno, muy poco de ese conocimiento ha llegado a los planes de estudio de las facultades de Medicina. En 2024, los investigadores Marieta Pehlivanova y Bruce Greyson realizaron una encuesta entre 215 médicos de la Universidad de Virginia. Aunque muy pocos expresaron opiniones patologizantes o despectivas sobre las experiencias cercanas a la muerte, el estudio mostró que el principal obstáculo para aceptarlas era la falta de conocimiento. En consecuencia, la mayoría manifestó su interés en aprender más sobre ellas.
Este desafío no me resultó desconocido. En muchos aspectos, me recordaba a lo que ocurre en el campo de los psicodélicos, otro ámbito que involucra experiencias profundas y transformadoras, pero que todavía son poco comprendidas dentro de la atención médica convencional.
A pesar del uso cada vez más extendido de sustancias psicodélicas y del creciente interés científico que despiertan, el laboratorio de ecologías y estilos de vida saludables (HEAL, por sus siglas en inglés) de la Universidad Simon Fraser notó la ausencia de guías claras y basadas en evidencia tanto para la población general como para los profesionales de la salud. Como respuesta, HEAL Lab desarrolló una guía de salud pública para promover un uso de menor riesgo de la psilocibina (la sustancia que se encuentra en los así llamados hongos mágicos) y actualmente trabaja en recomendaciones fundamentadas en evidencia para la terapia asistida con psicodélicos aplicada a trastornos de salud mental y de consumo responsable.
Frente a una carencia similar de orientación basada en evidencia sobre las experiencias cercanas a la muerte, surgió la necesidad de reunir la literatura científica disponible y ofrecer recomendaciones prácticas para médicos y otros profesionales interesados en comprender mejor estas experiencias.

Muchas personas que tienen una experiencia cercana a la muerte dicen llegar a un punto de no retorno, como un túnel o un puente (Pixabay/Elizabeth Ann Photo)
Mi artículo titulado “Cinco aspectos que hay que conocer sobre las experiencias cercanas a la muerte“, publicado en el Canadian Medical Association Journal, ofrece una guía breve sobre qué son estas experiencias y cómo deberían abordarse. Quizás el mensaje más importante sea que no deben considerarse un trastorno mental ni una alteración psicológica, ya que con frecuencia se asocian con cambios positivos en la salud mental.
También abordé un tema que suele evitarse: las experiencias cercanas a la muerte con frecuencia incluyen relatos sobre lo que los pacientes perciben como una vida después de la muerte. Asimismo, algunas personas describen experiencias extracorporales que pueden o no ser verificables. Sin embargo, los enfoques centrados en el paciente y fundamentados en la evidencia indican que los profesionales de la salud deberían validar estas experiencias y explorarlas con una actitud abierta, respetuosa y libre de prejuicios.
¿Qué es una experiencia cercana a la muerte?
La característica principal de una experiencia cercana a la muerte es una intensa sensación de pertenencia o de haber “regresado a casa”, que suele traducirse en una profunda percepción de unidad con todo lo que existe. Los investigadores denominan a este fenómeno disolución del ego.
Establecer una cronología precisa de una experiencia cercana a la muerte resulta difícil porque quienes la viven suelen describir que el tiempo deja de existir. Muchas personas afirman que el tiempo se detuvo o que simplemente desapareció. Es en ese contexto donde aparecen memorias extraordinariamente vívidas, la famosa revisión de vida. No se tratan de recuerdos comunes, sino de versiones intensificadas, capaces de evocar no solo las emociones del propio paciente, sino también las de las demás personas que compartieron esos momentos. Muchos describen haber llegado a un punto de no retorno, representado por un túnel, un puente u otro límite simbólico. El estudio AWAreness during REsuscitation II (AWARE II) incluye una descripción temática muy completa de estas experiencias en su material suplementario.
Las experiencias cercanas a la muerte suelen evaluarse mediante la Escala de Greyson u otros instrumentos similares que miden la intensidad de sus diferentes características. Gracias a estas herramientas, los investigadores han identificado importantes similitudes entre las ECM y otros estados alterados de conciencia, especialmente los inducidos por psicodélicos como la dimetiltriptamina (DMT). Comprender esta relación resulta útil porque estudios posteriores indican que las experiencias psicodélicas pueden modificar de manera significativa determinados rasgos psicológicos que forman parte de nuestra personalidad.
