Islas de la vulnerabilidad

En 2025 empecé a trabajar en el Laboratorio de ecologías y estilos de vida saludable. Mi primer año de trabajo se concentró principalmente en el análisis de la soledad. Hace poquitos días, por ejemplo, el Journal of Men´s Health publicó un artículo que se traduce más o menos como “¿Se puede curar la soledad masculina con conocimiento sobre los beneficios de la conexión social?” En este estudio se manejaron dos tipos de soledad: social y emocional. La primera se acerca más al concepto de confiar en otros y la segunda a la sensación de abandono y rechazo. El artículo compila cuatro estudios cuyos hallazgos y conclusiones resumo a continuación:

  • Estudio 1: La mayoría de hombre entiende los efectos de la soledad en la salud mental, pero solo la mitad está consciente de que la soledad puede afectar su salud física y promover el uso de sustancias. Conocer sobre los beneficios de la conexión social se asocia a una reducción de los niveles de soledad social, pero no emocional.
  • Estudio 2: Los hombres que más importancia le dan a la conexión social en su vida (de entre una lista de indicadores) usualmente reportan niveles ligeramente más altos de soledad. Pero este estudio fue tan chiquito—con tan solo 37 participantes—que realmente uno no puede concluir nada sobre el tema.
  • Estudio 3: Canadá publicó sus guías públicas sobre conexión social. Este estudio se enfocó en qué factores hacían que los hombres sigan esas guías. En resumen, saber que las guías eran buenas o importantes no ayudó, lo que realmente ayudó fue que la gente pensara que las guías era algo “obvio” o “que todo el mundo sabe” y que les parezca algo fácil de hacer. Los hombres somos bien tribales.
  • Estudio 4: Este es quizá el estudio más interesante. Tratamos de evaluar el efecto de tratar de conectar con otros con los niveles de soledad. Además, esta encuesta en particular fue contestada por miles de personas. Entonces teníamos una buena capacidad para estudiar estos efectos. Los hombres que más se esforzaban por conectarse con otros reportaban menor soledad social, pero un efecto opuesto: la soledad emocional aumentaba.

En síntesis, no es que a los hombres del estudio (todos canadienses) no les importe conectarse con otros. De hecho, muchos tratan y sienten que es algo importante, pero al hacerlo, logran en su mayoría sentir que pueden contar con alguien, pero sin que eso les solucione la sensación de aislamiento. De hecho, la sensación empeora.

En otras palabras, nuestro estudio ha confirmado ese meme que muestra a una pareja. La mujer le pregunta al hombre que cómo le fue con su amigo recién divorciado y que qué sucedió y el hombre le explica que los hombres no hablan de esas cosas, solo se acompañan. Y la mujer no entiende cómo los hombres pueden tener una relación de amistad así. Me gusta confirmar memes científicamente.

Pero escribo esto porque hay dos cositas esenciales para no sentirse solo y abandonado. Primero, como interlocutores, los hombres necesitamos aprender a ser vulnerables. En palabras simples, aprender a emborracharnos sin tomar alcohol. Dejar que esos problemas que tenemos atorados salgan, idealmente en forma de tristeza, pero sino al menos de ira. Y que esos sentimientos puedan ser verbalizados y muestren lo ridículos que son nuestros problemas. Lo patéticas que son nuestras vidas y lo poco hombres en lo que nos hemos convertido.

Segundo, necesitamos a la otra persona que esté lista para escucharnos. Hace años uno de mis amigos me dijo que estaba ansioso porque alguien me rompiera el corazón. Su plan era que yo esté desecho y me ahogue en alcohol para contarle mis penas. Por supuesto que lo dijo mitad en broma y mitad en serio, pero es una de las mejores ofertas que me han hecho. O, siendo un poco más emotivo, es una de las cosas más bonitas que me han dicho.

