Cuando estaba en tercer curso de colegio, nos explicaron cómo la gente tiene recuerdos de vidas pasadas. “Lo que sucede—nos dijo el instructor—es que las personas vemos escenas con el rabillo del ojo. Esas escenas se concatenan y terminan generando historias paralelas en el cerebro que nosotros luego almacenamos como si fueran verdaderas”. Supongo que me puse a examinar lo que veía con el rabillo del ojo e hice el esfuerzo por integrar este nuevo concepto en una mezcla de sorpresa y extrañamiento.
Cuando crecí nadie me habló de vidas pasadas, pero supongo que eran mitos que uno encontraba en la televisión. No recuerdo un ejemplo en concreto, pero recuerdo la explicación de por qué era algo a lo que no tenía que prestar atención: la gente que se hacía hipnosis siempre acababa recordando su vida como alguien importante, fueron el César en Roma o su esposa, o una princesa egipcia importante. Ahora que uno le pregunta a ChatGPT sobre el tema, enseguida te dice que, efectivamente, esas cosas son productos de la imaginación y, cuando la gente ha querido corroborar estas escenas, no ha sido posible establecer ningún lazo demostrable.
Esta idea de que es una fantasía se ha propagado por los círculos escépticos y que se repite sin pensar mucho en el tema. Parece la posición más coherente y estoy seguro de haberla usado cada vez que alguien me hablaba sobre el tema. Después de todo, sobras las personas que quieren creer que son famosas o que tienen vidas pasadas y aparecen en shows de televisión para luego todas haber sido la misma celebridad en alguna década pasada.
Jim Tucker, en psiquiatra infantil que mencioné en una publicación previa, ha mencionado en varias de sus entrevistas que tiene reparos con las regresiones mediante hipnosis, siendo que hay una alta probabilidad de fraude, y es por eso que él prefiere estudiar niños que espontáneamente reportan memorias de vidas pasadas, incluyendo comportamientos repetitivos (y hasta cicatrices) que cuadran con esas memorias.
Siendo este el caso, yo tenía una predisposición negativa hacia el tema. Sin embargo, los casos de reencarnación sobre los que he leído son fascinantes, intrigantes y sólidos. Así que cuando me encontré con “¿Más de una vida? Evidencia de las increíbles grabaciones de Bloxham” de Jeffrey Iverson (More Lives Than One? The Evidence of the Remarkable Bloxham Tapes en su versión original) no me pude resistir. OK, siendo sincero me resistí totalmente, pero el librero fue audaz y me convenció de comprar dos libros más costosos con el libro de Iverson como regalo. Es una edición de bolsillo con canteado en amarillo publicada en 1977.
Iverson se sumergió en la historia de Bloxham tras ser contratado para The Bloxham Tapes, un documental de la BBC sobre el tema. Tras pedirle permiso a la BBC, él nos cuenta un poco de su experiencia personal y de la historia detrás del documental. El texto se centra primero en Bloxham, el terapista, quien dice haber tenido memorias infantiles de un lugar que luego conoció como adulto, siendo capaz de guiar a alguien en ese espacio. Bloxham estaba tan convencido de la reencarnación que cuando uno de sus pacientes necesitó superar el miedo a la muerte, su solución fue recordarle que ya había muerto en otra vida.
Bloxham no era médico, trabajaba exclusivamente mediante hipnosis. Una vez que abrió la caja de pandora de las regresiones a vidas pasadas, empezó a registrar la mayoría de sus regresiones (de ahí el nombre del documental, que traduce a “las grabaciones de Bloxham”). En otras palabras, Bloxham creo una cohorte prospectiva, recolectó datos de todos los pacientes sistemáticamente, y guardo esos datos en forma de registros de audio que luego serían eventualmente transcritos para su análisis.
Los registros en vivo evitan errores al recordar eventos. Además, nos permiten saber a ciencia cierta si el hipnoterapista está induciendo respuestas en los pacientes, como comúnmente se alega. Al recolectar datos de todos los pacientes de forma sistemática, se minimiza el sesgo de selección, o sea escoger solo las cosas que me convienen para apoyar mis propias creencias. Esto es un tesoro.