Considerar las ECM como una experiencia psicodélica involuntaria ayuda a entender por qué los médicos deben estar preparados para contener y acompañar a un paciente que regresa del umbral de la muerte. En otras palabras, deben procurar brindarle seguridad psicológica y favorecer una adecuada integración de la experiencia. Los estudios clínicos muestran de manera consistente que los efectos positivos duraderos de los psicodélicos —tanto sobre la depresión, el trastorno por estrés postraumático, la ansiedad y rasgos de personalidad como la apertura a nuevas experiencias— dependen en gran medida de lo que ocurre antes, durante y después de la sesión. En este contexto, una actitud despectiva o invalidante por parte del personal de salud puede resultar profundamente traumatizante para el paciente.
Además, las experiencias cercanas a la muerte suelen producir cambios positivos en la vida de quienes las viven. Muchas personas desarrollan un mayor sentido de propósito, pierden el miedo a la muerte y muestran una actitud más empática y solidaria hacia los demás. Estas características sitúan a las ECM fuera del perfil típico de los trastornos psiquiátricos.
La verificación de las percepciones anómalas
Durante algunas experiencias cercanas a la muerte se reportan experiencias extracorporales, en las que la persona siente que abandona su cuerpo físico y puede observar lo que ocurre a su alrededor. En un pequeño grupo de estos casos, las percepciones descritas pueden verificarse posteriormente. Es decir, el paciente recuerda haber visto u oído información que, estando inconsciente, no debería haber podido percibir mediante los sentidos convencionales.
En 2019, la International Association for Near-Death Studies (IANDS) publicó la traducción al español de su libro El Yo No Muere, que recopila más de cien casos de este tipo. Entre ellos figuran descripciones de objetos ubicados en lugares inaccesibles para quienes estaban presentes en la sala. Un ejemplo es el de una moneda de veinticinco centavos de 1985 situada sobre una esquina de un monitor cardíaco de aproximadamente dos metros y medio de altura, cuya existencia fue confirmada por un médico después de subir una escalera. Otro caso corresponde a una paciente con trastorno obsesivo-compulsivo que identificó correctamente el número de serie de doce dígitos ubicado en la parte superior de un respirador de más de dos metros de altura. Posteriormente, un técnico verificó que el número era correcto.
Mi caso favorito fue comentado en un episodio del pódcast producido por el Canadian Medical Association Journal. En esa ocasión, el paciente describió una experiencia en la que parecía haberse elevado por encima del techo hasta llegar a una habitación contigua.
This week on #CMAJPodcasts, Drs. Andrés Delgado-Ron and Marieta Pehlivanova talk to us about near-death experiences, from how they differ from delirium or hallucinations to why dismissive reactions to these experiences can be harmful.
➡️ https://www.cmaj.ca/transcript-252003— CMAJ (@cmaj.ca) June 1, 2026 at 5:34 PM
La mayoría de los ejemplos recopilados en ese libro provienen de profesionales de la salud que documentaron o relataron personalmente estos acontecimientos, ya que uno de los criterios para incluir un caso era contar con el testimonio de un tercero. Aunque la precisión de este tipo de informes suele ser objeto de debate, algunos estudios clínicos prospectivos también han documentado casos de percepción verídica, en los que pacientes inconscientes fueron capaces de describir con exactitud hechos que posteriormente pudieron comprobarse. Los autores del estudio AWAreness during Resuscitation (AWARE), por ejemplo, escribieron:
“Nuestro caso verificado de percepción visual en un momento en que la función cerebral normalmente está ausente o gravemente deteriorada resulta desconcertante… Nuestros hallazgos no sugieren que la percepción visual durante un paro cardíaco sea una alucinación o una ilusión, ya que los recuerdos coincidían con acontecimientos reales que pudieron verificarse.”