Canadá no tiene estas islas de vulnerabilidad. Ecuador, en ese sentido, era un hermoso archipiélago en el que uno podía encontrarse, en la forma más aleatoria, entre gente no solo dispuesta sino curiosa acerca de tu historia de vida. Y ojalá sea algo trágica. Y si es chistoso reírse de esa tragedia mejor. O, como dice ese otro meme, ¿no será de tomar un traguito?

¿Pueden los científicos creer en el alma eterna?

El video aborda la pregunta de por qué a los científicos les resulta irracional creer en el alma eterna. El video se inspiró en una pregunta hecha a Adam Savage, creador de Cazadores de Mitos, y en los comentarios que generó, revelando la falta de comprensión popular sobre la ciencia.

Algunos puntos en el video:

  • El componente emocional de la ciencia: La ciencia no está exenta de pasión y emoción. El deseo de “tener la razón” y el control sobre los demás pueden influir en la adhesión al pensamiento científico.
  • La relación entre ciencia y religión: Se argumenta que las cosas asociadas a la religión no son inherentemente religiosas. La meditación, por ejemplo, fue una práctica religiosa que ahora se reconoce por sus beneficios científicos, demostrando que los hallazgos científicos pueden tener componentes históricamente religiosos.
  • La concepción popular de la ciencia vs. el pensamiento filosófico-científico: Muchas personas creen que la ciencia se limita a experimentos repetibles. Sin embargo, la ciencia incluye estudios observacionales y la lógica es un componente fundamental. La idea popular de la ciencia es una “caricatura” que excluye elementos esenciales como la lógica y la coherencia, llevando a discusiones pseudocientíficas.

Si quieren mi opinión específica a la pregunta, vean el video hasta el final.

!Hoy nevó!

Hace pocos días nos mudamos a un nuevo departamento. Nos trasladamos desde Lowertown, un barrio que históricamente albergó a los constructores del canal de Rideau, al barrio de Lindenlea, la primera urbanización planificada de Ottawa. Desde un punto de vista práctico, esto significa que cambiamos la vista de una ciudad ocupada y activa con copas de árboles y ardillas que se pasean por los cables. También significa que, en invierno, la nieve se acumula por más tiempo y uno tiene que caminar por la calle y cuidarse de los autos.

Nos mudamos a fin de mes. Todos los trastes se convirtieron en cajas que se apilaron una junto y sobre otra en nuestra pobre sala que, de momento, quedó transformada en bodega. Apenas tuve tiempo de armar las camas antes de la noche porque dormir era lo único más importante que poder pedir dulces en el barrio. Halloween es una experiencia maravillosa. A Andre y a mí nos encanta pasear por las casas y ver las decoraciones y los disfraces, donde hay tanto esfuerzo y creatividad. La verdad es que los dulces están, pero son quizá lo más estandarizado de esa fecha. Las cadenas comerciales venden bolsas surtidas al por mayor y todos los niños reciben exactamente lo mismo. Algunos vecinos nos contaban que antes la gente preparaba dulces caseramente. Quizá por eso los niños de nuestro barrio se emocionaron tanto cuando alguien les dio una papa y una cebolla.

Andre terminó su último contrato y hemos disfrutado mucho este tiempo juntos. Aunque espero que encuentre algo nuevo que le guste, voy a extrañar esta rutina de no estar solo la mayor parte del día. El nuevo espacio vino sin cortinas y me ha gustado sincronizar mi ritmo circadiano con el de la naturaleza. Por tanto, no nos ha hecho falta la alarma para saber cuando es hora de despertarse y caminar junto a Alice a la escuela. El ritual es mucho más tranquilo y mágico que llevarla a la parada del bus. El primer día la vi correr a su fila y cantar Oh, Canada junto a toda la escuela. Aquí el himno nacional no se canta los lunes, sino todos los días.