Iverson inicia con un enfoque escéptico saludable que se mantiene a lo largo del libro. Evita someterse a hipnosis para no perder credibilidad y, tras enterarse de un caso de regresión de un conocido suyo, decide arreglar una entrevista sin notificar a Bloxham para verificar los hechos. Iverson escucha las grabaciones de audio y se da cuenta que la mayoría de personas describen vidas comunes y sin eventos históricos de importancia. Mi primera lección aquí es que la suposición de que la gente siempre reporta ser importante es falsa. Muy pocas regresiones tienen estas características. Para Iverson esto supone un problema porque su plan es ir a los lugares descritos en las regresiones para ver qué tanto puede verificar con inspección del sitio y mediante el estudio de registros históricos. Iverson es inteligente, así que sabe que no es experto en ningún lugar o evento histórico y consulta con historiadores especializados en tiempo-espacio específicos.
La mayoría del libro se enfoca en una sola paciente que recuerda seis vidas pasadas. Solo en tres de ellas es capaz de describir hechos históricos y no como un personaje central sino como una persona que es aledaña a los eventos. Algunos de los eventos son una masacre judía en York, romances y asesinatos entre la realeza británica y romances y asesinatos en la realeza romana. El estudio de estas memorias es interesante porque hay un claro desequilibrio entro lo que los historiadores saben y lo que las personas relatan. Estas dos cosas son un claro diagrama de Venn con poco en común. El veredicto en la mayoría de casos es que la persona bien podría estar diciendo la verdad pero no se sabe lo suficiente para confirmarlo o negarlo.
Si ese fuera el caso, el libro sería interesante, pero digno de olvido. Un “quien sabe” más que ni sobre ni hace falta. Sin embargo, los casos son un poco más complicados. Fuera de la respuesta psicológica, que merece un análisis propio, las memorias obligan a los historiadores a hacer verificaciones sobre ciertos temas. En el caso de la masacre del castillo de York, por ejemplo, Jane Evans (es el pseudónimo que escogieron para esta paciente) reporta las características de una iglesia donde ella y su familia estuvieron escondidos. Por ejemplo, habla de que la iglesia tiene una cripta y enfatizó que no se escondió ahí. Después de haber revisado todas las potenciales candidatas, los historiadores encuentran la iglesia descrita por Evans, que al momento estaba siendo transformada en museo. Pero la iglesia no tenía una cripta. Además de no haberse escondido en la cripta, Evans describió haber muerto ahí. O sea que la cripta tenía que estar en la iglesia, para que la historia pueda ser real.
Seis meses después de la visita a la iglesia, el historiador le escribe a Iverson. Uno de los trabajadores de la renovación encontró una cripta escondida debajo del altar mayor, con características de construcción lo suficientemente antiguas como para preceder a la descripción de la masacre de York. En otra ocasión, esta vez como empleada doméstica en Francia, Evans describe que la persona para quien trabaja tenía una manzana de oro. La referencia era tan oscura que los historiadores demoraron en entenderla. Finalmente, encontraron en los registros de bienes confiscados la descripción de una granada de oro (que en diseño se vería exactamente igual a una manzana).
Traigo estos dos eventos a colación porque la explicación típica para este tipo de fenómenos es la criptomnesia, que es la explicación de mi profesor de religión pero con esteroides. Alguna vez vimos una película, leímos un libro, escuchamos un programa de televisión, y nuestro cerebro montó toda una falsa memoria que eventualmente es “descubierta” por un hipnoterapeuta. Pero estas teorías no explican como las regresiones describen hechos que son descubiertos después de haber sido activamente investigados durante meses por equipos entrenados de historiadores.
La criptomnesia es la explicación más fácil, pero también es una explicación errada. Cuando Evans describió los hechos de la antigua Roma, el historiador Hartley admitió que en su vida como Livonia, ella “supo hechos históricos notables, y habría que consultar varias obras si alguien tratara de crear un guión para una historia parecida”. Esto lo dice un historiador que, a diferencia de Jane Evans, sí hablaba francés y podría leer sobre el tema. Lo dice en 1977, cuando todavía no existía acceso a internet.
Quizá yo soy muy impresionable y estas historias son algo que quiero creer, no como muchos de los pacientes de Bloxham, que no creen en la reencarnación incluso después de sus regresiones, y prefieren pensar que es algún tipo de herencia. Aquí otra lección para mí, muchas de estas personas no quieren tener vidas pasadas y la sola idea les aterra. Sin embargo, creo que el comentario final del Profesor Hartley, el historiador que verificó las historias de la antigua Roma, es muy elocuente. Tras sopesar el tema, le pide a Iverson que si vuelven a hipnotizar a Evans, por favor le pregunte dónde está el anfiteatro, porque todavía no han podido encontrarlo…