Estudiar las percepciones verificables durante las experiencias cercanas a la muerte representa un importante desafío metodológico para los investigadores. En el estudio AWARE, por ejemplo, se colocaron más de mil imágenes y letreros en cinco hospitales, ubicadas en lugares elevados y orientadas hacia el techo, de modo que solo pudieran verse desde un punto cercano al techo. Aunque el estudio hizo seguimiento a más de 2.000 pacientes que sufrieron un paro cardíaco, solo un número muy reducido sobrevivió y pudo ser entrevistado. De ellos, únicamente dos relataron experiencias extracorporales y ninguna ocurrió en una zona donde se habían colocado estos letreros.
Un avance reciente en este campo ha sido el desarrollo de una escala de verificación para experiencias cercanas a la muerte, que permite a los médicos evaluar de forma sistemática la precisión de las percepciones reportadas y la capacidad perceptiva del paciente en ese momento. Esta herramienta facilita un enfoque colaborativo de recopilación de datos, aumentando las posibilidades de obtener evidencia acumulativa a largo plazo.
Aunque investigar la veracidad de los relatos de experiencias extracorporales resulta científicamente fascinante, la prioridad del médico siempre debe ser el bienestar del paciente. En lugar de cerrar la conversación o restarle importancia, es preferible normalizarla preguntando si la persona recuerda algo del período en el que estuvo inconsciente. Si el paciente informa haber vivido una experiencia cercana a la muerte, conviene explicarle que este fenómeno es relativamente frecuente y brindarle el espacio necesario para comprender y procesar lo ocurrido.
Asimismo, los profesionales de la salud pueden orientar a los pacientes hacia grupos de apoyo especializados que cuentan con recursos adecuados para ayudarles a integrar esta experiencia dentro de su vida cotidiana.
En última instancia, construir una sólida relación terapéutica resulta esencial tanto para acompañar a quienes viven la experiencia con angustia como para favorecer investigaciones científicas de mayor calidad sobre este extraordinario fenómeno.
Jorge Andrés Delgado-Ron, Analista Senior de Datos de la Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Simon Fraser.
Este artículo fue republicado de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Puede consultarse la versión original en inglés en el sitio web de The Conversation.
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Islas de la vulnerabilidad
En 2025 empecé a trabajar en el Laboratorio de ecologías y estilos de vida saludable. Mi primer año de trabajo se concentró principalmente en el análisis de la soledad. Hace poquitos días, por ejemplo, el Journal of Men´s Health publicó un artículo que se traduce más o menos como “¿Se puede curar la soledad masculina con conocimiento sobre los beneficios de la conexión social?” En este estudio se manejaron dos tipos de soledad: social y emocional. La primera se acerca más al concepto de confiar en otros y la segunda a la sensación de abandono y rechazo. El artículo compila cuatro estudios cuyos hallazgos y conclusiones resumo a continuación:
- Estudio 1: La mayoría de hombre entiende los efectos de la soledad en la salud mental, pero solo la mitad está consciente de que la soledad puede afectar su salud física y promover el uso de sustancias. Conocer sobre los beneficios de la conexión social se asocia a una reducción de los niveles de soledad social, pero no emocional.
- Estudio 2: Los hombres que más importancia le dan a la conexión social en su vida (de entre una lista de indicadores) usualmente reportan niveles ligeramente más altos de soledad. Pero este estudio fue tan chiquito—con tan solo 37 participantes—que realmente uno no puede concluir nada sobre el tema.
- Estudio 3: Canadá publicó sus guías públicas sobre conexión social. Este estudio se enfocó en qué factores hacían que los hombres sigan esas guías. En resumen, saber que las guías eran buenas o importantes no ayudó, lo que realmente ayudó fue que la gente pensara que las guías era algo “obvio” o “que todo el mundo sabe” y que les parezca algo fácil de hacer. Los hombres somos bien tribales.
- Estudio 4: Este es quizá el estudio más interesante. Tratamos de evaluar el efecto de tratar de conectar con otros con los niveles de soledad. Además, esta encuesta en particular fue contestada por miles de personas. Entonces teníamos una buena capacidad para estudiar estos efectos. Los hombres que más se esforzaban por conectarse con otros reportaban menor soledad social, pero un efecto opuesto: la soledad emocional aumentaba.