El día de hoy fue la primera nevada real de la temporada. Ayer hubo una pequeña “llovizna” de nieve, pero hoy vimos realmente copos en nuestras manos, que son una señal de que partes debajo de la atmósfera estuvieron realmente frías. Nos guarecimos de la tormenta en la celebración de día de los muertes organizada por la asociación de ecuatorianos en Ottawa y Gatineau, donde comimos colada morada con guagas de pan mientras nos convencían de ser parte de la directiva. Al final, salimos con ganas de tomarnos un cafecito en Little Victories (sin el cual seguramente no tendría energía para escribir esto).

La tormenta de nieve tomó fuerza y se transformó en un humano cubierto totalmente de nieve entrando a la cafetería. Era una caricatura con patas y un abrigo bastante elegante al cuál yo señalé impunemente al tiempo que Andre se esforzaba en evitar, para que no vieran como se reía. Cuando salimos, decidimos que iríamos al centro comercial, que está a un par de cuadras de la cafetería. Eso era, a menos que llegara el bus a la casa, que llegó, pero decidió terminar temprano su viaje en el centro comercial. Así que el destino quiso que visitemos Indigo, nuestra tienda favorita. Al terminar, pasamos comprando leche y un poco de cosas de picar.

Poco antes de que llegara el bus, un señor empezó a gritar en la parada. Dijo que estaba ciego y que le avisemos cuando llegara su ruta, la número seis. Este señor tenía unos setenta años encima, pero era muy gracioso. Unos cuantos de nosotros nos partimos de la risa, pero finalmente le dije que mi bus llegaba y el suyo se tardaría otros tres minutos.

En el camino de regreso, el bus se quedó atorado en la nieve. Detrás de otro bus, también atorado en la nieve. Nos fuimos todos a la parte de atrás para hacer más peso, pero la mitad del bus ya había abandonado el barco y la táctica no funcionó como se esperaba. Al final, tuvimos que bajarnos y abordar el próximo bus en ruta. La parada queda a un par de cuadras de la casa. Es lo suficientemente corto como para no sentir mucho frío y lo suficientemente largo como para disfrutar de la sombra de los copos de nieve mientras caen a contraluz.

Al llegar a casa, comimos otro tanto de los pedazos de fruta y jamón que abrimos mientras el bus estaba varado. Después decidí escribir esto para compartir un poco de lo que ha sido la mudanza. De momento, los únicos sonidos en la casa son las teclas al saltar, la risa de Alice mientras juega con su nueva amiga en las gradas del edificio, y los reels de Instagram entrecruzados con el masticar de la cena. Saludos desde el hogar.

Los otros dentro de nosotros (parte 2)

Cuando estaba en tercer curso de colegio, nos explicaron cómo la gente tiene recuerdos de vidas pasadas. “Lo que sucede—nos dijo el instructor—es que las personas vemos escenas con el rabillo del ojo. Esas escenas se concatenan y terminan generando historias paralelas en el cerebro que nosotros luego almacenamos como si fueran verdaderas”. Supongo que me puse a examinar lo que veía con el rabillo del ojo e hice el esfuerzo por integrar este nuevo concepto en una mezcla de sorpresa y extrañamiento.

Cuando crecí nadie me habló de vidas pasadas, pero supongo que eran mitos que uno encontraba en la televisión. No recuerdo un ejemplo en concreto, pero recuerdo la explicación de por qué era algo a lo que no tenía que prestar atención: la gente que se hacía hipnosis siempre acababa recordando su vida como alguien importante, fueron el César en Roma o su esposa, o una princesa egipcia importante. Ahora que uno le pregunta a ChatGPT sobre el tema, enseguida te dice que, efectivamente, esas cosas son productos de la imaginación y, cuando la gente ha querido corroborar estas escenas, no ha sido posible establecer ningún lazo demostrable.

Esta idea de que es una fantasía se ha propagado por los círculos escépticos y que se repite sin pensar mucho en el tema. Parece la posición más coherente y estoy seguro de haberla usado cada vez que alguien me hablaba sobre el tema. Después de todo, sobras las personas que quieren creer que son famosas o que tienen vidas pasadas y aparecen en shows de televisión para luego todas haber sido la misma celebridad en alguna década pasada.

Jim Tucker, en psiquiatra infantil que mencioné en una publicación previa, ha mencionado en varias de sus entrevistas que tiene reparos con las regresiones mediante hipnosis, siendo que hay una alta probabilidad de fraude, y es por eso que él prefiere estudiar niños que espontáneamente reportan memorias de vidas pasadas, incluyendo comportamientos repetitivos (y hasta cicatrices) que cuadran con esas memorias.

Siendo este el caso, yo tenía una predisposición negativa hacia el tema. Sin embargo, los casos de reencarnación sobre los que he leído son fascinantes, intrigantes y sólidos. Así que cuando me encontré con “¿Más de una vida? Evidencia de las increíbles grabaciones de Bloxham” de Jeffrey Iverson (More Lives Than One? The Evidence of the Remarkable Bloxham Tapes en su versión original) no me pude resistir. OK, siendo sincero me resistí totalmente, pero el librero fue audaz y me convenció de comprar dos libros más costosos con el libro de Iverson como regalo. Es una edición de bolsillo con canteado en amarillo publicada en 1977.

Iverson se sumergió en la historia de Bloxham tras ser contratado para The Bloxham Tapes, un documental de la BBC sobre el tema. Tras pedirle permiso a la BBC, él nos cuenta un poco de su experiencia personal y de la historia detrás del documental. El texto se centra primero en Bloxham, el terapista, quien dice haber tenido memorias infantiles de un lugar que luego conoció como adulto, siendo capaz de guiar a alguien en ese espacio. Bloxham estaba tan convencido de la reencarnación que cuando uno de sus pacientes necesitó superar el miedo a la muerte, su solución fue recordarle que ya había muerto en otra vida.

Bloxham no era médico, trabajaba exclusivamente mediante hipnosis. Una vez que abrió la caja de pandora de las regresiones a vidas pasadas, empezó a registrar la mayoría de sus regresiones (de ahí el nombre del documental, que traduce a “las grabaciones de Bloxham”). En otras palabras, Bloxham creo una cohorte prospectiva, recolectó datos de todos los pacientes sistemáticamente, y guardo esos datos en forma de registros de audio que luego serían eventualmente transcritos para su análisis.

Los registros en vivo evitan errores al recordar eventos. Además, nos permiten saber a ciencia cierta si el hipnoterapista está induciendo respuestas en los pacientes, como comúnmente se alega. Al recolectar datos de todos los pacientes de forma sistemática, se minimiza el sesgo de selección, o sea escoger solo las cosas que me convienen para apoyar mis propias creencias. Esto es un tesoro.

Iverson inicia con un enfoque escéptico saludable que se mantiene a lo largo del libro. Evita someterse a hipnosis para no perder credibilidad y, tras enterarse de un caso de regresión de un conocido suyo, decide arreglar una entrevista sin notificar a Bloxham para verificar los hechos. Iverson escucha las grabaciones de audio y se da cuenta que la mayoría de personas describen vidas comunes y sin eventos históricos de importancia. Mi primera lección aquí es que la suposición de que la gente siempre reporta ser importante es falsa. Muy pocas regresiones tienen estas características. Para Iverson esto supone un problema porque su plan es ir a los lugares descritos en las regresiones para ver qué tanto puede verificar con inspección del sitio y mediante el estudio de registros históricos. Iverson es inteligente, así que sabe que no es experto en ningún lugar o evento histórico y consulta con historiadores especializados en tiempo-espacio específicos.