En síntesis, no es que a los hombres del estudio (todos canadienses) no les importe conectarse con otros. De hecho, muchos tratan y sienten que es algo importante, pero al hacerlo, logran en su mayoría sentir que pueden contar con alguien, pero sin que eso les solucione la sensación de aislamiento. De hecho, la sensación empeora.

En otras palabras, nuestro estudio ha confirmado ese meme que muestra a una pareja. La mujer le pregunta al hombre que cómo le fue con su amigo recién divorciado y que qué sucedió y el hombre le explica que los hombres no hablan de esas cosas, solo se acompañan. Y la mujer no entiende cómo los hombres pueden tener una relación de amistad así. Me gusta confirmar memes científicamente.
Pero escribo esto porque hay dos cositas esenciales para no sentirse solo y abandonado. Primero, como interlocutores, los hombres necesitamos aprender a ser vulnerables. En palabras simples, aprender a emborracharnos sin tomar alcohol. Dejar que esos problemas que tenemos atorados salgan, idealmente en forma de tristeza, pero sino al menos de ira. Y que esos sentimientos puedan ser verbalizados y muestren lo ridículos que son nuestros problemas. Lo patéticas que son nuestras vidas y lo poco hombres en lo que nos hemos convertido.
Segundo, necesitamos a la otra persona que esté lista para escucharnos. Hace años uno de mis amigos me dijo que estaba ansioso porque alguien me rompiera el corazón. Su plan era que yo esté desecho y me ahogue en alcohol para contarle mis penas. Por supuesto que lo dijo mitad en broma y mitad en serio, pero es una de las mejores ofertas que me han hecho. O, siendo un poco más emotivo, es una de las cosas más bonitas que me han dicho.
Canadá no tiene estas islas de vulnerabilidad. Ecuador, en ese sentido, era un hermoso archipiélago en el que uno podía encontrarse, en la forma más aleatoria, entre gente no solo dispuesta sino curiosa acerca de tu historia de vida. Y ojalá sea algo trágica. Y si es chistoso reírse de esa tragedia mejor. O, como dice ese otro meme, ¿no será de tomar un traguito?
¿Pueden los científicos creer en el alma eterna?
El video aborda la pregunta de por qué a los científicos les resulta irracional creer en el alma eterna. El video se inspiró en una pregunta hecha a Adam Savage, creador de Cazadores de Mitos, y en los comentarios que generó, revelando la falta de comprensión popular sobre la ciencia.
Algunos puntos en el video:
- El componente emocional de la ciencia: La ciencia no está exenta de pasión y emoción. El deseo de “tener la razón” y el control sobre los demás pueden influir en la adhesión al pensamiento científico.
- La relación entre ciencia y religión: Se argumenta que las cosas asociadas a la religión no son inherentemente religiosas. La meditación, por ejemplo, fue una práctica religiosa que ahora se reconoce por sus beneficios científicos, demostrando que los hallazgos científicos pueden tener componentes históricamente religiosos.
- La concepción popular de la ciencia vs. el pensamiento filosófico-científico: Muchas personas creen que la ciencia se limita a experimentos repetibles. Sin embargo, la ciencia incluye estudios observacionales y la lógica es un componente fundamental. La idea popular de la ciencia es una “caricatura” que excluye elementos esenciales como la lógica y la coherencia, llevando a discusiones pseudocientíficas.
Si quieren mi opinión específica a la pregunta, vean el video hasta el final.
!Hoy nevó!
Hace pocos días nos mudamos a un nuevo departamento. Nos trasladamos desde Lowertown, un barrio que históricamente albergó a los constructores del canal de Rideau, al barrio de Lindenlea, la primera urbanización planificada de Ottawa. Desde un punto de vista práctico, esto significa que cambiamos la vista de una ciudad ocupada y activa con copas de árboles y ardillas que se pasean por los cables. También significa que, en invierno, la nieve se acumula por más tiempo y uno tiene que caminar por la calle y cuidarse de los autos.