La mayoría del libro se enfoca en una sola paciente que recuerda seis vidas pasadas. Solo en tres de ellas es capaz de describir hechos históricos y no como un personaje central sino como una persona que es aledaña a los eventos. Algunos de los eventos son una masacre judía en York, romances y asesinatos entre la realeza británica y romances y asesinatos en la realeza romana. El estudio de estas memorias es interesante porque hay un claro desequilibrio entro lo que los historiadores saben y lo que las personas relatan. Estas dos cosas son un claro diagrama de Venn con poco en común. El veredicto en la mayoría de casos es que la persona bien podría estar diciendo la verdad pero no se sabe lo suficiente para confirmarlo o negarlo.

Si ese fuera el caso, el libro sería interesante, pero digno de olvido. Un “quien sabe” más que ni sobre ni hace falta. Sin embargo, los casos son un poco más complicados. Fuera de la respuesta psicológica, que merece un análisis propio, las memorias obligan a los historiadores a hacer verificaciones sobre ciertos temas. En el caso de la masacre del castillo de York, por ejemplo, Jane Evans (es el pseudónimo que escogieron para esta paciente) reporta las características de una iglesia donde ella y su familia estuvieron escondidos. Por ejemplo, habla de que la iglesia tiene una cripta y enfatizó que no se escondió ahí. Después de haber revisado todas las potenciales candidatas, los historiadores encuentran la iglesia descrita por Evans, que al momento estaba siendo transformada en museo. Pero la iglesia no tenía una cripta. Además de no haberse escondido en la cripta, Evans describió haber muerto ahí. O sea que la cripta tenía que estar en la iglesia, para que la historia pueda ser real.

Seis meses después de la visita a la iglesia, el historiador le escribe a Iverson. Uno de los trabajadores de la renovación encontró una cripta escondida debajo del altar mayor, con características de construcción lo suficientemente antiguas como para preceder a la descripción de la masacre de York. En otra ocasión, esta vez como empleada doméstica en Francia, Evans describe que la persona para quien trabaja tenía una manzana de oro. La referencia era tan oscura que los historiadores demoraron en entenderla. Finalmente, encontraron en los registros de bienes confiscados la descripción de una granada de oro (que en diseño se vería exactamente igual a una manzana).

Traigo estos dos eventos a colación porque la explicación típica para este tipo de fenómenos es la criptomnesia, que es la explicación de mi profesor de religión pero con esteroides. Alguna vez vimos una película, leímos un libro, escuchamos un programa de televisión, y nuestro cerebro montó toda una falsa memoria que eventualmente es “descubierta” por un hipnoterapeuta. Pero estas teorías no explican como las regresiones describen hechos que son descubiertos después de haber sido activamente investigados durante meses por equipos entrenados de historiadores.

La criptomnesia es la explicación más fácil, pero también es una explicación errada. Cuando Evans describió los hechos de la antigua Roma, el historiador Hartley admitió que en su vida como Livonia, ella “supo hechos históricos notables, y habría que consultar varias obras si alguien tratara de crear un guión para una historia parecida”. Esto lo dice un historiador que, a diferencia de Jane Evans, sí hablaba francés y podría leer sobre el tema. Lo dice en 1977, cuando todavía no existía acceso a internet.

Quizá yo soy muy impresionable y estas historias son algo que quiero creer, no como muchos de los pacientes de Bloxham, que no creen en la reencarnación incluso después de sus regresiones, y prefieren pensar que es algún tipo de herencia. Aquí otra lección para mí, muchas de estas personas no quieren tener vidas pasadas y la sola idea les aterra. Sin embargo, creo que el comentario final del Profesor Hartley, el historiador que verificó las historias de la antigua Roma, es muy elocuente. Tras sopesar el tema, le pide a Iverson que si vuelven a hipnotizar a Evans, por favor le pregunte dónde está el anfiteatro, porque todavía no han podido encontrarlo…

Los otros dentro de nosotros (parte 1)

No sé como terminé leyendo “The Others Within Us: Internal Family Systems, Porous Mind, and Spirit Possession” de Robert Falconer. A pesar de que empecé por la primera página, se sintió como haber atrapado una película a medio desarrollo después de haber estado pasando de un canal a otro. De repente, me encontré en medio de una psicoterapia donde el psicólogo está hablando con las personas que habitan dentro de su paciente. Como si hubieran visto la película Intensamente de Pixar y se lo hubieran tomado demasiado en serio.

Voy a retomar el tema de que las personas tienen identidades fragmentadas más adelante porque ese no es el tema principal del libro. Como expliqué anteriormente, parecía que llegué cuando la trama ya estaba bastante desarrollada. El tema del libro eran “unattached burdens”. Si bien no hay una traducción literal apropiada, algo cercano sería “cargas desprendidas”. Volviendo a la trama de intensamente, una carga desprendida sería como un personaje oscuro que de repente aparece junto a Alegría, Tristeza, Temor, Desagrado y Furia, que está dentro de Riley, pero no es realmente parte de ella. Usando lenguaje más mundano, esta gente esta “poseída”. Un espíritu se le metió en algún momento de su vida y está tratando de hacerle la vida imposible.

¿Debo seguir leyendo este libro? Una parte de mí me dice que no, que la persona que lo escribe puede estar reportando cosas que dice su paciente, pero su paciente simplemente tiene problemas percibiendo la realidad. Tal vez lo mejor sería que esas personas sigan su proceso, pero no hay una lección real en ello. Pero otra parte de mí sigue, tal vez por curiosidad mórbida. Robert Falconer tiene un par de buenos argumentos para persuadirme. Primero, el empirismo radical: si nos dedicamos menos a preguntarnos si esto es real, y actuamos como si lo fuera, podemos hacer terapia y deshacernos de esta carga. Estos pacientes son extremadamente difíciles y, por alguna razón, cuando logran deshacerse de esa cosa que se metió dentro de ellos, mejoran. Segundo, su método funciona mejor que los exorcismos. Claro, puede ser que ustedes crean que la posesión no sucedió en primer lugar, pero sea cierto o no, las personas que dicen estar poseídas enfrentan mucho estigma por parte de los sistemas de apoyo familiar e incluso religioso. Si uno puede quitarle al “poseído” la idea de estar poseído, no veo porque no aprender sobre ello.

¿Cómo se saca al espíritu maligno? La versión corta es la siguiente. Primero, le preguntas si es parte de la persona. Tras muchas tácticas de evasión, eventualmente responderán que no. No sabemos porque no pueden mentir al respecto, pero parece ser que es el caso. Luego que ha admitido que no es parte de la persona, te fijas a qué parte de las personas está atada. Por ejemplo, puede ser que haya convencido a Tristeza de que las otras partes de Riley le quieren hacer daño, así que le dice que le dará fuerza, Tristeza tiene miedo de que la parte mala se vaya. Entonces tienes que ganarte la confianza de Tristeza. Una vez que has convencido a las partes de que ya no necesitan al cucaracho, lo envuelves en luz y le dices alguna de estas cosas (o todas):

  • Ya no te puedes quedar aquí, puedes irte hacia la luz o volver a la obscuridad.
  • Te han dicho que la luz te hace daño, pero es mentira,
    • Toca la luz solo un poco y te vas a dar cuenta de cómo se siente
    • Mira dentro de ti y verás que encuentras un poco de luz
  • Hay guías y manos que están dispuestos a ayudarte, si quieres puedes ir con ellos.

Falconer nos recuerda constantemente que no es muy importante entender porqué estas cosas funcionan, sino que lo hacen. Y hace bien en recordarlo porque muchas veces me sentí tentado a dejar de leer su libro. La mayoría de cargas eventualmente van hacia la luz, pero unas cuantas regresan a la oscuridad. ¿Qué pasa con los pacientes? A decir del autor, mejoran de forma importante, porque son mejoras que se sostienen durante meses o años. Es el tipo de desenlaces que uno busca en los ensayos clínicos cuando uno estudia si las terapias realmente funcionan. Otra parte significativa de esta terapia es que frecuentemente ocurre en pacientes difíciles. Pacientes que han pasado por traumas que te rompen el alma y que, a veces, se han encargado de romperle el alma a alguien más. Quizá eso es lo que te obliga a dejar de trivializar el tema.