Nos mudamos a fin de mes. Todos los trastes se convirtieron en cajas que se apilaron una junto y sobre otra en nuestra pobre sala que, de momento, quedó transformada en bodega. Apenas tuve tiempo de armar las camas antes de la noche porque dormir era lo único más importante que poder pedir dulces en el barrio. Halloween es una experiencia maravillosa. A Andre y a mí nos encanta pasear por las casas y ver las decoraciones y los disfraces, donde hay tanto esfuerzo y creatividad. La verdad es que los dulces están, pero son quizá lo más estandarizado de esa fecha. Las cadenas comerciales venden bolsas surtidas al por mayor y todos los niños reciben exactamente lo mismo. Algunos vecinos nos contaban que antes la gente preparaba dulces caseramente. Quizá por eso los niños de nuestro barrio se emocionaron tanto cuando alguien les dio una papa y una cebolla.
Andre terminó su último contrato y hemos disfrutado mucho este tiempo juntos. Aunque espero que encuentre algo nuevo que le guste, voy a extrañar esta rutina de no estar solo la mayor parte del día. El nuevo espacio vino sin cortinas y me ha gustado sincronizar mi ritmo circadiano con el de la naturaleza. Por tanto, no nos ha hecho falta la alarma para saber cuando es hora de despertarse y caminar junto a Alice a la escuela. El ritual es mucho más tranquilo y mágico que llevarla a la parada del bus. El primer día la vi correr a su fila y cantar Oh, Canada junto a toda la escuela. Aquí el himno nacional no se canta los lunes, sino todos los días.
El día de hoy fue la primera nevada real de la temporada. Ayer hubo una pequeña “llovizna” de nieve, pero hoy vimos realmente copos en nuestras manos, que son una señal de que partes debajo de la atmósfera estuvieron realmente frías. Nos guarecimos de la tormenta en la celebración de día de los muertes organizada por la asociación de ecuatorianos en Ottawa y Gatineau, donde comimos colada morada con guagas de pan mientras nos convencían de ser parte de la directiva. Al final, salimos con ganas de tomarnos un cafecito en Little Victories (sin el cual seguramente no tendría energía para escribir esto).
La tormenta de nieve tomó fuerza y se transformó en un humano cubierto totalmente de nieve entrando a la cafetería. Era una caricatura con patas y un abrigo bastante elegante al cuál yo señalé impunemente al tiempo que Andre se esforzaba en evitar, para que no vieran como se reía. Cuando salimos, decidimos que iríamos al centro comercial, que está a un par de cuadras de la cafetería. Eso era, a menos que llegara el bus a la casa, que llegó, pero decidió terminar temprano su viaje en el centro comercial. Así que el destino quiso que visitemos Indigo, nuestra tienda favorita. Al terminar, pasamos comprando leche y un poco de cosas de picar.
Poco antes de que llegara el bus, un señor empezó a gritar en la parada. Dijo que estaba ciego y que le avisemos cuando llegara su ruta, la número seis. Este señor tenía unos setenta años encima, pero era muy gracioso. Unos cuantos de nosotros nos partimos de la risa, pero finalmente le dije que mi bus llegaba y el suyo se tardaría otros tres minutos.
En el camino de regreso, el bus se quedó atorado en la nieve. Detrás de otro bus, también atorado en la nieve. Nos fuimos todos a la parte de atrás para hacer más peso, pero la mitad del bus ya había abandonado el barco y la táctica no funcionó como se esperaba. Al final, tuvimos que bajarnos y abordar el próximo bus en ruta. La parada queda a un par de cuadras de la casa. Es lo suficientemente corto como para no sentir mucho frío y lo suficientemente largo como para disfrutar de la sombra de los copos de nieve mientras caen a contraluz.
Al llegar a casa, comimos otro tanto de los pedazos de fruta y jamón que abrimos mientras el bus estaba varado. Después decidí escribir esto para compartir un poco de lo que ha sido la mudanza. De momento, los únicos sonidos en la casa son las teclas al saltar, la risa de Alice mientras juega con su nueva amiga en las gradas del edificio, y los reels de Instagram entrecruzados con el masticar de la cena. Saludos desde el hogar.