Las descripciones de Falconer me recordaron un poco a los libros y relatos de niños que son reclutados como soldados desde muy pequeños, y que terminan cometiendo las mismas atrocidades de las que fueron víctimas o que tuvieron que atestiguar frente a sus ojos, contra sus familias. Esos niños soldados estaban tan rotos que se drogaban constantemente para enmudecer al dolor, y su conciencia está tan apagada que bien podrían pasar por zombies caminando por la Tierra. ¿Cómo se meten esas cosas en el cuerpo? Pues no sabemos, parece que a veces sucede cuando la gente está inconsciente, como cuando se ha sometido a una operación y le han aplicado anestesia general. Pero más comúnmente, son durante momentos tan dolorosos que la mente trata de escaparse: se disocia.

Después de exponer sus casos, Falconer hace una revisión histórica de fenómenos similares desde una diversidad de perspectivas teóricas y culturales. Yo diría que cubre un espectro extremadamente amplio, pero lo hace de manera un poco caótica. Es imposible negar que estudió el fenómeno, pero no diría que me siento listo para explicarle a alguien de manera ordenada cómo abordar el tema. Al final, uno puede sentirse libre de admitir que, en efecto, la posesión es común a la gran mayoría de culturas, que hay posesiones “malas” y posesiones “buenas” a los que usualmente Falconer se refiere como guías. De hecho, después de mandar a los espíritus chocarreros a la luz, es común que indique a sus pacientes que puede invitar a guías para “reemplazar” a la carga desprendida. Otro tipo de posesión “buena” y mejor reconocida en la cultura en la que yo me críe es, por ejemplo, la posesión por parte del espíritu santo. Las posesiones “buenas” sin embargo, suelen ser de carácter temporal en la mayoría de casos.

El asunto, a la final del día, es que sean posesiones buenas o malas, cualquiera de estos casos implica que somos “porosos”. Esto no me parece deschavetado y he compartido un poco de porqué en algunas publicaciones anteriores. La explicación de Falconer sobre este último punto es, a mi parecer, bastante débil. Al final del día, el problema es la incapacidad de diferenciar entre lo que somos y lo que no. No nuestra, porque al final del día podemos decidir con qué quedarnos, Por ejemplo, todos podemos preguntarnos cosas como ¿soy yo esa necesidad enfermiza de que todo esté limpio o fue un hábito que no es realmente quien soy? La pregunta más difícil es convencer al resto de que, en efecto ese no soy yo, que solo estaba poseído por el demonio de la pulcritud y que se fue después de que me hicieron una terapia de exorcismo moderno que es menos violenta que los exorcismos de la iglesia.

¿Tengo espíritus guías o solo me disocié también de mis partes buenas? Un estudio reciente, por ejemplo, trató de hablar con el mismo espíritu a través de mediums distintos. Al comparar respuestas, los autores concluyeron que los mediums probablemente tienen una forma de disociación de personalidad no patológica (por acá el estudio). También concluyeron que solo pueden asegurar eso de los mediums que estudiaron y no de todos aquellos que dicen serlo. Al final del día, creo que me quedo con dos lecciones importantes. Una, el empiricismo radical es útil. No podemos negar que sabemos menos de la experiencia interna de un “paciente psiquiátrico” a pesar de saber más de lo que supuestamente es objetivamente normal. Y creo que Enara García y Xabier Barandiarán hacen un trabajo excelente explicándolo aquí. Y dos, es útil cuestionar a los “otros dentro de nosotros”. Tristemente, lo único que realmente compartimos es el mundo objetivo y compartir, en mi ética, es algo intrínseco a todo espíritu benévolo.